¡Y aquí estamos de nuevo, señores!

Increíble pero cierto, las historias de Ciudad Mágica ya van por su 3er capítulo (xD no está mal ¿huh?) y las tragedias siguen in crescendo, trayendo más y más consecuencias disparatadas. De hecho, aquí las cosas comenzarán a salirse un poco fuera de control para nuestro amigo Mega-Drop y un nuevo oponente que hará más caótica su existencia: Giant-Drop, una torre venida de Alemania. Contrario de lo que se pensaba, nuestra torre germana desencadenará una nueva línea de sucesos inesperados que a su vez removerán lo que Mega-Drop creyó “enterrado”.

Como es habitual, mil gracias a mi tigrilla Dana por darle el singular encanto alemanito al nuevo humanoide (Giant-Drop), así como feedback, sugerencias y apoyo incondicional ¡sin ella estos capítulos no saldrían tan bien como yo quisiera! Además, quiero hacer mención especial a tres chicas que me han apoyado con sus palabras de aliento, me refiero a las moshas Hieri, Freena y Astrid ¡Las adoro, chamitas! Por último (pero JAMÁS menos), gracias de pana a todos aquellos que leen y disfrutan estas historias :) espero que les agrade este nuevo capítulo.

Bueno, mejor me dejo de habladurías y les dejo leer XD eso sí, ¡las advertencias primero!

1- TODOS los personajes y la trama de esta historia son de mi total y absoluta propiedad.

2- Esta historia contiene Yaoi. Si, Yaoi, llámese dos hombres guapos danzando horizontalmente en una cama. Si no les gusta ¡NO LEAN!

3- Limón requete-contra EXPLÍCITO, narrado con pelos y señales. Si no les gusta ¡NO LEAN!

4- Masturbación, violación, humillación, rutina de amo/esclavo e inserción de un bate -que cae en la categoría de fisting-… si no les gusta ¡NO LEAN!

5- Drama hasta los teque-teques… si no les gusta ¡NO LEAN!

6- Lenguaje muy soez por parte de los personajes -no de la narradora, gracias-.

7- Antes de insinuar algún disparate como que invoco la Ley de Godwin, que estoy promoviendo cosas a favor o en contra de los nazis o de la xenofobia y/o racismo, desearía que tuviesen en cuenta que todas las alusiones relacionadas con Adolf Hitler y su régimen son solamente “agregados” que no forman parte de la verdadera trama de esta historia ni BAJO NINGÚN CONCEPTO quiero incitar polémicas con respecto a este tema. Cualquier crítica, flame o disparate de esta índole será RECHAZADO de plano.

8- Críticas... Hechas de buena manera, y constructivas. Críticas hechas de mala manera (Llámese con groserías) así como con pequeños dejos de “superioridad”, serán desechadas, por muy certeras que hayan sido. No tengo paciencia con los sabelotodos que vienen a criticar a los demás con aires de superioridad y condescendencia, como si lo supieran todo. Es muy desagradable. Así mismo, rectifico además que cualquier crítica que implique un juicio directo o indirecto contra la mentalidad, orientación o lo que sea de la autora, en el mejor de los casos, será ignorada y en el peor de ellos, burlada con todo mi sarcasmo.

9- Esta vez emplearemos expresiones en alemán, y el significado de las mismas las pueden hallar en las notas finales (nuevamente, que mal que no se puedan añadir pies de página ;__;) pero como evidentemente “rebuzno” con el alemán (de hecho traduje estas fracesitas con diccionarios, pero aún así no estoy segura de ellas), si hay un alma caritativa por estos lares que quiera aportar sugerencias, correcciones y/o mejores “equivalentes” a las expresiones usadas, ¡se lo agradecería de pana!

10- Versos citados de las canciones * Porcelain, por Moby, ** Until it sleeps, por Metallica y *** Heart Attack, por Darren Hayes.

¡Disfruten!

Atentamente,

Selene18 Darkside & Zuster


De obsesión, amor y venganza pasional

Capítulo III

Varios días después, dieron de alta a Mega-Drop pero con una orden de reposo durante una semana, y que durante ese período viniese diariamente a inyectarse una dosis de Shookin’ Kola. Cuando la torre entró a su habitación, se consiguió con una inesperada sorpresa: había una segunda cama ¡y de paso extra-larga! Mega-Drop miró el nuevo mueble sin salir de su asombro.

–Tienes un nuevo compañero– comentó Xavier, su control master –Llegó ayer de Alemania; es una torre humanoide como tú, y podrán así alternarse turnos, ya que pueden trabajar en una misma área. La manager vendrá pronto a decirte que días trabajarás y te dará más detalles de todo…

Xavier contempló los ojos de tigre de Mega-Drop, ahora cansados y llenos de abatimiento no sólo físico sino emocional. Sólo Dios sabía qué problemas tendría para ponerse de esa manera; le dio una palmada a media espalda y le sonrió amigablemente.

–No sé que te pasa, Mega-Drop, y no tienes que contarlo si no quieres, pero cuando quieras estaré allí para charlar contigo… aunque sea un humano, tal vez al menos puedas desahogarte. Hasta luego cuate, y mejórate prontito ¿sale?

–Órale, gracias manito– respondió Mega-Drop con una sonrisa cansina –tal vez te cuente algún día… cuando reúna entereza y esté en mejores condiciones, claro está.

El Control Master se despidió de la torre humanoide y le dejó en su habitación, pues era de los que pensaba que era mejor respetar el espacio personal de estos seres, que tenían tanto derecho a tenerlo y a ser respetado como los mismos seres humanos. Lo único que podía hacer era tenderle una mano amistosa cuando lo necesitara y nada más.

Cuando se quedó a solas en su habitación, Mega-Drop se dejó caer en la cama, como si fuese una verdadera torre desplomándose, preso de un horrible abatimiento y desgano globales. Todo pareció dar vueltas ante sus ojos ambarinos, y de repente, su visión se hacía difusa y borrosa; la torre humanoide se removió en la cama, ahora sintiendo los calambres en su máxima expresión, así como todos los golpes que Desperado le había propinado. Lo único bueno es que al menos el dolor en su vientre había cesado, y el dolor en el pecho también; permaneció bocarriba, sin moverse en lo absoluto, con los ojos entrecerrados, tratando de no pensar en nada ni en nadie, recordando el mandato del doctor, de olvidarse de todo lo malo mientras sanaba. Quizás el compañero de habitación serviría para distraerle y así conversar con alguien nuevo y completamente alejado del entorno… al menos por ahora. Además, le daba curiosidad… ¿una torre humanoide germana? ¿Sería como esos nazis de las películas, con el pelo rubio, los ojos azules de mirada dura, con acento feo y rasposo? Probablemente, aunque bien podría llevarse una sorpresa.

–Espero que al menos hable inglés… porque no sé ni jota de alemán…– murmuró para sus adentros antes de exhalar un largo y lánguido suspiro de cansancio y quedarse completamente dormido…

En sueños, Mega-Drop se encontró tumbado y con las manos ensangrentadas… evidentemente de sangre lila, sangre de humanoide. Se miró los dedos, confundido y luego miró ansiosamente a su alrededor, pero sólo veía oscuridad… una gran e infinita oscuridad.

Mega-Drop… Mega-Drop… susurró una voz.

– ¿Quién anda allí?

Mega-Drop… Mega-Drop… seguía llamándole la voz, pero su dueño no daba muestras de enseñarse. Esto confundió a la asustada torre humanoide, quien ahora se levantaba apresuradamente, pero cayó estrepitosamente al suelo, ya que todo su alrededor estaba resbaloso y cubierto de la misma sangre lila que manchaba sus manos… y al aterrizar, se consiguió con una espantosa sorpresa: el cadáver de un humanoide yacía en su regazo; tenía el cabello largo, de azabache, pero opaco y además empapado y apelmazado de pura sangre. Estaba completamente desnudo, pero su cuerpo no revelaba la señal de celo, sino que era simplemente una fisonomía completamente asexual y helada además. Cuando Mega-Drop lo miró con más detalle, cayó en cuenta quién era…

Drop-Zone…

Tenía los ojos abiertos, espantosamente abiertos, y miraban al vacío oscuro e infinito ante ellos, ni siquiera parecían enfocarse en Mega-Drop, quien estaba al borde de un shock. La cara era mortalmente pálida, y había sangre bajo sus ojos, a modo de grotescas lágrimas y rodando por ambas comisuras de la boca. Muerto, completamente muerto… y además en sus brazos, tal y como había sucedido allá en México.

–Maldito yanqui chaquetero…– murmuró Mega-Drop entre lágrimas –ya estás muerto, déjame en paz…

* In my dreams I'm dying all the time
As I wake its kaleidoscopic mind

La figura no respondió, sólo yacía laxa y sin vida en sus brazos. Mega-Drop trató de soltarlo pero se le hizo pesado y no pudo… la sensación horrible y desesperante de hundimiento le estaba invadiendo.

– ¡¡TENGO QUE SALIR DE AQUÍ, MALDICIÓN!! –gritó trastocado, tratando de soltar el cuerpo de Drop-Zone, pero nada, era como si de repente se lo hubiesen pegado a los brazos con cola extra-fuerte.

I’m so sorry, Mega-Drop… dijo la voz en el aire, con tono plañidero; aunque Mega-Drop la conocía, no parecía provenir del cadáver que estaba sosteniendo a la fuerza I’m so sorry, please, please, forgive me…

La voz hizo un eco espantoso que llenó y rebosó los oídos de Mega-Drop, rebotando por todos lados como una pelota de goma contra varias paredes. La torre humanoide cerró los ojos con fuerza, tratando de ignorar el sonido que llegaba hasta lo más profundo de su mente, su alma y le hacía pedazos…

Soy una escoria de humanoide, merezco lo peor y ya me lo diste… estoy destruido y no tengo nada por dentro… todo lo que tengo es este cuerpo maltratado que te estoy ofreciendo para que hagas lo que quieras… Aquí está la escoria de la familia topscan, hecha trizas a tus pies y deseando ser pisoteada una y otra vez… ¿esto era lo que querías? Hiéreme, pégame, lastímame… te lo suplico…

Oyó un llanto ronco, pero tan conocido… oh sí, conocía perfecto ese llanto tan triste y doloroso; de hecho tenía nombre, apellido, sello y hasta firma: era de Drop-Zone, que antes de morir por dentro había llorado con tal calibre de dolor unido a arrepentimiento que ya traía desde muchísimo antes. Lo había visto en sus ojos pero aún así había pretendido que no y seguido con las torturas repetidas y constantes, ya no sólo con el placer de venganza sino impulsado además por la más pura maldad para con él.

Cuando miró hacia abajo se dio cuenta que el cadáver inerte había cobrado vida y comenzaba a moverse, pero no para atacarle. En cambio, lo que hacía era toser, escupiendo sangre en el proceso, hasta que finalmente se aquietó y sus ojos vacuos, que antes miraban la nada, se centraron en los ambarinos de Mega-Drop.

Analizándolo bien, Mega-Drop se dio cuenta que este debía ser el aspecto del “alma” del topscan momentos antes de morir: completamente roto, malherido y moribundo; las lágrimas sanguinolentas eran de dolor y remordimiento, y la boca tenia los rastros de los mil y un maltratos que Mega-Drop le había propinado allá en México.

