¡Buenas nuevamente!

En vista de que tuve, si se quiere, un recibimiento más que satisfactorio a raíz del primer episodio de “De obsesión, amor y venganza pasional”, he decidido irme por el segundo capítulo de esta pequeña saga obsesiva entre aparatos de parques humanizados (¿quién pensaría que en un parque de diversiones pueden armarse tremendos líos emocionales?).

De antemano, mis agradecimientos a mi tigrilla Dana por sus consejos y feedback (¡estas historias jamás serían posibles sin ella!), a Hieri y Freena por vuestro apoyo incondicional. Ya saben, esos pequeños detalles siempre hacen una ENORME diferencia.

Okey, de nuevo, nuestras advertencias correspondientes:

1- TODOS los personajes y la trama de esta historia son de mi total y absoluta propiedad.

2- Esta historia contiene Yaoi. Si, Yaoi, llámese dos hombres guapos danzando horizontalmente en una cama. Si no les gusta ¡NO LEAN!

3- Limón y algo de “manoseos” no consentidos. Si no les gusta ¡NO LEAN!

4- Lenguaje muy soez por parte de los personajes -no de la narradora, gracias-.

5- Críticas... Hechas de buena manera, y constructivas. Críticas hechas de mala manera (Llámese con groserías) así como con pequeños dejos de “superioridad”, serán desechadas, por muy certeras que hayan sido. No tengo paciencia con los sabelotodos que vienen a criticar a los demás con aires de superioridad y condescendencia, como si lo supieran todo. Es muy desagradable. Así mismo, rectifico además que cualquier crítica que implique un juicio directo o indirecto contra la mentalidad, orientación o lo que sea de la autora, en el mejor de los casos, será ignorada y en el peor de ellos, burlada con todo mi sarcasmo.

6- Versos citados de las canciones * Shoo bee doo, ** Frozen, *** Revenge y **** Time Stood Still, todas por Madonna.

7- Hay expresiones en inglés, pero sus significados se encuentran en las notas finales (lástima que no se puedan agregar pies de página -.-)


Disfruten pues, este segundo episodio de esta “pasional” saga entre máquinas de feria humanizadas XDDDDD

Atte.

 
Selene18 Darkside & Zuster
 


De obsesión, amor y venganza pasional…

 

Capítulo II

Transcurrido el mes, los dos humanoides regresaron a Venezuela.

El viaje en avión, contrario al de venida, fue demasiado tranquilo: Drop-Zone yacía recostado en su asiento con la mirada perdida en algún punto del asiento delante de él; el cabello azabache le caía lacio y pesado por los hombros y el pecho; la boca permanecía recta, sin asomo de expresión alguna, y el cuerpo en general tenía una quietud rayana en lo mortuoria. En cambio Mega-Drop venía repantigado con una cara de morbosa placidez, mirando de vez en cuando a su compañero de viaje, que no se sentía en lo absoluto. De hecho una azafata se acercó preguntando si se encontraba bien:

–Descuide señorita, él se encuentra bien, gracias –

Cuando llegaron a Ciudad Mágica, lo esperaban la gerente, varios Control Masters y humanoides, entre ellos las parejas de los recién llegados. Todos los recibieron efusivamente.

–Bienvenidos de vuelta, chicos –dijo la gerente, complacida –espero que se hayan divertido y trabajado mucho allá en México…

–Si, de hecho fue muy divertido, la pasamos bien…– dijo Mega-Drop con hipocresía, rodeando el hombro de Drop-Zone, que permanecía inexpresivo, tan sólo sosteniendo su maleta – ¿Cierto, mi querido cuate?

El aludido no respondió sino que se alejó lentamente ante la mirada atónita de los presentes, incluyendo la misma gerente; nadie entendía ese comportamiento tan extraño en un ser de otrora extrovertido.

– ¡DROP-ZONE! –gritó Desperado corriendo en dirección al topscan y le abrazó efusivamente, casi hasta cortarle el aliento, pero el otro no reaccionaba, sino que se quedaba quieto –Drop-Zone, my love… ¿Qué tienes? ¿Te sientes mal?

Al percatarse de la escena, Mega-Drop tragó en seco y desvió la mirada, haciéndose el desentendido. Prefirió concentrarse en Merengue, su chaparrito giratorio -un mote cariñoso que le tenía-, así que depositó la maleta en el suelo y le tomó en brazos para besarle las mejillas y los labios cariñosamente. Merengue ronroneaba y reía de placer y alegría.

– ¿Le pasó algo? –preguntó Sean, que era el Control Master de Drop-Zone –Se ve demasiado extraño…

–Ni idea…– contestó Mega-Drop, encogiéndose de hombros –Quizás anda mareado por el viaje todavía…

Merengue miró a Mega-Drop en interrogante inquietud, pues le parecía raro que Drop-Zone haya regresado así del viaje… parecía perdido en alguna nada mental y absorto en el espacio infinito, y en lo que a Merengue concernía, esa conducta no era normal, ningún topscan actuaba de esa manera. Temió por Desperado, quien había estado deprimido durante su ausencia; el ver a aquella descomunal montaña rusa humanoide llorando noche tras noche fue abrumador para Merengue, habituado a verle con una sonrisa brillante de bondad y compasión.

“Maldición que ni puedes disimular un poco, chingados…” pensó Mega-Drop mientras veía a Desperado hablándole preocupado y el otro permanecía callado como tumba. Miró a Merengue y se dio cuenta de la inquietud que reflejaban sus ojos azul oscuro.

–No te preocupes, ya se recuperará… aunque me extraña que te andes preocupando por ese papanatas, te lo digo sinceramente…–

–No vale, no es eso– replicó Merengue, observando la escena perplejo –es que desde antes de irse lo ví muy extraño, y ahora pareciera que hubiera empeorado. Bueno, espero que mejore pronto, porque quien va a estar burda de triste es Desperado, y no me gustaría, él es pana y no lo merece. Bastante deprimido estuvo ya durante la ausencia de Drop-Zone.

Mega-Drop lo sabía: sin duda el que iba a estar mal era esa montaña rusa humanoide de cabellos rosa… realmente era la única razón por la cual lamentaría haber hecho lo que hizo, pero nada más, ya que no sentía remordimiento alguno al haber acabado con la patética alma de Drop-Zone.

–Vámonos, mi chatito… te he extrañado un friego.– le dijo Mega-Drop, tratando de distraerle del tema. Lo último que deseaba era ver a Merengue preocupado por aquel gringo menso. Ya tendría suficiente si Desperado decidía entrompársele, así que lo mejor era mantener las cosas en su lugar tanto como pudiese.

–Drop-Zone, my love ¡respóndeme! –imploró Desperado acariciando el pétreo rostro de su pareja. La desesperación comenzó a hacerse notoria en su voz –Tell me, please… ¿qué te sucede, qué tienes?