–Nunca pude decírtelo… eso murió y se pudrió en mi… pero… pero…–

– ¿Qué? –exigió saber Mega-Drop, con voz ronca y quebrada aparte de asustada – ¡Dímelo de una vez, chingados!

* I never meant to hurt you
I never meant to lie

Drop-Zone se le quedó viendo fijamente por unos minutos y luego dijo con moribunda pero aún así conmovedora simplicidad:

–… Perdón… perdón, Mega-Drop… perdón por todo lo que hice…– más lágrimas de sangre rodaron por sus ojos casi muertos –Desde hace mucho me di cuenta que hice mal y que nunca… nunca podré… nunca podré perdonármelo… jamás…

– ¿Qué chingados dices? ¿Que te perdone? ¿Yo a ti?

–Por lo que más quieras… te lo suplico… concédeme tu perdón… por favor…– imploró Drop-Zone otra vez, sin dejar de llorar –Entre el dolor que me diste y el remordimiento voy a morir… voy a morir y nada podrá devolverme a la vida… por favor…

Cuando alzó la mirada, frente a él se veía una imagen de lo que hacía con el cuerpo de Drop-Zone: todos los abusos perpetrados el primer día, desde el primero hasta el último. Lo veía todo con lujo de detalles; la expresión dolida y a ratos muerta de Drop-Zone y su propia risa estridente e insultos y humillaciones. Luego miró el que tenía en sus brazos, que le suplicaba tendiéndole una mano temblorosa y vacilante en medio de lágrimas de sangre lila…

–Sólo te pido ese deseo… ese solito… no te pido más nada… sólo tu perdón y con eso tendré…

En el preciso instante que Mega-Drop abría la boca para decir algo, el moribundo Drop-Zone comenzó a convulsionar y a sangrar profusamente en medio de sollozos cargados de la más pura pena, que no sólo salían de la garganta, sino del espíritu. Los ojos doloridos iban cerrándose con lentitud, hasta que finalmente había enmudecido por completo… coincidiendo macabramente con el momento en que se disponía a penetrarlo, que fue ahí donde lo sintió morir, y que ahora lo estaba presenciando sin la venda que la lujuria del celo y la ira más pura pusieron ante los ojos…

Drop-Zone había muerto ya, y no habría manera de volverlo a traer a la vida… no volvería a saber de él nunca más.

* So this is goodbye
This is goodbye

A medida que veía todo esto, Mega-Drop se dio cuenta que había acabado innecesariamente con una vida de una forma irresponsable y sobretodo MALIGNA, porque ya no era venganza luego de esa vez que Drop-Zone se había ofrecido y aceptado el castigo. Lo más correcto que debió hacer era dejarle seguir su camino, que ya tendría suficiente con su consciencia que lo vivía martirizando.

“Supongo que esto también me lo merezco…” pensó Mega-Drop en sueños “supongo que esto es consecuencia de mis actos…”

Alzó el cuerpo inerte de Drop-Zone y lo abrazó largamente, sin decir nada, pues en ese momento las palabras estaban de más. Ni siquiera un “lo siento” arreglaría lo que no tenía arreglo, y Mega-Drop lo sabía muy bien.

* In my dreams I'm jealous all the time
As I wake I'm going out of my mind
Going out of my mind

–De acuerdo, gringo pendejo, lo sé, hice mal… todo lo hice mal. Me dejé cegar por mi tendencia de torre de caída libre y te maltraté más de lo que debía… ahora estás muerto y te has ido para siempre… y todo por mi culpa…

No bien hubo terminado de hablar, la silueta de Drop-Zone desapareció de sus brazos y reinó de nuevo el silencio en la penumbra… que era el rostro surrealista de la soledad en la que se encontraba.

Se dejó caer en el suelo y permaneció tendido, sin mirar nada en particular, y sin siquiera pensar… ¿en qué podría pensar ahora mismo? ¿En la inmortalidad de la rana? Y ya eso parecía demasiado. Cerró lentamente los ojos, dejándose llevar por una sensación de pesadez y languidez seguida del acceso de tristeza que tuvo.

“Todos me han abandonado, pero cada uno con su justa razón…” pensó Mega-Drop “Merengue porque lo engañé… Desperado porque asesiné a su amado… y Drop-Zone porque ya está muerto…”

En ese momento exhaló un largo gemido de dolor, aun tumbado en la sangre lila del topscan que asesinó cruelmente y a continuación se deshizo en llanto que pronto hizo eco en las paredes invisibles de la oscuridad que le rodeaba; era un sonido ronco pero totalmente desconsolado y desolado por completo. Estuvo llorando así por un tiempo al parecer indefinido, hasta que tuvo la sensación de un peso cerniéndose sobre su pecho, y esto le llenó de temor.

– ¡Basta! ¡Basta!

Por unos segundos, sueño y realidad se mezclaron hasta que se separaron y el sueño se desvanecía cediendo paso a la realidad.

– ¡Basta, con un demonio! –gritaba Mega-Drop con los ojos aun mojados – ¡Suelta ya!

Cuando abrió los ojos atigrados y su visión recobró nitidez, se dio cuenta que había alguien mirándole desde mucha altura. Aún desorientado y mareado, Mega-Drop se removió en la cama y preguntó desconfiado:

– ¿Quién eres tú? ¿Qué haces aquí?

Su interlocutor se le quedó mirando fijamente: tenía los ojos azules más grandes que hubiese visto jamás, y su pelo era rubio, muchísimo más que el de Foot-Loose o DragonFly… incluso parecía platino; tenía una diadema en la frente, que identificaba a los que pertenecían a las especies de humanoides gigantes, sean torres de caída libre o montañas rusas.

–Tenías una pesadilla, amigo…– comentó el rubio con una sonrisa –y pues, no pude evitarr desperrtarrte.

Y ese acento rasposo… Mega-Drop abrió los ojos cayendo en cuenta ya quien era, especialmente tras notar la réplica que lo identificaba como torre humanoide.

–Tú debes ser mi nuevo “compañero” de cuarto ¿no? –preguntó relajándose un poco. Vió a su interlocutor permanecer silencioso, quizás tratando de procesar lo que Mega-Drop le decía. Finalmente contestó:

–Ja, soy Giant-Drop, y vengo de Alemania. Me trajerron parra compartir el turno contigo, ya que querrrían tenerr dos torrres en vez de una. –dijóle el rubio con una sonrisa –Tú debes serr Mega-Drop ¿o me equivoco?

–Si, el mismo que viste y calza…– respondió el aludido –Yo soy de México, pero me trajeron acá hace unos años atrás… por lo visto hablas español también, al menos nos ahorraremos el andar con señas todo el tiempo.

-Bueno, español mío no es muy bueno perrro uno hace lo que puede –replicó Giant-Drop – ¿hablas inglés también?

–Si, por fuerza porque a veces nos alquilan en Gringolandia, ya sabes, Estados Unidos… incluso en México teníamos que lidiar con ellos, ya que el Six Flags, de donde vengo yo, era casi un centro turístico también.

–Ja, yo comprenderr– dijo Giant-Drop, observando detenidamente a Mega-Drop: era sencillamente hermoso y delicado, al menos a sus ojos de torre gigante –Yo hablarr inglés, y también francés aparte de alemán, por supuesto.

–Ja, políglota el wey ¿no? –repuso Mega-Drop ya algo incómodo con la mirada lasciva y casi radiográfica de Giant-Drop – ¿No te fastidia aprender tantos idiomas que no usarás? Digo, el inglés es comprensible, pero ¿además el franchute?

–Uno nunca sabe– respondió la torre rubia, casi acariciando la hermosa fisonomía de Mega-Drop con los ojos; entre más lo miraba más le gustaba –En Europa no puedes andarr con un solo idioma a menos que tengas un traductor que te ayude, y me temo que eso serr un poquito carrro ¿no lo crees así?

Mega-Drop asintió de mala gana, como diciendo “lo que quieras, wey”, además, luego de sentir los ojos acariciantes de aquella torre enorme y con aspecto de nazi comenzaba a sentirse bastante incómodo.

Aún así, aquello pareció pasar desapercibido para Giant-Drop, que seguía estudiando el cuerpo de su compañero: estaba complaciéndose en examinar aquellas largas piernas azabaches, el abdomen y pecho bien formados y ocultos convenientemente bajo aquel traje azul que lo identificaba como una torre por igual. Terminó el examen en el rostro, repasando las facciones finas, la tez algo pálida para ser latino, las largas pestañas y las cejas oscuras, así como las líneas trazadas bajo sus ambarinos ojos de tigre que seguramente empleaba para intimidar; de hecho las torres humanoides se valían de su tamaño y mirada para asustar a sus oponentes. Finalizó con el cabello rojizo, casi de fuego que enmarcaba el precioso rostro, y que poseía una textura sedosa pero lacia.

Definitivamente Giant-Drop estaba complacido con su compañero de cuarto, quien para rematar hablaba con el acento mexicanito rajado y que a juzgar por lo cantado, era del DF; sonrió ampliamente y se sentó en el borde de su cama con una expresión de descarada coquetería europea.

–Te has quedado muy callado, “manito”– le dijo imitando un poco su acento –Me encanta que hables, ya que adorro ese acento tuyo… nunca he podido aprenderr a hablarr como ustedes los mexicanos.

En vez de tranquilizarse, tanto halago incomodaba a Mega-Drop. Se le quedó mirando fijamente por unos segundos y se alejó un poco:

–Wey, podemos conversar sin estar pegados el uno al otro… ¿no y que ustedes los europeos son celosos con sus espacios personales? Además, no te conozco, ni tú a mí.

–De acuerdo manito, no te enfades– le dijo Giant-Drop alejándose un poco –Estás peorr que los mismos europeos, que viven hablándote a cien kilómetros de distancia… ¿así está bien?

–Mucho mejor…– replicó Mega-Drop ahora más tranquilo –Ahora si podemos hablar tranquilos.

Las dos torres se quedaron viéndose por unos segundos, hasta que el inconfundible aroma del celo flotó entre ambas; se decía que entre torres humanoides se detectaban el celo por un olor particular que desprendían en esos días, que era mezcla de hormonas diversas, pero sólo podían detectar el olor de otra y no el suyo propio.

Mega-Drop percibió el aroma que emanaba Giant-Drop y eso sólo aumentó su inquietud; frunció la nariz y luego preguntó haciéndose el desentendido:

– ¿Y cómo es que fuiste a parar aquí?

–Me contrataron,–respondió Giant-Drop con una gran sonrisa y manteniendo la distancia para no enfadar a Mega-Drop, aunque aun podía disfrutar de su aroma de celo–al parecerr la manager quería provocar más miedo aún y no resistió la tentación de tenerr dos torres trabajando… y una de ellas resultó serr una torre muy herrmosa.

Mega-Drop hizo una mueca ante el comentario, que confirmaba sus peores sospechas; vaya que este gigantón estaba dispuesto a seducirlo, pero por desgracia la torre pelirroja no se encontraba exactamente de humor para esas cosas: por un lado estaba saliendo de una relación que terminó en el caño gracias a su tendencia vengativa y por otro, no le agradaba la idea de que el grandote le dominase, sobretodo tras llevar unos cuantos años de dominio sobre otros humanoides.