Sean carraspeó y le hizo gestos a la gerente y a los demás Control Masters presentes para dejarles a solas… al parecer tendrían que arreglar sus problemas. Antes de alejarse, lo miró por encima del hombro y meneó la cabeza.

“Doy gracias a Dios por no ser el Control Master de esa torre humanoide… sólo Dios sabe qué habrán hecho allá en México…”

–It’s okay, te llevaré a la bedroom para que hablemos a lot, my love…– decía Desperado en su spanglish acostumbrado –Allí te cuidaré y te mimaré mucho…

Desperado abrazó a Drop-Zone con ternura y lo llevó a su cuarto para conversar con él. Había pasado un mes enterito y de repente su amado venía tan cambiado… si ya antes de irse actuaba muy extraño, ahora pareció empeorar pues parecía como si le hubiesen hecho alguna lobotomía… sintió la punzada de las lágrimas que acudían a sus grandes ojos grises.

“Tanto te extrañé, mi amado topscan… y ahora regresas en este estado tan lamentable…”

* Shoo bee doo bee doo ooh la la
When I look in your eyes
Baby here's what I see
I see so much confusion
And it's killing me

Cuando ambos humanoides llegaron, Desperado cerró la puerta y colocó la maleta de Drop-Zone en un rincón, ya la desempacaría en otra ocasión. La montaña rusa humanoide se sentó en la cama mirando directamente a los ojos verdes del topscan, sintiendo como el pecho se le desgarraba dolorosamente al ver que el vacío que traslucían los ojos de su amado era total y absoluto, como si le hubiesen matado por dentro; su inexpresividad le daba escalofríos y su quietud era preocupante. Lo zarandeó por los hombros como si quisiese despertarlo de algún horrible trance.

– ¡Tell me, please, Drop-Zone! –seguía implorando Desperado –No puede ser que en un mes hayas cambiado tanto… ¿es que… tú… tú…?

Lo volvió a estudiar con más atención, y efectivamente, su amado estaba muerto en vida… lo habían asesinado por dentro, quitado lo poco que tenía y habían dejado sólo la materia. Desperado comenzó a llorar con genuino e intenso dolor, igual que si hubiese encontrado su cadáver. Abrazó a Drop-Zone con fuerza y lo sostuvo contra su pecho, sin dejar de estremecerse en gemidos cargados de pesar y dolor; acarició su cabello azabache, que ahora cargaba suelto y lacio y hundió los dedos en la parte posterior de su cabeza mientras le abrazaba.
 
–My Drop-Zone… my love… no puede ser…– lloraba Desperado con voz ronca y quebrada –reacciona… reacciona my lovely topscan… no puede ser que te me hayas muerto… no, no… no me dejes… regresa conmigo…

Esta fue la gota que rebosó el vaso… tanto tiempo esperándolo, extrañándolo, las noches solitarias y espantosas que había pasado, tan sólo comparables con aquellas que pasó cuando estuvo en Estados Unidos, no sólo mientras intentaba recuperarse de los golpes, maltratos y abusos de los trabajadores del parque, sino también esas noches en solitario cuando viajaba incansable en busca de un lugar donde quedarse. Desperado conocía el dolor y la soledad, y no le agradaban en lo absoluto, razón por la cual se negaba a volver a caer en ellas, y menos cuando había encontrado el confort y el consuelo junto a Drop-Zone.

–Vuelve a mi, te lo imploro…please– gemía Desperado en su lengua nativa, que era el inglés. El dolor que sentía le impedía siquiera hablar su Spanglish acostumbrado –No me dejes… me prometiste que nunca lo harías…

Acunó a Drop-Zone en sus brazos, sin dejar de sollozar descontroladamente. El topscan sólo conservaba su expresión pétrea sin reaccionar ni para bien ni para mal, incapaz de sentir empatía con el dolor de Desperado; al no tener nada por dentro, automáticamente quedaba incapacitado para poder sentir.

* Well I can't take it anymore, baby
Why don't you dry your eyes, try and realize
Love can open any door, and maybe
If you trust in me, I can make you see

– ¿Quién te hizo esto, my beloved one? ¿Quién osó “matarte” de esta manera?

Naturalmente, no obtuvo respuesta alguna, ni afirmativa ni negativa por parte de Drop-Zone, cosa que sólo aumentó el pesar que se anidaba en el vapuleado corazón de Desperado.

–Juro por dios y todos los santos que voy a encontrar a quien te hizo esto, my love… no dejaré que tu muerte se quede impune…– decía Desperado con voz temblorosa por los sollozos –Han asesinado lo que yo más quería en este mundo, y no lo pienso dejar pasar… me han dejado nuevamente en la infelicidad, y sin yo merecerlo… ¡no, no, no!

Drop-Zone sentía las lágrimas tibias de Desperado y como le bañaban el rostro como un tibio maná. Alzó una mano y acarició las pintas rosadas que tenía Desperado en su rostro.

–No lo hagas… no querrás saber que hay más allá.

– ¡Drop-Zone, al fin reaccionaste! –exclamó Desperado sin dejar de acariciarle las mejillas pálidas – ¡Al fin me hablaste!

Sabía que no era igual, pero algo era algo… al menos vió que su amado no estaba tan catatónico como pensó. Aún así, todavía seguía dolido, pues todo dolor de Drop-Zone también lo asimilaba como suyo.

–Drop-Zone, tú eres mi prioridad, y no pienso descansar hasta encontrar una solución a lo que sea que te atañe… recuerda, prometimos estar allí para las buenas y las malas. Vales demasiado para mi, y no estoy dispuesto a renunciar…

–Entonces quédate. La venganza sólo traerá más dolor, especialmente para ti…– repuso Drop-Zone, jugueteando con un rizo rosado que pendía de la frente de Desperado –Créeme, es lo mejor… de lo contrario, te arriesgarás a hundirte igual o peor que yo…

Desperado meneó la cabeza, extrañado por esa forma de hablar… no parecía Drop-Zone en lo absoluto. Cerró los ojos con fuerza y siguió desahogándose en sollozos cargados de dolor… los mismos sollozos que una vez Drop-Zone dejó salir cuando aún le quedaba corazón.

–No llores por un perdedor como yo, Desperado…– susurró Drop-Zone mientras secaba el rostro de la montaña rusa humanoide –No merezco tus lágrimas valiosas…

–No me pidas eso porque ya conoces la respuesta…– contestó Desperado, abruptamente –Cómo no llorar por el único que mostró comprensión y bondad a pesar de mi horrible pasado… No me pidas que no llore porque no puedo, my love, no puedo.