– Oye ¿y eres así de lanzado con todo el mundo? –inquirió Mega-Drop de repente, con la sinceridad brutal típica de su especie – ¿por qué tienes que ser tan ridículamente coqueto y andar queriéndote chingar a todo el mundo, incluyendo a extraños como yo?

Quizás a otra torre humanoide le hubiese enfadado esta pregunta -aparte del modo de formularla- pero a Giant-Drop no. Siendo un gigante germano con unos cuantos años de experiencia más que Mega-Drop, evidentemente hacía falta mucho más para enfadarlo de veras, así que respondió nuevamente con su enorme sonrisa.

–Pues así soy yo, mein kind, y si no te gusta mala suerte, no puedes cambiar a otro humanoide y menos a uno de tu especie…– observó a Mega-Drop haciendo muecas cuando se estiraba y dedujo que se sentía dolorido –Parece que te han dado una zurra de las buenas, Mega-Drop… te ves muy resentido.

– ¡No mames, wey! –exclamó Mega-Drop haciéndole un gesto de “¡bah!” –Aquí nadie me golpea, simplemente me caí de un rico por las escaleras y me hice bastante daño… creo que eso me pasó por no mirar donde piso.

Giant-Drop meneó la cabeza, dándose cuenta de lo mal que mentía su colega; claro que le habían dado una zurra de las buenas, porque aunque no conocía mucho el parque se dio cuenta que no habían escaleras tan largas ni tan altas como para lastimar a alguien en demasía. Aún así, decidió no insistir so pena de provocar otra vez una reacción hostil por parte de Mega-Drop -aunque por dentro pensase que se veía irresistible y hermoso cuando fruncía la cara y le rechazaba- y seguirle el juego hasta donde su paciencia aguantase sin tambalearse.

–Esta bien manito, te “pasaré” esa…– concedió Giant-Drop con un gesto de coquetería – pero hay cosas que son demasiado evidentes como para que las niegues, como esa actitud que parece gritar “denme un poco de cariño”. De hecho, me da la sensación que te enamoraste y no fuiste correspondido…

–Wey ¿de dónde sacas eso? –contestó Mega-Drop, haciéndole un gesto desdeñoso y arrogante con la mano –el Gran Mega-Drop NO necesita amor. Yo puedo vivir sin esa… tontería.

–Quizás– respondió Giant-Drop con algo de dureza en su voz; su expresión coqueta cambió completamente –pero no puedes negar que estás herrido y por eso lo dices… puedo entenderrlo: mírrate, eres una torre tan delicada que no me sorrprende que incluso hasta hayas llorado… ¡vamos Mega-Drop, eres un pésimo mentiroso!

–Cree lo que se te pegue tu re-chingada gana– contestó Mega-Drop, hastiado de los intentos de seducción y además de hacerle ver pequeño y necesitado de amor… qué amor ni qué tonterías –No tengo por qué darte detalles de mi vida… métete todos tus reclamos por donde más te guste, cabrón nazi… ¡estoy hasta la madre de los sermones y regaños!

Si bien era cierto que Mega-Drop estaba herido, era por razones que Giant-Drop NI remotamente imaginaría ni entendería, y que ninguna de ellas se acercaba ni en lo más mínimo a esas que mencionaba. En eso, sintió un corrientazo de dolor en su pecho… era el mismito dolor que le fastidió tanto en la enfermería; se llevó una mano al pecho, a la altura del “corazón” y se lo agarró como haría alguien al borde de un ataque cardíaco.

– ¿NAZI? –exclamó Giant-Drop furioso y sorprendido; esta había sido la gota que rebosó el vaso – ¡NO VUELVAS A LLAMARRME ASÍ!

En realidad, si había algo que enfadaba en demasía a Giant-Drop era el ser llamado nazi de esa forma tan peyorativa y además por el triste hecho de ser alemán. A él jamás podrían lavarle el cerebro con toda esa tontería del poder nazi y la superioridad de la “raza aria”; cuando leyó sobre Adolf Hitler y sus atrocidades durante “El Holocausto” y su enfermizo antisemitismo, Giant-Drop jamás se concibió como un seguidor de él, ni siquiera en esta nueva era de neo-nazis donde vivían estancados en el pasado y soñando con la quimera del regreso de alguna posible reencarnación hitleriana.

** Where do I take this pain of mine?
I run, but it stays right my side

De hecho, cuando los veía, no podía evitar mirarles desde su altura con el típico desdén de las torres humanoides o decirles en su cara la triste realidad: el mundo NO necesitaba ni de un “nuevo” Adolf Hitler, ni de un nuevo Holocausto, ni de la raza aria ni nada similar… Pestes de esa clase sólo pertenecían al pasado y mientras hubiese gente de buena voluntad en este mundo dispuestas a proteger a la tierra germana de tiranos como Hitler y mantener la paz, esta clase de desgracias no volverían a ocurrir… o al menos jamás con la misma magnitud de ese entonces.

En su furia, Giant-Drop se abalanzó encima de Mega-Drop y lo mantuvo inmovilizado bajo su cuerpo aprovechando su peso, obteniendo a cambio una reacción hostil y más insultos.

– ¡¡QUÍTATEME DE ENCIMA, MALDITO NAZI DE MIERDA!! ¡¡MALDITO SEAS, DEJA DE CHINGARME DE UNA PUTA VEZ!!

Giant-Drop le hizo una mueca con la boca que entre torres significaba hostilidad, porque la sola mención de todo lo relacionado con Hitler y sus nazis lo enfermaba. Cogió a Mega-Drop del cabello y le echó la cabeza hacia atrás para tirarle un mordisco en el cuello azabache y dejarle la marca de sus dientes.

–Estoy perdiendo la paciencia, maldito chilango…– susurró Giant-Drop entre dientes contra el cuello de su contrincante –me encantan los mejicanitos pero tú resultaste ser repugnante…

– Y si soy tan repugnante entonces ¿por qué chingados me jodes tanto? ¿Qué no puedes dejarme en paz?

–No…– murmuró Giant-Drop con suavidad y dándole lengüetazos en su cuello –porque ahorra me las vas a pagarr… esta ofensa no se quedará así.

¡Debió haberlo sospechado! La pregunta era demasiado idiota, sobretodo tratándose de una torre humanoide… hasta que no saciaban su deseo de venganza no se quedaban tranquilos; tendría que pensar en una forma de quitárselo de encima o esto no terminaría jamás.

–Te he estado oliendo y sé que estás en celo, Mega-Drop. Recuerda que entrre torres nos podemos olerr parra darnos cuenta cuando estamos en celo… ¿acaso no me hueles tú a mi? –naturalmente Giant-Drop no le dio oportunidad de responder porque apenas formuló la pregunta lo besó de una manera obscena y agresiva, presionando sus labios contra los de Mega-Drop y forzándole a abrir la boca para explorarla con la lengua… sólo lo soltó cuando estuvo satisfecho, dejando a Mega-Drop jadeante.

–No lo niegues, Mega-Drop… el olor que emanas es intenso y delicioso, es olor de torre humanoide en celo…– insistió el gigante clavándole sus ojos azules –Podrás decir lo que te venga en gana y negarte cuanto quierras, pero los olores jamás mentirrán.

“Chingue su madre, que buen momento para que me venga el celo…” pensó Mega-Drop a punto de tirarse los pelos de pura frustración “Y ahora va a follarme un maldito nazi que no tendrá sino tan sólo unas horas de haber llegado de Alemania…”

– ¡Me vale madres si huelo o no a celo, con un demonio, que con esta van dos veces que me violan! –protestó Mega-Drop sin caer en lo que estaba diciendo – ¡Ahora vete a chingar a algún judío!

** So tear me open, pour me out
There's things inside that scream and shout
And the pain still hates me
So hold me, until it sleeps

Los ojos de Giant-Drop, que eran tan grandes y tan, pero tan claros adquirieron ahora un brillo macabro, casi asesino, muy similar al de los ojos de tigre de Mega-Drop. Era una expresión típica de los de su especie, y entre ellos se entendía como enfado e instintos rayanos en lo asesino.

– ¿Y qué tal si ahorra tú eres MI chingado “judenschwein”, Mega-Drop? Me importa un rábano si eres ateo o adepto a cualquier otra religión, ahorra para mi serás un “chingado cerdo judío”, del mismo modo que yo soy un “chingado nazi” para ti… ¿qué te parrece? – Giant-Drop se relamió los labios obscenamente –Una ofensa denigrante como vuelto a otra, Mega-Drop… tú me denigras, entonces yo te denigro.

Claro, había diferencias muy claras entre esos dos insultos; mientras que “nazi” englobaba crueldad, antisemitismo y fanatismo todo junto, judenschwein sólo era una ofensa al comparar a los judíos con un cerdo, y no por el hecho de que ser judío fuese una cosa mala; personalmente, Giant-Drop no tenía nada en contra de ellos y hasta había tenido amigos judíos, pero había empleado el calificativo para denigrar a Mega-Drop de la misma manera con toda la carga negativa que englobaba dicho término y además en el mismo contexto “nazi” que el otro le atribuía de aquella manera tan peyorativa.

En otras palabras, tanto “nazi” como “judenschwein” eran consideradas ofensas altamente xenofóbicas y denigrantes, especialmente en pleno siglo veintiuno, cuando la mayoría de aquellas fechorías y matanzas eran de conocimiento a nivel mundial.

– ¿“Cerdo judío”? –repitió Mega-Drop incrédulo, pensando que aquella palabrota significaba algo mucho más grave – ¿Acaso es eso lo que significa “juden-no-sé-qué”? ¡Ja! Ni que me ofendiese que me llamases judío… no es mi religión pero tampoco es una ofensa que yo sepa…

–Lo sé, perro ya que insistes en llamarme nazi, yo te llamo judenschwein, pues es un insulto muy grave dentro del mismo contexto que me atribuyes…– cortó Giant-Drop colocándole una manaza en los labios –así que o dejas de llamarme nazi o yo te seguiré llamando judenschwein…

Observó a la torre mexicana forcejeando para quitarse la manaza que sellaba su boca, y eso le despertó el “nazi” que tenía por dentro y que salía cada vez que acababan con su paciencia; presionó la mano aún mas y acercó su boca al oído de Mega-Drop:

–He de admitirr que eres muy herrmoso cuando te pones bravo y me insultas, perro lo de nazi realmente me enferrma los nerrvios, pequeño judenschwein… ¿qué tal si dejas de insultarrme, te relajas y disfrrutas? De ese modo todo serrá mas placenterro para ti, mein kind… y yo dejaré de llamarte judenschwein…– Giant-Drop aspiró profundamente el “perfume” a base de hormonas que exhalaba su homónimo –Hueles tan bien… es puro celo, y no puedo aguantarme… quiero tomarrte y hacerte disfrutarr.

Quitó la mano de la boca de Mega-Drop y volvió a besar sus deliciosos y jugosos labios; a veces, cuando los atrapaba entre sus dientes, se permitía el lujo de mordisquearlos y hasta tironear de ellos con suavidad, especialmente el labio inferior. Cuando se separó, vio el color rojo más encantador, que ningún lápiz labial podría siquiera igualar: eran tan rojos como el mismo cabello que enmarcaba el precioso rostro de Mega-Drop. Sin duda alguna esta era la torre más hermosa jamás vista, pero la más grosera y arisca también. Definitivamente su colega era como las rosas: hermosas pero con espinas. Bueno, no se puede tener todo en la vida, razonó la torre alemana.

–Déjate de cursilerías calentonas, wey– contestó Mega-Drop cuando se recuperó del “trance” en que lo sumió Giant-Drop al besarlo de era manera tan agradable –No me gusta que me dominen, dónde has visto tú una torre sumisa ¿eh? Además, no eres mi tipo, no me gustan los humanoides más altos que yo.

–Eso no imporrta, mein kind… además, haces todo este escándalo porque no estás habituado a sentir el peso de alguien más grande contra tu cuerpo, sino más bien colocabas el tuyo sobre el de uno más pequeño…– murmuró Giant-Drop prodigándole mordiscos fuertes en el cuello y restregando sus pectorales contra los de Mega-Drop –y segurro que hace mucho no te meten algo ahí abajo…

La sola mención de “meterle algo” sólo hizo que Mega-Drop recordara cuando Drop-Zone abusó de él hace varios años atrás; su actitud cambió y volvió a ponerse arisco y violento.

– ¡¡NI SE TE OCURRA, CHINGADO NAZI!! ¡¡NO QUIERO QUE ME METAN NADA!!

Oh, demonios, y nuevamente lo llamaba nazi… Giant-Drop le enseñó los dientes en respuesta a su hostilidad.

– ¡¿Y volvemos a lo de nazi, “chingado” judenschwein?! –exclamó molesto – ¡O eres un masoquista de mierda o sinceramente te gusta provocarme!

Usó una de sus manazas para sostener en alto la cadera de Mega-Drop y poder observar mejor aquella pequeña y casi virgen abertura entre sus nalgas; el sólo gesto de mirarlo así ya suponía una humillación para la torre pelirroja, que no dejaba de forcejear como un animal salvaje:

– ¡Eres tú el que se lo busca! ¡Ya te he dicho que no quiero tener sexo! ¡¡NO QUIERO, CON UN DEMONIO!! ¡¡QUÉ TE CUESTA ENTENDER!! –gritaba a todo pulmón un furioso y desesperado Mega-Drop – ¡¡TODO LO QUE HACES SÓLO ME TRAE RECUERDOS QUE ME ASQUEAN!!

** Just like the curse, just like the stray
You feed it once, and now it stays

Fue en ese momento cuando Giant-Drop perdió la paciencia total y absolutamente; estaba harto, demasiado harto de los insultos, gritos y protestas de Mega-Drop. Estrechó los ojos azulosos en un gesto amenazador, y sin decir ni una palabra, dejó caer la cadera de su víctima y rápidamente le abrió las piernas y luego se las sostuvo en alto.

–Mejorr dicho, TÚ te lo has buscado…– rugió Giant-Drop –traté de ser paciente contigo, perro todo tiene su límite… ¡¡TRÁGATE ESTO, CHINGADO JUDENSCHWEIN!!

Dicho aquello, empujó su ansiosa erección en el interior de Mega-Drop, sin importarle un comino si lo iba a lastimar; por un lado estaba furioso, pero por otro, no resistía la idea de “desflorar” esa entradita, que muy a pesar de lo que la torre pelirroja decía, se veía intacta, demasiado intacta. Si de verdad lo habían violado, sería ya hace muchísimo tiempo. Más aún, cuando lo penetró con aquella violencia, se convenció más todavía: sentía el interior de Mega-Drop apretarlo y contraerse con extrema fuerza, que según su experiencia, era una reacción común en los primerizos al no estar habituados a sentir algo dentro.

–Uhhh… erres demasiado estrecho, “manito”…– jadeó Giant-Drop –resultaste ser una virrgencita después de todo…

A todas estas, Mega-Drop no supo qué estaba pasando; todo ante sus ojos parecía teñirse de lila sangre, y el dolor que sintió fue tan, pero tan fuerte y quemante, que le impidió por completo razonar o siquiera pensar… estaba completamente bloqueado, como decimos, en “shock”; sólo la sensación de cálida liquidez entre sus nalgas lo despertó y finalmente se dio cuenta de lo que pasaba: estaba siendo brutalmente “desflorado” por segunda vez, pero por Giant-Drop…

Al darse cuenta de todo y calibrando definitivamente el dolor, Mega-Drop gritó estridentemente, desde lo más profundo de su pecho: fue un sonido desgarrador que pareció estremecer y desbordar la pequeña habitación hasta hacer eco por los pasillos de la residencia.

** So tear me open, but beware
There's things inside without a care
And the dirt still stains me
So wash me, until I'm clean

– ¿Qué dices ahorra? Un chingado nazi está desvirgándote de la forma más humillante…– jadeaba sizañosamente Giant-Drop al oír los gritos de Mega-Drop –Un chingado nazi te está “rompiendo el tambor” como dicen en tu país…

Todo esto fue demasiado para Mega-Drop: entre el dolor que sentía por la reciente ruptura con Merengue, la culpa que comenzaba a experimentar por lo acaecido con Drop-Zone y ahora esta brutal y humillante desfloración sólo conspiraron para que las defensas del que una vez fue la torre humanoide más temida en el parque se derrumbasen; tibias lágrimas de dolor -las mismas que derramó a solas en la enfermería cuando Merengue se fue- ahora caían de sus atigrados ojos sin parar.

–Anda, sigue llorrando…– contestó Giant-Drop con una sonrisa burlesca –perro el chingado nazi no tendrá compasión, y menos cuando han abusado de su buena voluntad, así que llorra, Mega-Drop, llorra para mi, parra TU chingado nazi…

** It grips you, so hold me
It stains you, so hold me

El aludido no respondía, pues estaba demasiado ocupado lidiando con el dolor de la desfloración y además el del pecho, que venía en todo su esplendor, amenazando con romperlo por dentro a cada segundo que pasaba. Mega-Drop volvió a gritar para luego deshacerse en gemidos quedos de dolor.

“Ya no puedo pensar... ya no puedo siquiera respirar sin que me duela el pecho de esta forma tan... atroz...”

Sentía que lentamente estaba perdiendo fuerzas, aunque no supo con certeza si era por el dolor físico o el mental, pero a decir verdad, no importaba en lo absoluto… ya sea uno u otro, igual estaba quedando prácticamente en ruinas. Su mente ahora viajaba al momento cuando Drop-Zone lo violó hace un poco más de tres años, allá en el Six Flags México…

– ¿Dónde… dónde estoy? –

Mega-Drop se despertó con una sensación de pesadez increíble en el cuerpo; intentó levantarse pero se percató que estaba amarrado a los barrotes de su cama.

–Chingados ¿qué está pasando aquí? –exclamó nervioso y trató de romper las ataduras, pero como estaba tan débil apenas si pudo tironear levemente de ellas – ¡Si esto es una broma debe ser una bien mala!

De repente, al fondo, escuchó una voz que hablaba con un fuerte acento americano, seguida de una risita:

–Hola, Mega-Drop…–

Era Drop-Zone, que había atado a Mega-Drop a la cama tras haberlo sedado convenientemente, pues se sabía en desventaja con respecto al gigante. Al verlo acostado e indefenso, el ardor de su cuerpo se incrementó hasta niveles insospechados.

– ¡Tenías que ser tú, maldito yanqui chaquetero! –bramó la torre humanoide – ¡Suéltame ya o vas a pagarla bien caro!

–Uuuh, qué miedou, my friend…– dijo Drop-Zone, bajándose el pantalón y revelando su ansiosa erección –No sabes lo mucho que me excitas…

– ¡Maldito seas, Drop-Zone, déjate de chingaderas y desátame!

El topscan le hizo un gesto de negativa con un largo dedo enguantado.

–No, dearest… Drop-Zone tiene ganas de follar, y qué mejor que un grandulón como tú…– ronroneó, sobándose el pene –Voy a penetrar ese deliciouso ass tuyo…

–Pero ni siquiera estoy en celo, cabrón –contestó Mega-Drop asqueado – ¡No siento absolutamente nada y más bien me das asco!

Pero como los humanoides no suelen escuchar cuando el celo emitía sus “dulces” cantos de sirena en sus cuerpos, Drop-Zone no le prestó atención y se subió sin vacilación alguna sobre las largas piernas de Mega-Drop, atadas de tal manera que se mantenían tensas y separadas de par en par, exponiendo aquel lugar que el topscan “celoso” profanaría en medio de la irracional lujuria.

– ¡Basta, cabronazo, no te atrevas! ¡La vas a pagar bien caro! –gritó Mega-Drop al ver a Drop-Zone cuadrándose para penetrarlo – ¡¡DETENTE, NOO!!

El topscan gruñó un poco al sentir la estrechez y calidez de su víctima; pudo incluso sentir como le apretaba el miembro mediante fuertes contracciones y aquello sólo lo excitó más. Se acomodó de tal manera para seguir disfrutándolo, aunque Mega-Drop no disfrutase en lo absoluto debido a que estaba fuera del período de celo y por ende era incapaz de sentir placer.

– ¡¡CHINGADOS, ME ESTÁS LASTIMANDO MALDITO YANQUI CHAQUETERO, ME LAS PAGARÁS TODAS JUNTAS!! –

Estaba recordando todo aquello hasta que la voz de Giant-Drop lo despertó bruscamente de sus pensamientos.

– ¿A dónde se fue tu orgullo, judenschwein? –

Mega-Drop abrió abruptamente los ojos, y estos tenían el característico brillo opaco que sólo el dolor podría darles. Aquello azuzó a Giant-Drop para seguirle imprecando:

– ¿Dónde quedó ese “aquí nadie me golpea”? ¡Ahorra dilo, chingado judenschwein!

** It hates you, so hold me
It holds you, so hold me
Until it sleeps…

Pero para desgracia de Giant-Drop, su víctima no le pudo responder debido al choque mental que estaba sufriendo en ese momento; la mente de Mega-Drop parecía estar dividida en dos tiempos: el horrible presente con Giant-Drop y el pasado doloroso con Drop-Zone. Dos tiempos, dos escenarios repetidos… y dos tiranos, aunque diferentes en actitud, especie, carácter y sin contar el tamaño.

En circunstancias normales, Mega-Drop podría haberlo golpeado... oh si, incluso haberle escupido o arrancado un pedazo de piel por osado, maldito y abusivo. Por desgracia esta no era la ocasión, pues los remordimientos que se revolvían silenciosamente dentro de él aprovechaban el ultraje para mantenerlo indefenso y envuelto en una aura de dolor tan sólo comparable con la de Drop-Zone antes de “morir” en aquella noche infernal en México.