“Me pregunto si realmente Mega-Drop pensó en él a la hora de hacerme esto…” pensaba Drop-Zone con su mirada fría en contraste con la de Desperado, que estaba brillante de lágrimas y dolor “Porque dañó a quien no lo merecía…”

De repente la voz fantasmal de Mega-Drop resonó en su mente:

Descuida, sé lo mucho que le quieres pese a todo, puta… la única cosa que lamentaré es ver su cara de tristeza al verte llegar hecho trizas. No niego que el cuate es demasiada buena onda y además devoto hasta lo estúpido…

“No, Mega-Drop… esto no es justo… Desperado está sufriendo y no puedo hacer nada para curarle del dolor que siente gracias a ti…” volvió a pensar Drop-Zone “Él no lo merecía, él no te ha hecho daño alguno…”

–Es él ¿no? ese… ese Mega-Drop fue el que te hizo esto…– preguntó Desperado, sintiendo un ardor extraño en el estómago y en el corazón –Esa fucking torre humanoide que vive vengándose hasta de quien le quita un fucking caramelo…

En circunstancias normales Drop-Zone lo habría mirado sorprendido, pues el tono que empleó no era el mismo de siempre; era un tono rasposo y cargado de algo que Desperado probablemente no había sentido antes: el odio. Incluso sus ojos grises estaban brillando, pero de la más pura ira y rencor.

–Desperado…

–No necesito que me lo digas… no soy ciego, Drop-Zone. Esa torre estúpida anda tras tu pellejo bajo la estúpida excusa de que “dizque” le violaste…– el odio se incrementó en la voz de Desperado, hasta un nivel virulento –Y ni siquiera piensa que a quien está hiriendo más es a mi al quitarme lo que más quiero…

* I can see you've been hurt before
But don't compare them to me
'Cause I can give so much more
You know you're all I see

Recordó las pocas veces que le había dirigido la palabra: Mega-Drop a veces lo invitaba a unos tragos de Shookin’ Kola luego de un arduo día de trabajo. El sólo pensar en su actitud hipócrita hacía que el odio se revolviese en su interior. Drop-Zone presintió su malestar:

–Por favor Desperado, las torres humanoides son de armas tomar… si las enfadas lo lamentarás.

– ¡I don’t fucking care! –exclamó Desperado, apretando a Drop-Zone entre sus brazos –Me importa un carajo si es una torre de caída libre, si quiere guerra, pues ¡guerra tendrá!

“Está demasiado decidido… no conocía esa faceta en las montañas rusas humanoides… siempre pensé que eran gigantes pero mansas y tranquilas…” pensó Drop-Zone, sin dejar de mirar a Desperado, que ahora se estremecía no sólo por los sollozos sino por la rabia. Estaba tan cargado de emociones, él si podía sentir… y también sufrir.

“Esto no se va a quedar así, Mega-Drop… maldita torre frijolera de porquería, pagarás caro esta maldita afrenta…” pensó Desperado, con los ojos entrecerrados y brillantes de lágrimas iracundas que parecían hervir a medida que surcaban su rostro pálido y contraído.

–Fair is fair ¿no es así, my love? –masculló la montaña rusa humanoide –Es momento de cobrármelas… an eye for an eye, they say.

Desperado besó la frente de Drop-Zone y jugueteó con algunos de sus flequillos azabaches, sin dejar de mirar su rostro… pero el dolor regresaba cuando veía sus ojos vacíos y le hacía llorar otra vez, preso del más puro dolor y absoluta vulnerabilidad. Ni siquiera cuando abusaban de él y lo dejaban en un cuartucho embarrado de esperma había llorado tanto como en este momento.

–Dices que la venganza me traerá más dolor… pero dime, my lovely one… si ya estoy desgarrado de sólo verte como estás… ¿qué importa un dolor más o uno menos? –le dijo entre llanto –No podrás impedirlo… me las cobraré toditas y no tendré piedad. Después de todo… él, él, él… él no la tuvo conmigo al quitarme lo que yo más quiero… ¿Por qué yo he de ser piadoso? ¿Por qué, my lovely one?

Drop-Zone comprendía perfectamente lo que decía Desperado… era imposible mostrar piedad con quien no la dio al comienzo, pero entonces eso aplicaba perfectamente a su caso. Cuando tuvo la genial idea de violar a Mega-Drop fuera del período del celo, no se había tentado el corazón al hacerlo. No le importaron sus ruegos, Drop-Zone no se había detenido y procedió a humillarlo… pero al verle su nula reacción, la había rematado insultándole y llamándolo frígido, cuando la torre humanoide no tenía la culpa, pues ¿cómo iba a sentir si no estaba en celo? Quizás esa fue la razón por la cual se había dejado vapulear no una sino dos veces, sin mencionar aquellas interminables noches en México, donde más de una vez lamió las botas de Mega-Drop y se rindió a cuanta maldad se le ocurriese, con los ojos serviles pero vacíos como hoyos negros.

–Por eso, my lovely one, no puedes impedir que le haga pagar este daño. Esto de la venganza ha ido demasiado lejos… y no lo pienso dejar pasar. Esta estupidez y esta locura han de terminar y ¡YA!

Drop-Zone asintió resignado. No había manera de convencer a una persistente y adolorida montaña rusa humanoide, y menos aún cuando su nombre evocaba la palabra desesperación.

Desperado se levantó y depositó a Drop-Zone en la cama y le arropó diligentemente. Quería que descansara todo lo que no descansó en ese mes infernal que pasó en México a merced de Mega-Drop.

–Necesitas descansar, my beloved one…– susurró depositando un beso en su frente y luego otro en sus labios –Me aseguraré de cerrar esto con llave para que esa torre frijolera no pueda entrar.

* Well I can make it on my own, baby
But I'd rather share all the love that's there
I don't want to be alone, and maybe
You will see the light, baby spend the night

Drop-Zone le observó enderezándose en sus dos metros treinta; realmente era un humanoide bastante imponente. Hasta ahora no se había dado cuenta de lo altas que podían llegar a ser las montañas rusas humanoides, debido a que las había de muchísimas estaturas diversas, dependiendo de la altura de sus bajadas.

– ¿Desperado?

– ¿Si?

–No te expongas demasiado…– murmuró Drop-Zone.

–Don’t worry about me –le dijo Desperado antes de cerrar la puerta y pasarle llave.

**********

Era casi medianoche, y una brisa cálida soplaba, anunciando una noche bastante calurosa, típicas de Suramérica. El parque estaba en absoluto silencio y oscuridad: no se veía nadie en las cercanías, pues al parecer el resto de los humanoides estarían en sus cuartos, ya sea durmiendo o teniendo sexo si alguno andaba en celo. Lo mismo daba.

Desperado caminaba por el parque con deliberación, sin correr pero tampoco haciéndose el remolón; la escasa brisa que soplaba agitaba los rizos rosados, refrescaban la piel azabache cubierta con la réplica de los rieles de su forma de máquina.

“Me tomaré mi tiempo, Mega-Drop… no tengo prisa alguna. Tarde o temprano saldrás y yo estaré aquí para darte la bienvenida…” Pensó Desperado; sus ojos eran firmes, sin asomos de lágrimas ni vulnerabilidad: era el mismo aspecto que tenía al momento de empacar las maletas y dejar aquel horrible parque lleno de gente cruel allá en Estados Unidos.