Giant-Drop se dio cuenta que de nada serviría imprecar o insultar al pelirrojo, ya que por una causa u otra, no estaba reaccionando como la mayoría de las víctimas que pasaron por sus manos; daba la impresión de estar metido en un choque emocional exacerbado por algún malestar previo que desconocía; quizás Mega-Drop ya se sentía mal desde mucho antes, porque para que haya sucumbido de esta manera algo muy doloroso tendría que haber pasado antes.

“¡Zum Donnerwetter!” pensó Giant-Drop en su lengua nativa “No debí haberme excedido con este mocoso… ahora el tiro me saldrá por la culata…”

A medida que incrementaba el ritmo de la penetración Giant-Drop veía como Mega-Drop se “derrumbaba” lenta y silenciosamente; su víctima estaba ofreciéndole un cuadro de culpable sumisión resignada: tenía los ojos cerrados, la cara aún surcada de lágrimas y para hacerlo aún más perturbador, su boca estaba curvada en lo que parecía el comienzo de una expresión de placer. El cuerpo que hace un momento forcejeaba y pataleaba se había vuelto demasiado cooperativo.

–Zum donnerwetter… zum donnerwetter…– mascullaba Giant-Drop a pesar de que se estaba excitando con esa dolorosa pero aún así provocativa entrega; bajó las piernas de su presa pero seguía sujetándolas por los muslos para mantenerlas abiertas de par en par… sus zafiros de torre humanoide no dejaban de recorrer esa sinuosa silueta azabache en esa postura de sumisión, sin resistencia ni oposición. La torre alemana cerró los ojos y resopló para calmarse porque ahora se debatía entre la culpa y la excitación que le causaba el mantenerlo dominado y completamente dócil; sabía que no estaba bien pero el impulso libidinoso le dominó lo suficiente para darle ganas de aprovecharse de ese “nuevo” Mega-Drop ante sus ojos.

–Sostente las piernas, Mega-Drop…–ordenó la torre alemana con un gruñido –así puedo metértela mejor…

Una parte de si mismo rogó por que el otro reaccionase y le tirase una patada o al menos lo insultase, pero la otra esperaba ansiosamente la respuesta sumisa, que fue la que se dio: la torre pelirroja llevó sus manos a sus piernas y se las sujetó para tenerlas abiertas… el gesto fue terriblemente dócil y lo peor era que no lo hacía a regañadientes como hace unos minutos atrás.

– ¿Así? – murmuró Mega-Drop, con los ojos entrecerrados que no cesaban de llorar… ya esas lágrimas parecían involuntarias, razonó Giant-Drop, a juzgar por la mueca de placer que tenía en su boca, e incluso otras partes de su cuerpo mostraban que no estaba fingiendo excitarse: la erección se alzaba y destacaba en todo su esplendor, y en los amplios y oscuros pectorales los pezones grisáceos estaban completamente erectos y duros; incluso el interior de Mega-Drop dejó de contraerse bruscamente para apretar la erección de Giant-Drop en un compás de suaves y rítmicos espasmos de placer.

“No puedo aguantar…” pensó Mega-Drop para sus adentros “ya estoy dejando de sentir dolor y ahora me comienza a gustar…”

El cuerpo de Giant-Drop empujaba contra el suyo con bastante firmeza y algo de violencia; cada vez que sentía que el sexo de la torre alemana tocaba fondo, la espalda de Mega-Drop parecía deshacerse en escalofríos intensos y las piernas le flaqueaban de tal forma que se le dificultaba sostenérselas abiertas. Llegó un momento en que incluso las sintió hechas de plomo, por lo que tuvo que alzar la cadera y así apoyarlas en los anchos hombros de Giant-Drop, quien suspiraba cuando lo veía acomodarse para disfrutar más y mejor.

“Este chingado nazi hirió mis sentimientos y ahora está abusando de mí como si yo fuese su juguete… y yo ¿qué estoy haciendo? Me le estoy entregando y además disfrutándolo… pero chingados, es que no puedo controlarme, el celo me está volviendo orate…”

–Eso está mejorr, Mega-Drop…– susurró Giant-Drop – ¿qué tal si aprendes unas cuantas frases en alemán que me encantará oírlas de tus preciosos labios?

Mega-Drop lo miró con los ojos entreabiertos, pero debido a las lágrimas, tenía la visión algo borrosa, pero le escuchó con inequívoca claridad. Giant-Drop se dio cuenta de su receptividad y prosiguió:

–Cuando yo te diga “¿te gusta?”, tu dirrás “ja, mein herr, das mag ich”… eso sólo significa “si señor, me gusta” –Giant-Drop se inclinó en el oído de Mega-Drop para susurrarle aún más suave –Y si quierres más, sólo di “mehr, bitte mein herr”.

Lo que le faltaba… ¡tener que rogarle y además en alemán! Mega-Drop resopló porque si apenas podía pensar, no sabía si sería capaz de repetir esas frases tan complicadas, y para más gracia, no sabía ni jota de alemán… pero aún así, se resignó.

–Ja, mein herr– dijo a media voz – ¿lo dije bien?

–Excelente, mein kind– le dijo la torre alemana, complacida con la pronunciación encantadora y teñida de ese acento latino, específicamente mexicano –Me excita oírr tu acento cuando hablas alemán…

Trató de sonreír y lo “mimó” con fuertes pellizcos en los pezones erectos; tras tirar de ambos con fuerza, hundió sus enormes pulgares y los masajeó con rudeza, y éstos reaccionaban endureciéndose aún más: al final parecían incluso haberse engrosado un poco, cosa que sólo aumentó el morbo y el desenfreno de Giant-Drop, haciéndole abalanzarse sobre ellos con fuertes y crueles dentelladas.

No más esos dientes se incrustaron en esas delicadas partes, Mega-Drop se recordó cuando a mordiscos le arrancó los pezones a Drop-Zone. Era la primera vez que recordaba ese detalle en particular, como si lo hubiese hecho bajo los influjos de alguna droga o fuerza maligna que le privaba de toda consciencia sobre sus actos. De hecho, recordarlo era como recordar un hecho aislado; vió en su mente la expresión de doloroso éxtasis del topscan americano y los largos hilos de sangre lila corriendo por su pecho y abdomen, sin oponerse, sino dejándose arrastrar por el dolor, gimiendo y quejándose por igual y sin disimular nada.

–Se te han hinchado luego de que te los morrdí… ¿erres muy sensible aquí, mein kind? –susurró Giant-Drop, lengüeteándole la punta de las tetillas con obscena habilidad; Mega-Drop gemía sin despegar sus ojos llorosos de la lengua de la torre alemana.

–Ja… mein herr…– susurró en voz baja –das… mag… ich…

–Hervorragend…– ronroneó Giant-Drop – ¿mehr? –

–Ja, mehr bitte…– gimió Mega-Drop, cerrando los ojos y echando la cabeza hacia atrás.

De repente Giant-Drop se detuvo, desconcertando momentáneamente a Mega-Drop, que ya estaba parcialmente sumido en el placer que sentía al ser penetrado dolorosamente. Abrió los ojos y se consiguió a la torre alemana observando entre sus nalgas con atención.

–Mirren esto… estás completamente abierrto, Mega-Drop…– murmuró el rubio, recorriendo los bordes lastimados del esfínter –abierrto como una florr…

La humillación no pudo ser peor; no sólo le había “roto el tambor” brutalmente, como decían en su país, sino también se lo restregaba… pero cierta oculta e indeseable parte de sí mismo no podía dejar de disfrutar y de excitarse con todos esos vejámenes, y menos aún cuando el otro separó sus nalgas, exponiéndolo.

–Sé que no vas a resistirte a mis avances, Mega-Drop pero no hay nada que yo desee más que escucharte suplicar, y creo tenerr un método muy bueno…– Giant-Drop usó una de sus manazas para mantenerle las nalgas abiertas y le introdujo el dedo medio hasta la última falange y lo removió varias veces, como si estuviese buscando algo en su interior.

–Donde estará…– murmuró Giant-Drop todavía “hurgando”, hasta que la punta de su dedo palpó algo suave y levemente abultado –Ahh, aquí está…

Los ojos atigrados de Mega-Drop se abrieron bruscamente cuando sintió esa extraña e inusitada presión… pero al cabo de unos minutos dejó de sentirla rara para asimilarla como muy placentera; cada vez que Giant-Drop oprimía esa parte blanda la torre pelirroja soltaba un gemido estridente de placer.

–Apuesto a que ni sabes qué diablos te estoy acariciando, mein kind…– ronroneó Giant-Drop, ahora moviendo el dedo en torno a ese punto tan placentero –esto, pequeño judenschwein, se llama “punto G”.

“¿Punto G?” se preguntó Mega-Drop, con la impresión de que ahora le hablaban en chino “¿Qué chingados será eso?”

–No… no sé que es… eso de punto G…– murmuró finalmente; pero aun sin saber qué era, de algo estaba seguro: cada vez que se lo tocaba, parecían írsele los tiempos de la pura excitación.

–Es una zona muy errrógena que tenemos tanto humanoides hembrras como varrones, y de todas las especies…– explicó Giant-Drop sin dejar de acariciarle el mencionado punto –Entre más estimule este sitio, más fuerrte serrá el orrgasmo… en este caso, el tuyo…–

Vaya, quizás eso explicaba por qué se volvía loco cuando el otro tocaba fondo al penetrarlo… quizás la punta del pene golpeteaba ese sitio e incrementaba el placer de un modo casi irremediable. Mega-Drop resopló de resignación, porque si Giant-Drop era así de habilidoso manejando el placer para dominar a sus presas, no iba a tener escapatoria. Incluso si en algún “milagroso” caso lograba escapar, igualmente el recuerdo y el placer culpable lo embrujarían perennemente y pasaría cada día del celo masturbándose y tocándose justamente donde lo tocaba ahora.

– ¿No es marravilloso, mein kind? – susurró Giant-Drop, ahora golpeteando con suavidad el punto G –Y como lo tienes tan afuerrita, puedo estimularrlo incluso cuando te estoy cogiendo… ¿por casualidad no sentiste mucho placer hace poco?

–Si… aahh… me gustó… mucho…– respondió Mega-Drop entre jadeos involuntarios –Ja… mehr… bitte… mein herr…

Giant-Drop usó una de sus manazas para mantener la cadera de su víctima en alto y seguir estimulándole el punto G… qué casualidad que la letra del dichoso punto era justamente la primera inicial del nombre de su mortificador.

“Malditas sean las irónicas coincidencias de mi desgraciada vida de torre humanoide…” pensó Mega-Drop casi al borde del orgasmo; cerró los ojos nuevamente y se dejó llevar por el goce que le provocaba el estímulo, que ya rayaba en lo vergonzoso de lo bien que se sentía.

“Se ve tan hermoso cuando se resigna a la humillación que le impongo…” pensó Giant-Drop, mirando fijamente a su presa inmersa en el deleite sexual que provocaban tanto la vergüenza, la sensación de desamparo, desesperanza y el estímulo del pequeño punto… de todas sus víctimas, al parecer Mega-Drop era demasiado sensible en esa zona.

–Te harré sentir mucho mejor ahorra…– susurró y extendió el dedo pulgar hasta el perineo, justo debajo de los testículos y lo presionó con cierta fuerza; era otra manera de estimularle, y casi tan intensa como lo que le hacía en el punto G –quierro oírte gritar y gemir para mi…

“No puede ser… está intensificando el estímulo… se siente demasiado bien… no voy a resistir semejante placer que me hace sentir…”

Los gemidos de Mega-Drop se tornaron definitivamente estridentes, eran sonidos de goce intenso que delataban que al fin se había rendido a aceptar la humillación e incluso disfrutarla a plenitud y sin reservas. Giant-Drop se inclinó para mirarlo directamente a los ojos, tratando de descifrar qué era lo que hervía tras ellos: dolor, ira, vergüenza, desesperanza, culpa… eran muchas cosas que esos ojos atigrados escondían… una culpa de algo que quizás ni se imaginaba, pero de lo que si estaba seguro es que se consideraba violado pero que al final lo estaba disfrutando y eso desencadenaba una nueva ola de culpabilidad.

“Detente, Giant-Drop… detente, por lo que más quieras, no maltrates más de la cuenta o el tiro volvería a salirte por la culata…” pensó la torre alemana “y entonces el único perjudicado serás tú…”

Pero no pudo, la conducta de Mega-Drop le impedía detenerse, porque sólo olía el celo y la rendición de su víctima, y eso sólo le inspiraba el querer excitarlo y humillarlo todavía más, y tan sólo para ver como se lo gozaba. Aún recordaba la actitud arisca y agresiva de Mega-Drop hace unos minutos atrás, y era como estar viendo dos diferentes. Giant-Drop hizo más lenta la caricia sobre el punto G, empleando solamente el dedo medio, que introducía y sacaba lentamente, pero asegurándose siempre de que el otro lo sintiese.

– ¿No te da vergüenza? Te estás contrayendo en torno a mi dedo cada vez que lo muevo… sin contar lo abierto que estás, mírate… y además ya tienes esa expresión de zorra gigantona típica de las torres pasivas…

Un montón de cosas bullían en la mente de Mega-Drop en este preciso instante, y entre ellas se incluían varios recuerdos sobre cómo humilló sexualmente a Drop-Zone allá en México, con palabras y actitudes similares... e incluso recordó cuando le introdujo el susodicho bate y el otro sólo estaba disfrutando la sensación. De repente, esa partecilla indeseada y oculta de si mismo se preguntó qué tal se sentiría tener un bate dentro…

“No puede ser que yo ande pensando en eso… hasta siento ganas de preguntarle si no podría introducírmelo de la forma más humillante y dolorosa… me siento como Drop-Zone ahora mismo…” pensaba Mega-Drop, desesperado con todas las sensaciones y pensamientos que acudían a su mente febril. No pudo resistir más y alzó la mirada:

– ¿Mein herr?

– ¿Ja? –respondió Giant-Drop, con una sonrisa.

–Quisiera volver a sentir dolor por aquí… para poder gritar otro tanto para ti…

“¡¡Zum Donnerwetter!!” exclamó Giant-Drop para sus adentros “¿Se ha vuelto loco o qué?”

– ¿Con que dolor, eh…? –le dijo la torre alemana con una mueca –Sé creativo y dime con qué quieres que te lo inflija, pero no olvides decir las palabras mágicas que te enseñé…

“No… Mega-Drop… no… lo hagas…” Pensó Giant-Drop, deseando que el otro le negase, cambiara de idea o lo que fuere, pero que no lo incitara a vejarlo más, porque no se sentía ya en condiciones de resistirse.

La mirada atigrada y brillosa de Mega-Drop se viró hacia un estante, donde reposaba el mencionado bate. Giant-Drop dejó a su víctima momentáneamente y sostuvo entre sus manos el nada despreciable objeto, mirándolo con evidente desconcierto e incredulidad.

– ¿Estás seguro, mein kind? Digo, esto es muy grande y no estás tan abierto como para recibirlo… serrá muy doloroso para ti…

–De eso se trata, mein herr…– repuso Mega-Drop abriéndose las piernas y estirándose el esfínter, mirando a Giant-Drop directo a los ojos –Métame el bate… bitte, mein herr…

“Te has vuelto loco Mega-Drop…” gritó su mente, pero esta vez su dueño no hizo caso; su rostro se iba torciendo en una mueca de placer enfermizo a la par que tibias lágrimas corrían por sus mejillas ahora rojas intenso.

Giant-Drop procedió a complacer a Mega-Drop, ya que al fin y al cabo, éste se lo había pedido por su voluntad y nada más que su voluntad. Aún así, trató de arrullarlo con “obscenidades” para excitarlo y que se distrajera del dolor que debía estarle provocando.

–Creo que le cuesta un poquito entrar…– ronroneó entre los gritos contenidos de Mega-Drop a medida que le forzaban el bate –habrá que forzarlo un poquito ¿no?

Curiosamente los gritos de Mega-Drop no fueron tan dolorosos y estridentes como cuando le penetró, y era algo que Giant-Drop no se podía explicar, viendo la considerable diferencia de grosor entre ambas cosas; el tono de aquellos sonidos era dolor, de eso no cabía duda, pero también era de considerable placer. La torre alemana cerró los ojos momentáneamente y se embebió del olor a hormonas y dolor flotando en el ambiente, así como deleitándose con los quejidos de su víctima.

“No me he vuelto loco… simplemente quiero saber que sintió Drop-Zone con esta cosa en el culo…” seguía pensando Mega-Drop, sintiendo el bate abrirse paso entre largos y cálidos hilos de color lila que resbalaban entre sus nalgas y muslos; la presión y la sensación de llenura eran demasiado abrumadoras y para rematar, el dichoso punto G que tanto le había estimulado recibía presión directa por el grosor del bate, haciendo la cuestión todavía más placentera… todo esto hacía que aquella penetración brutal que tanto le dolió no pareciera nada del otro mundo.

–Aaahh… jaaa… mein herr…– ronroneó Mega-Drop –Me gusta… aahh… me duele tanto que me provoca… aahh… demasiado goce…

Giant-Drop no supo si tranquilizarse, limpiarse la consciencia o simplemente hacer ambas cosas, porque el ver este extraño acto de rendición y “auto-destrucción” sólo le indicaba que ya habían alcanzado el punto “del no retorno” y aún más: algo en el alma de esta torre mexicana estaba pereciendo sin remedio alguno, y Giant-Drop se temía que la pérdida no sería total, pero si irreparable.

–Me alegra escuchar eso, Mega-Drop…– dijo finalmente –ojala hubieses hecho esto mucho antes… pero confieso que no habría sido tan excitante como ahora… la visión que ofreces es simplemente extasiante, mein kind…

Los apareamientos entre torres humanoides solían ser difíciles, porque todas tenían muy desarrollado el instinto del dominio y muy rara vez se dejaban someter por completo, a menos que ya estuviesen habituadas desde antes… pero ése no era el caso de Mega-Drop, que aparte de tener los instintos de control y violencia sumamente desarrollados, no estaba acostumbrado para nada a que alguien más quisiese dominarle, sin importar que fuese o no de su misma especie.

Como si esto no fuese suficiente, para rematar, Giant-Drop presentía que Mega-Drop no se habría rendido así de fácil a menos que ya hubiese pasado por algo muy malo; pero ya era tarde, porque jamás podría preguntarle por qué se sentía tan mal. A estas alturas no iba a ponerse con estupideces de “no quería hacerle daño”, porque por un lado, ese engaño era lamentable, y por el otro, la sinceridad brutal típica de su especie no era sólo para con otros sino también para consigo mismo: era una forma de auto-infligirse dolor al escupirse a sí mismos las verdades crudas y desnudas.

Una de esas “verdades” era que el consabido “apareamiento” era todo lo que Giant-Drop deseaba desde que vio a Mega-Drop tendido en la cama gimiendo preso de algún sueño desconocido; recordaba haber entrado silencioso y haberlo visto retorciéndose entre sonidos de dolor y pena: el rictus de tristeza, los contoneos de su cintura, costados y caderas -tres zonas muy atractivas entre torres humanoides- y el dejo de sus gemidos; todo eso contribuyó a que Giant-Drop lo despertase e insistiese para aprovecharse de su cuerpo.

“La he cagado…” pensó la torre alemana, algo dolida por lo cruda de la verdad que se recordaba a sí misma “pero lo que se dañó ya no se puede reparar… el daño hecho está…”

Sacó el bate del cuerpo de su víctima, pero no sin emplear un poco de fuerza bruta; observó detenidamente la ahora gran abertura trasera completamente ultrajada, maltratada y cubierta de hilos de sangre lila. Giant-Drop intentaba contenerse, pero su violento instinto de dominio volvió a imperar, impulsándole a lengüetear esa lastimada abertura que pronto cicatrizaría y si tenía algo de suerte, podría volver a maltratar de igual o peor manera.

–Ahorra sí que estás abierto como toda una florr de primaverra– dijo Giant-Drop entre carcajadas burlonas –y lo estás disfrutando como la zorra grandulona que erres…

El pecho le dolió cuando escuchó aquellos denigrantes comentarios y no pudo refrenar una lágrima que corrió por su rostro; Mega-Drop jadeó débilmente para menguar el aguijonazo en el pecho pero no pudo, y para empeorar las cosas, Giant-Drop había visto su reacción.

–Vamos, deja de llorrar, Riesengertrud, que sé muy bien que te gusta todo lo que te hago…– Giant-Drop se trepó ágilmente a la cabecera de la cama y se repantigó con las piernas abiertas de par en par –Ahorra ven con tu chingado nazi y dale la mejor mamada que sepas hacerr… ya es tiempo de poner esa bocota tuya a hacerr algo realmente útil.

Mega-Drop gateó hacia Giant-Drop y se inclinó a estimular la imponente erección que estaba clamando atención a gritos; sus labios tersos y enrojecidos acogían el brillante cuerpo del miembro y junto a la lengua le prodigaban la cálida y húmeda caricia sutil que sólo ellas podían dar.

–Mueve un poco más esa lengüita,…–ordenaba Giant-Drop sin dejar de sostener al otro por los cabellos y guiarle la cabeza –ciertamente usas esa bocota para joderr pero veo que al menos compensa lo bien que lo chupas…

“Apenas me entra… olvidé que sólo uno de mi especie podría tenerlo así de grande…” pensó Mega-Drop mientras hacía intentos desesperados de tragarse aquella erección; sentía el pene alojarse directo en su garganta y su nariz apretarse contra el pubis de su “dominador”, obligándole así a empinarse todavía más y azuzar más a Giant-Drop, quien le agarraba las nalgas y se las restregaba fuertemente, como si fuesen algún tipo de masa.

–Así, así…– le dio una fuerte nalgada que dejó una marca rojiza –vamos, sino quieres que te nalguee de tal forrma que no podrrás sentarte en días…

Mega-Drop agilizó el ritmo; sus labios hinchados iban y venían con más velocidad, conforme iba excitándose con las caricias y nalgadas que le propinaban en aquella humillante postura.

–Ahorra baja un poco más…– susurró Giant-Drop con malicia, guiando la cabeza de Mega-Drop hasta el ano –vuelve a usar esa lengua pero aquí…

“Esta humillación no tiene fin…” pensó Mega-Drop, aturdido y ya confundido entre el placer y la sensación de desespero, pero aún así obedeció: lamió esa pequeña cavidad, trazando parsimoniosos círculos de humedad en torno a ella.