Se recostó contra un poste que no estaba muy lejos del área de trabajo de Mega-Drop, pero lo hizo con discreción para contar un poco con el factor sorpresa, aunque con su tamaño fuese un poco complicado… pero nada parecía incomodar o disuadir a la gigantesca montaña rusa humanoide, sobretodo cuando había tomado una decisión definitiva.

Mientras esperaba reflexionó sobre todo lo ocurrido y lo que sabía del problema entre Mega-Drop y su amado Drop-Zone; sabía que su pequeño topscan no era ningún santito y que había cometido terribles meteduras de pata, pero Desperado había confiado en su arrepentimiento y decisión de no caer en los mismos errores. De hecho, así había sido hasta la fecha, y los dos estaban tan felices como en cálida ambrosia… hasta que un día Drop-Zone había regresado tembloroso y con varios golpes en la cara. Desperado supo inmediatamente quien fue capaz de hacerle eso, pero no fue a buscar venganza tras escuchar la explicación de su amado, y además tras darse cuenta que lo más importante era cuidar de él y ayudarle a olvidar todo.

Desperado confiaba en que ese rollo terminaría allí, pero craso error, ya que al parecer empeoró con aquella ida al Six Flags Mexico, el lugar donde había comenzado el problema. De haber podido le habría rogado a la manager que lo dejase ir, pero desgraciadamente sólo habían alquilado dos, y esos dos eran justamente Mega-Drop y Drop-Zone.

Se llevó una mano enguantada a la frente y se la frotó en un gesto de consternación.

“¿Cómo es que esta situación ha llegado a estos derroteros?”

Debido a su bondad y tolerancia natas, Desperado nunca pudo entender las ansias enfermizas y sanguinarias de las torres humanoides; se decía que por sus actitudes revanchistas y sus modales atroces se las consideraba como una especie agresiva y de cuidado… ¿pero a estos extremos tan absurdos? ¿Es que acaso no les quedaba un atisbo de bondad y decoro? ¿De verdad no les importaba a quiénes se llevaban por delante con tal de “igualar” puntos?

“Incluso si no puedo vengarme, entonces haré un sacrificio para que esta torre sicótica se descargue contra mi y no te dañe más, my beloved one…” Pensó Desperado, sintiendo otra vez las lágrimas aflorar “Si no puedo hacerle pagar por lo que hizo, entonces no me importa, ¡que me esclavice si le da la gana! Total, ¿qué puede hacerme? El no puede ser peor que todos esos humanos que me humillaron y despedazaron allá en Estados Unidos…”

En eso, Desperado sintió dos voces cerca, y volteó abruptamente para ver dos figuras venir: una de ellas era impresionantemente alta y la otra muy, muy pequeña. Inmediatamente supo que era Mega-Drop y Merengue, que venían cogidos de la mano, y esto le sugirió a Desperado una idea: usaría a la pequeña pandereta humanoide para obligar a Mega-Drop a reconsiderarlo, o de lo contrario, lo violaría igual que hizo con Drop-Zone… Desperado sabía que Merengue era pequeño y bastante vulnerable, sólo esperaba que la torre humanoide lo reconsiderase rápido y no le obligase a llegar a lo que no deseaba llegar.

Desde su parapeto, Desperado observaba a ambos humanoides subir al área de trabajo de Mega-Drop y recostarse contra las barras, justamente de espaldas a donde estaba acechándolos.

“Es ahora o nunca, Desperado…” pensó la montaña rusa humanoide antes de salir rápidamente por atrás y jalar a Merengue para mantenerlo apretujado contra sus brazos fuertes; el pequeño humanoide comenzó a gritar y a forcejear, asustado y tomado por sorpresa.

– ¡¡AUXILIO!! ¡¡DESPERADO, QUÉ COÑO ‘E LA MADRE TE PROPONES!!¿ACASO SE TE FUE LA OLLA? ¡SUÉLTAME YA!

No pudo seguir gritando más, porque Desperado lo había “silenciado” con su manaza y rodeando su cuello con el brazo, mientras lo sujetaba fuertemente con el otro.

Al percatarse de lo que ocurría, Mega-Drop saltó a rescatar a su pareja, más la sorpresa que le estaba esperando fue algo desagradable, aunque esperada hasta cierto punto: efectivamente era Desperado intentando desafiarle.

** You only see what your eyes want to see
How can life be what you want it to be
You're frozen
When your heart's not open

– ¿Qué pedo contigo, wey? –inquirió en español, con los atigrados ojos brillándole de ira – ¡Suelta a Merengue o te cago a madrazos aquí mismo!

– ¿Oh yeah? ¡Hazlo! –Contestó Desperado con una mueca torcida y sin soltar a Merengue – ¡Al menos así te metes con uno más grande que tú y dejas de andar jodiendo a los más pequeños!

Mega-Drop soltó una risotada.

– ¡JA! ¡Mira quién habla! Eres más alto que yo y además te metes con alguien que apenas te llegará a la cintura… ¿De qué mierdas vienes a hablar?

–Lo justo es justo– cortó Desperado –TÚ comenzaste y yo sólo te pago con la misma moneda…

Mega-Drop lo miró sin dar crédito a lo que oía: aquella gigantesca y bondadosa montaña rusa se había transformado en una especie de genio vengador de la noche a la mañana. Sólo había una razón para semejante cambio, pero era mejor no darse por aludido… al menos por el momento.

–Estás orate, Desperado, no sé cual es tu pedo conmigo… ¡Suelta ya a Merengue!

–No, my dearest, y no te hagas el pendejo porque sabes MUY BIEN por qué estoy buscándote camorra…–dijo Desperado con sarcasmo, acariciando a Merengue –Yo tengo una razón para hacer las cosas, no como tú que vives ardido y por eso te vengas hasta de quien te quita un fucking caramelo ¿no? Y tal es tu ardezón, maldito frijolero que no estás pensando a cuantos te llevas por delante con tal de desquitarte ¿cierto?

** You're so consumed with how much you get
You waste your time with hate and regret
You're broken
When your heart's not open

La torre humanoide lo miró con rabia, ya dándose cuenta por dónde venía Desperado; seguramente Drop-Zone le estuvo lloriqueando lo que sucedido en México.

–No sé que con qué chismorreos te habrá ido tu coleguita gringo, Desperado, pero sea lo que sea, NO tuve que ver con él.

Desperado lo miraba fijamente, sin soltar a Merengue, quien temblaba asustado en sus brazos. Sin pensarlo mucho, la montaña rusa humanoide afincó su manaza sobre la boca de Merengue y llevó la otra mano a su entrepierna, acariciándola rítmicamente a modo de provocación. La pequeña pandereta humanoide chilló y resopló en la palma de su mano, protestando por aquellas caricias atrevidas y en contra de su voluntad.