–Aaah… así… muy bien, buena puta… apuesto a que nunca has hecho esto ¿no? es una humillación perfecta…– gruñó Giant-Drop, jalando algunos mechones rojos –mueve un poco más esa lengua y trata de metérmela…

“Pero me está gustando…” volvió a pensar Mega-Drop antes de endurecer un poco la punta de la lengua y tratar de introducirla en el ano de Giant-Drop, como si fuese alguna clase de pene “Y no puedo parar…”

La torre germana gruñía de placer, no sólo por lo que le hacían sino de pensar en cómo estaba humillando y arrastrando por el barro a la torre de otrora mandona y pendenciera de toda Ciudad Mágica. Una vez satisfecho, tiró del pelo de Mega-Drop y lo obligó a alzar la mirada.

–Suficiente… ahorra es momento de terminarr esta pequeña “tragicomedia” sexual, ¿no te parece, pequeña Riesengertrud?

–Ja… mein herr…– jadeó Mega-Drop, temblando de placer –Lo que desee…

Giant-Drop lo tumbó bocabajo en la cama y lo volvió a penetrar; lo sentía abierto y húmedo por la sangre, pero no por eso menos delicioso. Cerró los ojos y dejó que su salvajismo de torre humanoide lo poseyera para terminar de dominar a Mega-Drop y hacerlo suyo… después de todo, eso era lo que quería.

Dominarlo…
Hacerle suyo…
Proclamarse su amo…

–Eres mío, mexicano mierdoso…– susurró Giant-Drop –Mío, sólo mío… y lo vas a gemir cada noche que te coja, cada vez que te rodee con mis brazos, cada vez que devore tu patética “humanoidad”… incluso cuando no tengas el celo me complacerás con otros medios que ya pensaré…

“No… no… maldita sea… debo estar soñando, esto esta yendo demasiado lejos…” pensó Mega-Drop entre lágrimas “Lo estoy dejando adueñarse de mi…”

** So tell me why you've choosen me
Don't want your grip, don't want your greed

– ¡¡ANDA, DEMONIOS, DILO!! –vociferó Giant-Drop empujando en interior de Mega-Drop –Acéptalo de una buena vez, maldito, no te resistas trras que me hayas pedido que te humille torturrándote ese cuasi-virgen culito tuyo. Sé que te muerres por decirrlo, así que habla… ¡¡O ESTO NO TENDRÁ FIN!!

Tras gritarle de esa forma, lo cambió brutalmente de posición para hacerlo sentarse frente a él. Las largas y más musculosas piernas de Giant-Drop le permitían sostener sobre ellas a Mega-Drop sin problema alguno. Ambas torres humanoides volvieron a mirarse directo a los ojos y el aroma aún más intenso de celo flotó e inundó los sentidos de cada una.

Giant-Drop aprovechó que tenía al otro de frente y volvió a acariciar ese cuerpo que lo volvió loco desde el primer momento que lo vió; cada palmo de esa piel azabache ahora brillaba en pura transpiración que contenía olor a hormonas, las responsables de que la torre germana se alborotara de una manera rayana en lo animal. Hundió los dientes salvajemente en el cuello de Mega-Drop, saboreando a placer la tersura de la piel de esa zona en particular, incluso mordiendo con tal fuerza que logró hacerle sangrar un poco; bebió cuan “vampiro humanoide” enloquecido aquel fluido vital, que contenía el dulce pero eléctrico sabor de voltios y kilovatios.

Electricidad, fuente de vida para todos los humanoides… sin ella, sus sistemas circulatorios serían fácilmente vulnerables y morirían en tan sólo un par de días.

Mega-Drop siseó de placer con aquella deliciosa mordida. La sangre resbaló cálida por su hombro y pecho, mezclándose nuevamente con la transpiración. Se sentía al borde del clímax, un delicioso e infinito abismo de placer donde una vez que se lanzara no iba a salir de allí.

– ¡Mmm! ¡Sí, sí…! Cógeme Giant-Drop… aaah no aguanto más…– gimió un enloquecido Mega-Drop contra el cuello de la torre rubia –… aahh… yo… yo…

Las manazas de Giant-Drop bajaron a las nalgas de la torre pelirroja y lo sostuvieron para mover su cuerpo a su antojo. Al igual que el resto de la fisonomía de Mega-Drop, estaban transpiradas y más brillantes que nunca, sin mencionar lo deliciosas y suaves al tacto.

– ¿Qué, mein kind? –susurró un engañosamente dulce Giant-Drop –Dime, qué me quieres decir…

–Yo… yo…– trataba de gemir Mega-Drop –te pertenezco…

Giant-Drop dejó salir el aire entre los dientes apretados apenas lo escuchó decir eso; no era un gesto de hastío ni nada, sino al contrario: estaba eufórico al oírle decir eso en medio de jadeos y gemidos trabajosos. Para la torre germana, no había nada más excitante que su víctima rendida y aceptando ser dominada.

–Muy bien, mein kind… eso me gustó mucho más…– aprobó Giant-Drop. Lo tomó lentamente por la espalda y lo tumbó de espaldas sobre la cama –Ahora tendrás tu recompensa… haré que te corras sin que tengas que tocarte en lo absoluto.

Giant-Drop tomó las caderas de su presa y las elevó para hacerlas descansar en su regazo. De esa manera podría estimularle el punto G concienzudamente y sin privarse de disfrutar los placeres de la penetración. Además, desde su altura podía observar a plenitud el hermoso cuerpo de Mega-Drop, brillante, transpirado y oloroso al “perfume” que el celo le imprimía e incluso deleitarse con su expresión de placer y rendición… aunque por dentro aún estuviese sufriendo sin que medie placer alguno.

–Se siente bien… – gimió Mega-Drop –encajas perfecto en mi interior…

– ¿Verdad que sí? –Corroboró Giant-Drop –Siéntela, disfrútala…

– ¡Si, si, si!– ronroneó el otro entre gemidos –Voy a enloquecer con cada segundo que te siento…

–Déjate llevar– ordenó Giant-Drop –Déjate caer por ese abismo llamado orgasmo. Grita o llora si quieres, no tengas miedo.

En ese momento las palabras ya dejaron de salir de labios de Mega-Drop; algo parecía haberse fundido en su mente, y le bloqueaban cualquier capacidad de razonamiento; intensas ondas de calor viajaban por su espalda y se dispersaban por todo su cuerpo; sus largas y brillantes piernas se enroscaron en la cintura de Giant-Drop y allí se tensaron con mucha fuerza cuando las mencionadas ondas cálidas llegaron a la ingle y finalmente se diseminaron en ambas piernas, de preferencia en los muslos.

Curiosamente, a medida que caía en picado directo al abismo sin nada que amortiguase su caída, las voces de aquellos que maltrató y que sufrieron por sus ganas de venganza resonaron en su cabeza, a modo de ecos desordenados pero no por ello menos acusadores y machacadores.

… piensa en Merengue… ¿Qué va a decir si se entera de que le engañas así?

… yo amo a Merengue y tengo mi consciencia tranquila…

¿Tranquila? ¡Ése era el último estado en el que podría estar su consciencia! De hecho, desde el primer momento en que le levantó la mano a Drop-Zone allá en México, su conciencia jamás le dejó en paz. Sólo un tonto creería que podría andar por la vida haciendo daño y quedarse tan campante; si no era la consciencia la que le hacía trizas, la vida misma se haría cargo de eso, pero en su caso al parecer ambas se habían confabulado para terminar de desbaratarlo por completo.

Engañas a Merengue disfrazándolo con razones estúpidas y tienes la desvergüenza de decir que tienes tu consciencia en paz…

Aquí está la escoria de la familia topscan, hecha trizas a tus pies y deseando ser pisoteada una y otra vez… ¿esto era lo que querías?

Si… tu destrucción será lo único que apacigüe mi ira… Te he arrebatado todo lo que tenías hasta que no quedara nada sino tu cuerpo hambriento…

“Y por casualidad… ¿Qué es lo que queda de mi ahora?” pensó Mega-Drop sin dejar de mirar a Giant-Drop directo a los ojos, a quien inconscientemente estaba estigmatizando al tacharlo como una suerte de “verdugo” enviado por la vida misma para que pagase con creces todas sus maldades, y lo dejase en igual o peores condiciones que Drop-Zone cuando falleció a manos suyas, asesinado con caricias que eran en realidad puñales que hundía cruelmente en un cuerpo que, si estuviese ahora mismo delante de él y Giant-Drop, sería uno muy tierno, suave y mancillable.

¿Dónde está el maldito soberbio que osó violarme sin yo estar en celo ¿eh?

Esta aquí… a tus pies, deseando ser castigado…

¿Soberbio? ¡Por favor! Comparado con esto, esa “violación” de hace tres años era tan sólo una travesura, un jueguito de un humanoide un poco demasiado joven que probablemente quería jugar a ser dominante en la cama pero que en realidad su corazón, mente y alma no estaban hechas para mantener el dominio en una relación. Más aún, después de haberse visto sometido de esta manera tan sucia, dolorosa, humillante y violenta por Giant-Drop, -más grande, más adulto y especialmente más oscuro y endurecido de corazón- Drop-Zone lucía como una criatura tierna e inocente.

mi único consuelo será el saberte muerto en vida, sufriendo por tus gachadas. No importa cuanto tiempo pase, no volverás a ver la luz ni saldrás de ese abismo al que te he lanzado de cabeza…

La venganza es mala, Mega-Drop…a la larga, sólo te hace sufrir más y daña a todos aquellos que amas.

Qué ironías tenía la vida, una vez más… ¿y ahora quién era el que quedaba en las mismas o peores condiciones? ¿A quien estaban arrojando de cabeza al abismo del “nunca jamás”, al abismo del “no retorno”?

Estaba sufriendo, de eso no cabía duda… y de paso a mayor escala al darse cuenta de las consecuencias catastróficas que tuvieron sus acciones. Merengue tenía razón, sólo sufría más y de paso había herido a todos a su alrededor. Nadie volvería a ser igual con él, y por desgracia, estaban en todos sus derechos.

… todas las maldades que hagas se te devolverán y quedarás mucho más dolorido que aquellos a quienes has pisoteado sin contemplaciones.

Esa actitud sólo alejará a los que te quieren, te ganarás enemigos y para rematar, te quedarás más solo que la una.

Y tenían su justa razón; en vez de ocuparse de Merengue, de resarcir sus estupideces, sólo se dejó cegar por sus tendencias revanchistas e ignoró el sufrimiento del ser querido, lo que le quitaba absolutamente toda moral para decir que le amaba, y mucho más para ponerse celoso y controlador.