–No soy estúpido, torrecita frijolera. Lo sé TODO con respecto a ustedes dos, sé muy bien por qué te la pasas tras las nalgas de mi novio… sé todo cuanto has hecho durante todo este tiempo…– la voz de Desperado se tornó tensa –Hiciste y deshiciste todo lo que se te antojó con mi Drop-Zone en México porque nadie estaba cerca ¿no? Claro, claro, es requete-fácil aprovecharse cuando no hay nadie que te detenga.

Los ojos de Merengue se agrandaron de pura sorpresa ante estas últimas palabras; simplemente su mente no podía concebir que Mega-Drop anduviese engañándole justamente con Drop-Zone, y menos aprovechándose de esa forzosa lejanía. Aunque no podía protestar, le dirigió a Mega-Drop una mirada de reproche.

–No le creas Merengue, él sólo miente, yo no he tocado a su noviecito para nada…– rectificó Mega-Drop al notar la expresión de su novio – ¿Por qué YO habría de tocar a un asqueroso topscan?

–Please, “compadre”, no mientas que eso no va con los de tu especie…– replicó Desperado intensificando la caricia entre las piernas de Merengue; la erección del pequeño estaba ya brotando bajo su enorme manaza y eso añadía un factor de amenaza a la cuestión –Mi Drop-Zone sonreía antes de irse de aquí… poco, pero lo hacía… y ahora me lo regresas como una marioneta sin vida ¿Quién más sería capaz de transformarlo de esa manera, ah?

Mega-Drop se dio cuenta que de nada servía mentir, sino sólo empeoraría la situación. Trató de calmarse y contar hasta cien para poder al menos liberar a Merengue y que no sufriese con esto… él también era inocente.

–Esta bien, Desperado– concedió la torre humanoide –Por favor suelta a Merengue, él no tiene que ver con esto…–

Ahora fue el turno de Desperado para reírse a mandíbula suelta, sin dejar de estrujar a la pandereta humanoide en sus brazos; era tan pequeño y adorable, que seguramente a Mega-Drop le dolería que corriese con la misma suerte que Drop-Zone.

– ¡JA! Fair is fair, you know, Mega-Drop… tú violaste a mi amado y me lo regresaste vuelto mierda… lo justo es hacer lo mismo con el tuyo.

– ¡¡BASTA, MALDITA MONTAÑA RUSA SANGRONA!! –espetó Mega-Drop cada vez más alterado con las “maldades” que le hacía Desperado a Merengue – ¡DIME DE UNA VEZ QUÉ CHINGADO QUIERES!

–No es mucho– replicó Desperado, pellizcando los pezones de Merengue por encima del traje –Sólo quiero que dejes a mi amado en paz ¡DE UNA VEZ!

– ¡Me temo que eso es imposible, yo lo chingaré hasta que me dé la gana! –contestó Mega-Drop sin pensar en lo que decía. La frase quedó colgada en el aire, seguido de un silencio ominoso entre los tres: Desperado, atónito con las ganas de joder de Mega-Drop, y Merengue, en shock al tener la certeza de que efectivamente lo habían estado engañando; cerró los ojos y comenzó a sollozar contra la mano de Desperado, pero ya no de miedo, sino de dolor.

** Now there's no point in placing the blame
And you should know I suffer the same
If I lose you
My heart will be broken

–Así es, Merengue, mira ese “noviecito” que te gastas… te engaña con tal de seguir hiriendo a mi amado y trayéndome más dolor a mi…– dijo Desperado, con voz tensa –I feel sorry for you, little one.

Soltó la boca de Merengue y este sollozó débilmente antes de fijar sus ojos en los de Mega-Drop:

–Con que así es la vaina: vivías montándome cachos con Drop-Zone…– dijo finalmente, con voz quebrada –Y yo como el propio huevón confiando en ti y creyéndote cuanta mariquera me decías…

Los horizontes comenzaron a cerrarse para Mega-Drop al escuchar a Merengue hablar con tanto dolor en la voz. Ya no había manera de seguir engañando, porque tal y como estaban las cosas, el teatro se había caído por completo y la verdad estaba al desnudo. Sin embargo, recurrió a técnicas mas rudas para poder echarle la culpa al condenado topscan de lo ocurrido, que después de todo, no era ninguna víctima dulce e inocente… y a los ojos de Mega-Drop, Drop-Zone no era más inocente que Merengue.

–Como si tu Drop-Zone fuese un modelo de fidelidad. Desperado, eres patético.– contestó Mega-Drop, metiéndole cizaña –Me hablas a mi de ardezón, cuando tú eres el primer ardido armándome berrinches por esa puta que lamía mis botas, me suplicaba que le atragantara el culo con los puños, el bate y cualquier otro objeto que se me ocurriese…

– ¡¡CÁLLATE!! ¡¡SHUT THE FUCK UP!! –gritó Desperado, trastocado de sólo pensar en esas aberrantes cosas – ¡Dices eso porque seguro lo pillaste en celo para poder escudarte en esa excusa!

Se le quedó mirando fijamente por varios minutos, decidiendo si en verdad era razonable lo que iba a hacerle a Merengue, no quería caer en las mismas ratadas de Mega-Drop, pero realmente el otro no le daba opción.

–Si a eso vamos, entonces me das pie para hacerle cositas a tu pequeñito…–cerró el brazo en torno al cuello de Merengue y empleó su mano libre para arrancarle la réplica que tenía en la cintura y abrirle el traje por el medio; la pandereta humanoide gemía y resoplaba por el tacto de las manos de Desperado en su cuerpo a medida que este bajaba el traje y lo deslizaba trabajosamente entre sus tobillos y lo descartaba.

“Perdóname por hacerte esto, Merengue…” pensó Desperado con tristeza “Pero tu novio no me deja otra opción…”

Dejó de sostenerle el cuello y empleó ambas manos para sostener las piernas de Merengue y mantenerlas separadas, exhibiendo impúdicamente todas sus partes privadas. A pesar del malestar, la decepción y el miedo por verse envuelto en una querella, Merengue se sonrojó terriblemente, seguido por la subrepticia sensación de placer culpable que se reflejaba en la dureza de su erección que apuntaba descaradamente hacia Mega-Drop.

–Tu noviecito está en celo y se ha excitado mucho cuando lo acaricié. Si seguimos tu lógica absurda, entonces es una zorra calentona también… entonces ¿con qué moral vienes a criticar a mi pareja, eh? Así que trágate todas esas excusas, que NADA justifica lo que estás haciendo, y sabes que tienes TODAS las de perder–

Desperado lamió con lentitud el costado del cuello de Merengue y penetró con un dedo la pequeña abertura trasera: como era un dedo algo grueso -proporcional a su tamaño, naturalmente- ya fue suficiente para que el pequeño humanoide gimiese quedamente, excitado con la humillación que suponía este pequeño ultraje.

“Su dedo es tan grueso…” pensó Merengue, contrayendo las paredes internas de su cuerpo “y se siente pecaminosamente bien…”

–Y si tanto dices que vas a chingar a mi pareja hasta cansarte ¡GREAT! Porque entonces YO tendré el mismo derecho de cogerme a tu noviecito hasta que me canse ¡fair is fair, I tell you! –concluyó Desperado, introduciendo otro dedo hasta la base y moviendo ambos con humillante lentitud –De modo que ahora limítate a escuchar como Merengue disfruta con mis dedos, y si me jodes un poco más, sentirá algo todavía más grande.

La impotencia y la desesperación parecieron unirse en un mortífero cóctel dentro de la mente de Mega-Drop: por donde sea, la montaña rusa humanoide encontraba cómo rebatirlo, y ya no podía pensar en nada para salvar no sólo a Merengue sino también resarcir lo que Desperado estaba destruyendo con tanta crueldad. No obstante, Mega-Drop sacó el último as de la manga:

–De acuerdo, “Des-es-perado”– Mega-Drop silabeó el mote con su toda ironía y mala intención –Sí así lo quieres, adelante, viola a Merengue… pero escríbelo que no sólo seguiré chingando a tu novio sino a TI también, y me vale madres si me sacas treinta centímetros de diferencia… una pinche montaña yanqui no es rival para una torre como yo.

– ¿Y por qué mierdas no dejas a Drop-Zone en paz y te descargas conmigo? –lo desafió Desperado, sacando cuidadosamente los dedos para no lastimar a Merengue – ¿Crees acaso que me da miedo que me violes? ¡BULLSHIT! ¡Ven y atrévete a esclavizarme, que no te tengo miedo, torre frijolera y fanfarrona! ¡Métete en esa cabeza hueca que tienes que NO soy ningún humanoide virgencito y tierno!

–Muy bien, acepto el reto, baboso…–aceptó Mega-Drop con una mueca torcida y los atigrados ojos brillosos de morbo –no hay nada mejor que doblegar a un gigantón como tú para que entienda quién es el que manda en este puto cotarro.

Entonces, la pelea entre la enorme e iracunda torre de caída libre y la titánica montaña rusa humanoide había comenzado.

Mega-Drop, con sus dos metros de altura, se abalanzó violentamente contra Desperado, primero con un empujón estratégico que le hizo soltar a Merengue; la pequeña pandereta humanoide cayó al suelo y rápidamente se encogió en un rincón.

–Ahora esta chingadera es sólo entre tú y yo, maldito yanqui pelos de bolibomba– masculló Mega-Drop adoptando una posición de pelea –prepárate para hacerle la suplencia a Drop-Zone.

Merengue los observó pelear, con lágrimas en los ojos. A pesar de su vergonzosa desnudez, quiso levantarse y decirle a ambos que se detuvieran, que nada de esto los llevaría a algún lado… pero los dos estaban tan sumidos en sus propios impulsos y defendiendo sus intereses, que Merengue simplemente concluyó que no le escucharían. Después de todo, gigantes humanoides eran gigantes humanoides; nada cambiaría sus naturalezas básicas.

** Love is a bird, she needs to fly
Let all the hurt inside of you die
You're frozen
When your heart's not open

Además, Merengue entendía a la perfección el estado emocional de Desperado; no era fácil encontrar a tu amado en semejante estado catatónico, y mucho menos lo era el dejarlo pasar, sobretodo cuando ya sabías quien era el culpable. En las mismas circunstancias, Merengue habría sacado fuerzas de su fragilidad y pequeña estatura para defender su territorio… pero desafortunadamente ese no era el caso.

“Me ha estado engañando con Drop-Zone, y ahora lo hará con Desperado, y todo con tal de llenarse el ego al tener a quien dominar…” pensó la pandereta humanoide, secándose las lágrimas. Ahora lo entendía todo: Mega-Drop no había abandonado su malsana tendencia revanchista ni su ego, que era tan grande como su propio cuerpo.

“Este no es el Mega-Drop que yo amé… este no es el Mega-Drop que yo abracé y a quien recurrí para sentirme protegido…”

Entonces… ¿de qué sirvió pasar tanto tiempo junto a él, creyendo en sus palabras y casi idolatrándole? Merengue se estremeció de pesar al imaginarse cuantas veces le había engañado con aquel topscan americano, mientras que por otro lado le aseguraba que el problema había terminado. Todas esas mentiras, toda esa farsa… sintió como todo se le iba abajo.

** Mmmmmm, if I could melt your heart
Mmmmmm, we'd never be apart
Mmmmmm, give yourself to me
Mmmmmm, you hold the key

“Entonces es hora de esfumarme, y para siempre… hasta nunca, Mega-Drop. Puedes quedarte con tu venganza y tu ego”

Merengue odiaba la soledad, pero también odiaba por igual las mentiras y decepción, y no estaba dispuesto a tolerar esa clase de engaños en pro de tan sólo tener un poco de compañía. Eso implicaría sacrificar lo poco o nada de dignidad que le quedaba, y definitivamente no era un buen negocio para su ya bastante deteriorada salud mental y emocional.

Una vez sacadas las conclusiones, Merengue comenzó a vestirse en silencio y sin prisa alguna: se subió el traje rojo, cubriendo su humillada humanidad y ajustó la réplica a la cintura. Por último, se colocó el sombrero de tal manera que no dejaba verle los ojos ya ardorosos y algo enrojecidos por el llanto.

Desperado se percató de que Merengue estaba abandonando el lugar, y se detuvo en seco para recriminar a Mega-Drop, que seguía ensimismado en su idea de obtener un nuevo “esclavo” a cambio de Drop-Zone.

–Con esto confirmo que eres peor persona de lo que pensé…–

Al comienzo, Mega-Drop no supo de qué diablos hablaba Desperado, pero cuando éste prosiguió, se le quitaron todas las dudas.

–Mientras tú estás aquí tratando de “dominarme”, la persona que según tú amas con locura, está marchándose con el dolor a cuestas, y tú ni pendiente.

Mega-Drop frenó en seco y se viró en el preciso momento que Merengue se alejaba por completo de su área de trabajo.

– ¡Merengue, con un demonio, regresa aquí!

Desperado aprovechó el descuido de su rival para propinarle un derechazo en el estómago y una seguidilla de puñetazos en el rostro; remató con un potente puntapié que logró derribar a Mega-Drop y hacerlo estrellarse contra los escalones hasta que rodó pesadamente en el suelo.

Desperado bajó parsimoniosamente los escalones y miró a la torre tumbada a sus pies.

–Mírate ahora, Mega-Drop… vapuleado y derrotado por mí ¿De verdad creías que podrías doblegarme para llenarte el ego de mocoso malcriado que tienes? – le dió una patada en el costado que hizo toser a Mega-Drop y retorcerse en el cemento – ¡Sit and spin, shitty frijolero!