Tu tendencia vengativa se convertirá en una verdadera maldición y te quedarás solo por siempre…

El dolor y la opresión le atravesaron el pecho de comienzo a fin, incrustándole un dolor insufrible que no se curaría con medicina alguna. Mega-Drop soltó un grito de dolor que se coló entre los gemidos de éxtasis cada vez que Giant-Drop empujaba con firmeza en su interior…

… si no es que antes te lleva a la tumba…

** I'll tear me open, make you gone
No more can you hurt anyone
And the fear still shakes me
So hold me, until it sleeps

El momento del orgasmo para Mega-Drop llegó y de la forma más fulminante; sus nudillos sobresalieron cuando aferró la colcha bajo su espalda con fuerza brutal y sus piernas se tensaron casi al punto de producir dolores y calambres; aulló aún más fuerte que al momento de la desfloración: fue un grito potente que anunciaba que había llegado a la cumbre del placer… y finalmente el semen brotó de su pene hinchado con una fuerza rayana en lo sobrenatural, embadurnando no sólo el cuerpo de su pene sino el vientre de Giant-Drop. Fue una sensación que de lo intensa rayaba en lo desgarradora, mucho más que la que sintió aquella noche cuando cantó victoria sobre Drop-Zone…

A todas estas, Giant-Drop no desaprovechaba la ocasión para hacerle una última y placentera humillación: embarró sus dedos con el esperma que chorreaba de su vientre y el de Mega-Drop para dársela a probar.

–Degústala, mein kind… concéntrate en su sabor, en su consistencia– movió los dedos con lentitud en la boca abierta y sonrojada de la torre pelirroja, teniendo cuidado de impregnar no sólo sus labios sino la lengua y el paladar –Deliciosa ¿no? Apuesto a que nunca antes te habías probado.

–Ja… mein herr…– susurró Mega-Drop, aun degustando la sustancia entre suspiros deseosos –das mag ich…

–Pero la mía te encantará todavía más… te envenenará de puro placer cuando impregne tus delicadas paredes internas… – prometió Giant-Drop –y si es posible derramaré otro poco en tu boca también… ¿la quieres? Pídela, mein kind.

Mega-Drop se abrió de piernas aún más para Giant-Drop y le suplicó:

–Bitte, mein herr… dámela… lléname con tu esencia– con una mano se pellizcó un pezón y con la otra le hacía gestos lascivos al chuparse el dedo medio –la quiero sentir corriendo dentro de mí…

Naturalmente, a estas alturas no hacía falta hacer mucho para incitar a Giant-Drop. De sólo verlo ofrecido y pidiéndole de esa manera tan sensual, no pudo resistir el disparar una abundante cantidad de semen caliente que inundó de golpe las entrañas de Mega-Drop, quien gemía y resoplaba de goce con la sensación de “fuego líquido” impregnando las ya algo maltratadas paredes internas, empapándolas y haciendo que escocieran a ratos, pero no lo suficiente para impedirle disfrutarlo.

–Aquí tienes, mein kind– Giant-Drop introdujo su aún húmeda erección en la boca de Mega-Drop –lo prometido es deuda… saboréalo.

Tomado por sorpresa, la torre pelirroja casi se ahoga con el esperma que bajaba sin freno alguno por su garganta, pero de a poco retomó el control y lo engulló como si estuviese succionando un tubo de Shookin’ Kola. Giant-Drop lo miraba con placer, de vez en cuando agarrando los mechones rojizos de su cabello; la expresión de su pequeña torre… ¿esclava? Era un cuadro simplemente bello: tenía aun tenues remanentes de sonrojes en su cara y los ojos cerrados, aparentemente concentrado en engullir todo el semen de su mortificador; la garganta se movía rítmicamente cada vez que Mega-Drop ejercía succión para seguir extrayendo más y más de ese líquido del placer.

–Argh, mein kind… estás hambriento ¿no? –Giant-Drop se estremeció con una repentina y fuerte chupada que Mega-Drop le dio – ¡Pero a este paso me dejarás seco como lata de Shookin’ Kola en jornada laboral!

Finalmente la erección acabó por retraerse dentro del cuerpo de Giant-Drop, como siempre ocurría minutos después del orgasmo; se dejó caer en la cama, jadeando como un enorme animal sudoroso y cansado.

“Lo siento mucho…” pensó Mega-Drop, relamiendo con suavidad los últimos remanentes de esperma que quedaban en su boca “lo siento...”

La voz de Merengue resonó en su cabeza, pero no tan estridente como antes, sino más bien en forma de un susurro leve, como un recordatorio…

Tu tendencia vengativa se convertirá en una verdadera maldición y te quedarás solo por siempre… si no es que antes te lleva a la tumba…

“Lo siento… “ Mega-Drop echó una mirada en derredor suyo, viendo las sábanas húmedas y teñidas de grandes y grotescas manchas lila, el bate ensangrentado tirado en un rincón del cuarto, y las réplicas de ambos al pie de la otra cama.

Lo señalaban acusadoramente.

… venganza…

… a la tumba…

Luego se miró ambas manos, húmedas con aquella sustancia blanquecina y espesa… el semen corriendo por entre sus piernas y dejando marcas húmedas en la tela, junto con rastros sanguinolentos. Se llevó una mano a la boca y comenzó a soltar risitas por lo bajo a la par que sus ojos dejaban salir un torrente de lágrimas tan fuerte que su dueño no podía pararla…

*** I’ve cracked
My temper’s spat
Hot coal, fire and acid jack
I’ve been used I feel abused
Something you’ve done has lit my fuse

… La tumba… la tumba…

Más señales acusadoras.

“Lo siento…” volvió a pensar Mega-Drop, y soltó una risotada estridente que sobresaltó a Giant-Drop, pero no le importó… en realidad, poco le importaba que media residencia oyera sus risotadas, porque al fin y al cabo ¿qué importaban unas carcajadas cuando también lo oyeron gritar de dolor hasta desgarrarse la garganta? Y no pasó nada… nadie fue a verlo, siquiera a protestar por semejante escándalo a las cuatro de la mañana.

“Porque saben que sufro y deben estar riéndose” pensaba Mega-Drop entre risotadas que ya tenían un evidente dejo de demencia “deben estar riéndose porque el cabrón de Mega-Drop pagó por todas las ratadas que hizo…”

Giant-Drop lo miró y por primera vez desde que llegó, su expresión era de una alarma auténtica; las risas de Mega-Drop, unidas a las lágrimas que surcaban su cara sin parar eran una evidente señal de shock traumático, y de los fuertes. En este momento ese jovenzuelo humanoide no razonaba, estaba tan demente como cuando se empecina en una venganza.

*** You’re a heart attack
And your heart is black
It’s whack
Your mind is stacked
Tell me how did anybody ever get like that?

“Maldita sea, se le han volado todos y cada uno de los fusibles…” pensó la torre alemana, tratando de pensar qué hacer con este jovencito, porque evidentemente si ya todos sabían que estaba compartiendo cuarto con Mega-Drop, le atribuirían de inmediato la culpa de lo ocurrido “Tengo que hacer algo y ya, esto se me está saliendo de control…”

Mega-Drop se levantó tambaleante de la cama, dejando rastros de esperma y sangre a su paso; las piernas le flaqueaban, como si las tuviese de goma… pero no dejaba de reír.

– ¿A dónde diablos crees que vas? –preguntó Giant-Drop sentándose de golpe en la cama –Regresa acá, estás lastimado…

Mega-Drop volvió a soltar otra risotada y aulló con toda la fuerza de sus pulmones:

– ¡¡YA PAGUÉ MIS CABRONADAS!! ¡¡YA PAGUÉ MIS CABRONADAS!! ¿OYERON? ¡¡EL HIJO DE LA REPUTEADA CHINGADA, JODIDO JUDEN-NO-SÉ-CUANTO HA PAGADO SUS CABRONADAS!!

*** You’re a heart attack
You stabbed me in the back
If you pull your punches jack
I’m taking everything back
You hit me harder than a heart attack

–Ya basta, maldición Mega-Drop– gruñó Giant-Drop y se levantó para sostener al otro por los hombros para frenarlo de hacer alguna idiotez – ¡Cierra la bocota y duérmete, deja de andar gritando como si estuvieses en las putas praderas!

Pero Mega-Drop no le hacía caso y seguía vociferando incoherencias a todo pulmón:

– ¡¡DESPERADO, DROP-ZONE, MERENGUE!! ¿ME OYEN? ¡¡YA PAGUÉ MIS CABRONADAS!! ¡¡YA ME LA METIERON RICO Y ME DEJARON COMO PALO ‘E GALLINERO!!

*** Your true colors are clashing
This airplane is crashing
It’s smashing
Were you even there?

Giant-Drop trató de asestarle una bofetada, pero con curiosa -y pasmosa- agilidad, Mega-Drop se la esquivó y salió corriendo de la habitación, desnudo y aún dando tumbos.

– ¡Tú te quedas aquí! – espetó Mega-Drop entre risotadas, apuntando a la torre rubia con el dedo – ¡La puta frijolera se va de paseo!

“Maldita sea… siempre la cago…” pensó Giant-Drop con frustración. Intentó apelar a la vergüenza por su desnudez y su estado a ver si el otro reaccionaba:

– ¡Maldición, Mega-Drop, estás sangrando como cerdo en matadero y de paso andas como te trajeron al mundo! ¡No vayas a hacer el ridículo allá fuera!

– ¡¡YO HAGO LO QUE ME DÉ LA GANA, MIERDA!! –contraatacó Mega-Drop con una risotada estridente y descontrolada, sin dejar de señalarlo – ¡¡MÉTETE TUS ÓRDENES POR DONDE MÁS TE EXCITE, NAZI CALENTÓN!!

Gian-Drop contó hasta mil para no darle una soberana trompada a Mega-Drop por ese maldito insulto, y aunque sabía que lo decía bajo los efectos del shock, realmente estaba re-HARTO de que viviese escupiéndole ese maldito apelativo denigrante para un ciudadano alemán (así fuese humanoide)… pero sabía que si caía en sus provocaciones sólo iba a azuzarlo más. Trató de frenarlo nuevamente, pero el otro, preso del shock y la locura sacaba una fuerza y agilidad ingobernables; logró esquivar el agarre de Giant-Drop y casi tumbó la puerta para salir corriendo.

Ya la situación se salió completamente fuera de control, concluyó Giant-Drop, vistiéndose a la carrera para ir en pos de Mega-Drop; lo encontró al final del pasillo gritándole más provocaciones:

– ¡¡AJÚA!! ¡ÁNDALE, ÁNDALE, NAZI LOCO, ANDÁLEEE, A QUE NO ME ATRAPAS!! ¡¡AJÚAAAAAAAAA!!

– ¡¡ZUM DONNERWETTER!! ¡¡REGRRESA AQUÍ, MALDITO CHILANGO PSICÓTICO!! –fue lo último que se oyó por los pasillos cuando Giant-Drop salió en pos del enloquecido y conmocionado Mega-Drop…

*** Go run but you can’t hide
Actions they can’t be denied…

 

Continuará…

 

Nota: Expresiones en alemán (en orden de mención en la historia)

1 Mein kind: Significa “mi niño”, en alemán
2 Judenschwein: Significa “cerdo judío”, apelativo denigrante y antisemita que usaban los nazis para referirse a los judíos. Hoy en día su uso en países germano-parlantes está penalizado por la ley.
3 Zum Donnerwetter: ¡Maldita sea!
4 Hervorragend: Excelente
5 Riesengertrud: zorra gigante, un apelativo despectivo entre torres humanoides.

 

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