Esperó a ver si la torre humanoide se viraba y contraatacaba, pero para su sorpresa, éste no reaccionó, más cuando le dio la espalda para marcharse, sintió al otro levantarse para asestarle un golpe por detrás. Por suerte, Desperado tenía buenos reflejos y pudo reaccionar: frenó el golpe que le iba a asestar y le ejecutó una llave que lo volvió a dejar K.O en el suelo.

–Te daré un consejo, torre frijolera y ardida: deja esas venganzas infantiles y los delirios de que puedes someter a todos los de este parque cuando te dé la gana. Esa actitud sólo alejará a los que te quieren, te ganarás enemigos y para rematar, te quedarás más solo que la una. Y peor que eso, todas las maldades que hagas se te devolverán y quedarás mucho más dolorido que aquellos a quienes has pisoteado sin contemplaciones.

** You only see what your eyes want to see
How can life be what you want it to be
You're frozen
When your heart's not open

Tras decirle eso, Desperado retrocedió y caminó de vuelta a su habitación, donde Drop-Zone le estaba esperando. Realmente estaba en lo cierto: era más importante sanar las heridas del ser amado que perder el tiempo en venganzas estúpidas; para Desperado, no había nada más importante que ese topscan de cabellos azabaches, y aunque ahorita mismo no sabía qué hacer, estaba seguro que encontraría la manera de revivir a su pareja… pero por ahora, a cuidar de él.

“Cuanta razón tenías, mi amado Drop-Zone… no debí perder mi tiempo con este sujeto, que no merece ni siquiera un mal pensamiento” pensó Desperado mientras abría la puerta de su habitación “Ven a mi… encontraremos la manera de volver a sonreír…”

Cuando encendió la luz, lo encontró acurrucado y durmiendo como un ángel; tenía el rostro cubierto por su densa melena negra y yacía en posición fetal. Desperado sonrió con verdadera ternura y apagó la luz rápidamente para no despertarlo; caminó silencioso hasta acostarse con cuidado a su lado y abrazarlo por detrás.

** Mmmmmm, if I could melt your heart
Mmmmmm, we'd never be apart
Mmmmmm, give yourself to me
Mmmmmm, you hold the key

“Al menos estás con vida, y eso es algo que debo agradecer… mientras estés vivo, tiene que haber una solución, de eso estoy seguro…”

********************

¿Cuántas horas habían pasado desde aquel encontrón con Desperado? Mega-Drop no lo sabía. Ni se había levantado del suelo, donde estaba tumbado luego de que la montaña rusa humanoide lo derribase. Aún le dolía el estómago por los golpes, y respirar simplemente se le hacía tormentoso.

De repente la voz fantasmal de Drop-Zone flotó en su mente y resonó casi en ecos…

Tu descaro es tan grande como tu grotesca y desgraciada fisonomía ¿eh? Engañas a Merengue disfrazándolo con razones estúpidas y tienes la desvergüenza de decir que tienes tu consciencia en paz…

Seguida vino la voz de Desperado y luego la de Merengue:

Así es, Merengue, mira ese “noviecito” que te gastas… te engaña con tal de seguir hiriendo a mi amado y trayéndome más dolor a mí…

Vivías montándome cachos con Drop-Zone… y yo como el propio huevón confiando en ti y creyéndote cuanta mariquera me dijeses…

Un profundo sentimiento de abatimiento le embargó de pies a cabeza, y la consciencia comenzó a gritarle como nunca antes lo había hecho. Al igual que a Drop-Zone, todo se le estaba devolviendo en su contra, y con creces; el placer de vengarse de aquel topscan había sido sólo algo efímero, pues ya se había desvanecido dando paso al remordimiento y dolor de verse solo de nuevo y además odiado… qué temido ni qué vaca sagrada, temor era lo último que inspiraba en ese momento, y quizás de ahora en adelante.

*** There is no such thing as revenge
You will not give as good as you got
There is no such thing as an eye for an eye
If you think you're the giver, you're not

Trató de levantarse pero no pudo; el dolor en su estómago era insoportable y aun no podía respirar bien. Se volvió a desplomar contra el suelo, con la mirada borrosa y todo dándole vueltas; tenía mil pensamientos enmarañados en una maraña de arrepentimiento y dolor. Al final, la inconsciencia lo venció y no supo más de si mismo, sumiéndose así en un negro y profundo abismo…

*****************

Al día siguiente despertó dolorido y desorientado; apenas si recordaba la noche anterior, pero veía lo acaecido como una pesadilla, como si no hubiese pasado. Por un momento deseó ver el rostro sonriente de Merengue, pero eso no fue lo que encontró.

–Vaya, al fin has despertado, Mega-Drop…

Cuando los ojos de la torre humanoide cobraron nitidez, se percató que no estaba en su cuarto sino en otro diferente, con olor a… desinfectante y alcohol, además de que estaba rodeado de varias personas: la manager, dos enfermeras y varios Control Masters.

– ¿Qué sucedió, manito? –interrogó Xavier, su Control Master –Te encontramos inconsciente frente a tu área de trabajo…

–Tienes muchos golpes y hematomas… ¿qué ha sucedido…? No me digas que otra vez peleaste…– dijo la manager, visiblemente preocupada.

Mega-Drop no les contestó, sino que cerró los ojos e hizo el ademán de volver a dormir. Hallaba paz estando inconsciente, y se sentía tan bien el salir flotando por una indefinida oscuridad…

–Es mejor no obligarlo a hablar por el momento…– comentó una enfermera –Está físicamente abatido y tiene una baja de voltios. Hay que administrarle Shookin’ Kola pero por vía intravenosa.

Todos comprendieron y dejaron a Mega-Drop en su estado semi-inconsciente, mientras la enfermera manipulaba cuidadosamente una aguja con guantes aislantes para protegerse de la electricidad.

–A ver, Mega-Drop… necesito tu brazo… voy a inyectarte un poco de Shookin’ Kola para que te repongas de esa baja de voltios…

–Estoy bien, güerita bella, déjalo correr…– murmuró Mega-Drop –Sólo me siento cansado…

–No, Mega-Drop… ahora relájate y extiende tu brazo…– cuando la torre obedeció, la enfermera buscó la vena y le colocó la aguja. Mega-Drop hizo una mueca de dolor –Descuida, puedes dormir si quieres, pero procura permanecer relajado y con el brazo extendido. Volveré en un rato para ver como sigues ¿sale? –le dijo con coquetería imitando su acento mexicano.

Mega-Drop permaneció acostado en la cama, arropado de pies a cabeza y con los ojos entrecerrados. Exhaló un suspiro cansado y se cubrió la cara con la sábana… no se sentía en condiciones de nada, ni siquiera de conversar. Estaba demasiado cansado y sobretodo infeliz y arrepentido.

“Todo se me ha devuelto… estoy peor que antes…” pensó Mega-Drop “Y ahora debo revolcarme solo en mi propio dolor. Es todo lo que merezco…”

Media hora después, tras que Mega-Drop se sumiera en un sopor intranquilo, oyó la puerta abrirse, pero como estaba de espaldas no supo quien había entrado. Probablemente era la enfermera, ella le había dicho que volvería. Cerró los ojos otra vez, distendiéndose más y más.

–Con un demonio, dejen dormir…– murmuró acurrucándose. Cuando entreabrió los ojos cansados, vió una figura que tenía un ala de sombrero roja. Era Merengue, de quien no supo desde el agarrón de la noche anterior. Mega-Drop permaneció callado y hundió la cara en la almohada, incapaz de verle a los ojos.

– ¿Cómo estás…? Soy yo, Merengue…

Mega-Drop titubeó por unos instantes, sin saber qué decirle ni que hacer. El otro, al notar su silencio, volvió a insistir:

–Me enteré que te trajeron golpeado y que tienes una baja de energía… ¿cómo sigues?

La voz de Merengue sonaba distante, como la de un médico hablándole a un paciente… aquello hizo que le diese un puyazo en el pecho, como si le metieran una enorme aguja. Mega-Drop se removió en la cama pero sin pronunciar palabra alguna.

–La venganza es mala, Mega-Drop…– dijo Merengue mientras se sentaba en una silla junto a su cama –a la larga, sólo te hace sufrir más y daña a todos aquellos que amas. Tu tendencia vengativa se convertirá en una verdadera maldición y te quedarás solo por siempre… si no es que antes te lleva a la tumba.

*** There is no such thing as regret
There is no point in placing the blame
Hate destroys the one who hates
And everyone suffers the same

Mega-Drop sintió el impulso de gritarle que se callara, que ya tenía suficiente con su consciencia regañándole cada minuto, pero sabía que no tenía moral para decirle tal cosa. Todo esto era su culpa, y de nadie más… de no haberse vengado, sería más feliz y Merengue todavía estaría a su lado.

–Sé que no es el mejor momento para hablar de esto, pero…– Merengue hizo una pausa y prosiguió – Mega-Drop, lo mejor para nosotros es terminar. Me temo que si seguimos juntos, no será saludable, ni para ti ni para mí.

Esto era demasiado… no sólo le echaba sal a la herida sino que además venía a hablarle de rupturas cuando estaba más abatido ¿no pudo esperar al menos a que sanase para hablar de esas cosas? La torre humanoide se sintió hundirse en medio de un pantano de tristeza, remordimiento y desolación. Aún así, renuente como estaba a mostrar emociones, se limitó a darle la espalda a Merengue y taparse la cara. El pequeño humanoide comprendió el mensaje y bajó un poco la mirada.

–Está bien, no necesitas responderme…– dijo en voz baja –Sé que te sientes mal y no tienes energía para conversar, pero al menos ya habremos aclarado las cosas personalmente.

Mega-Drop no respondió, y es que a decir verdad, tampoco había nada que hablar por parte suya, porque no tenía nada que decir a su favor. Todo se había discutido y dicho por las malas durante la contienda de la noche anterior.  Además, estaba más ocupado tratando de lidiar con el puyazo que se había alojado en su pecho. Nunca lo había sentido y por eso le dolía más de lo normal, pero aún así logró guardar silencio y no dar muestras de reacción alguna. Era mejor así, después de todo, resultaría hilarante armar un drama por un pleito que él mismo se había buscado.

–Aún así, quiero que sepas que no te guardo rencor. De hecho disfruté todo lo que duró nuestra relación, así me hayas estado engañando…– comentó Merengue con la mano en el picaporte –no tengo problemas en seguir siendo tu amigo si así lo deseas… hasta luego y que te mejores.

*** What you see
Is not necessarily what you get
Eyes are the window to the soul
Take your judgments
And let them go

Cuando Mega-Drop sintió la puerta cerrarse, el dolor que le taladraba el pecho se hizo más fuerte, incluso rayano en lo insoportable, y empeoraba cuando intentaba respirar. De haber sido humano hubiese jurado que le iba a dar quien sabe qué en los pulmones, pero ese no era el caso.

Se llevó la mano al pecho y se lo apretó, sin resultado alguno. Terminó desplomándose otra vez, jadeando débilmente y sintiendo los ojos húmedos; eran las lágrimas que no derramó desde el incidente con Drop-Zone, y que habían pujado como locas desde la noche anterior. Aprovechó la soledad y silencio reinante para dejarlas salir sin refrenarlas; después de todo, no había nadie que le viese llorar, y eso era todo lo que le importaba en este preciso instante.

Al menos no había quedado muerto en vida como quedó Drop-Zone, pero no supo si considerarlo como fuerza de alma o como preludio de muerte… después de todo, antes de morir por dentro, Drop-Zone también había pasado por esa etapa de tristeza y sensación de hundimiento. Después de ofrecerse voluntariamente para que Mega-Drop descargase su rabia, había terminado apaleado y dolido, pero aún era capaz de sentir, y por ende, de recuperarse. Desgraciadamente, con la ida a México tuvo que decirle adiós a todas esas esperanzas, especialmente después de los repetidos choques emocionales y físicos, hasta que las lágrimas de dolor se secaron para siempre y la torre humanoide le sintió al fin fallecer en sus brazos.

Por un momento Mega-Drop se pregunto qué tal se sentía el vacío por dentro; qué tal sería esa sensación de quietud, languidez, apatía y silencio ante todo, la incapacidad de sonreír, llorar, enfadarse… completamente inmune y muerto a las emociones. Drop-Zone podría contárselo si alguna vez se lo preguntase; podría decirle además que es doloroso cuando se te muere todo por dentro, que es el peor dolor de todos, y tan intenso que luego de un tiempo te fulmina de tal manera que sólo te resta dos cosas: seguir con tu vida como puedas, sin sueño ni emoción a qué aferrarte, o simplemente morir.

Si lloraba todavía es que aún era capaz de sentir, razonó Mega-Drop, aunque las dos únicas ocasiones que lo había hecho fue cuando el incidente con Drop-Zone y ahora con la ruptura con Merengue. Esto en especial no se lo podía perdonar, porque era algo que pudo haber evitado de poder controlar su sed de venganza y no haber dañado a ese topscan de esa manera tan cruel, especialmente después de haberlo vapuleado una vez a consciencia.

“Todo esto es mi culpa…” Pensó Mega-Drop, secándose la cara llorosa y contraída; el dolor en el pecho no menguaba y lo hacía gemir de dolor a ratos, especialmente cuando respiraba. Decidió pisar el timbre para llamar a la enfermera:

– ¡Oh Mega-Drop! –Exclamó la buena muchacha acercándose preocupada a su lado –Luces terrible… ¿Qué te sucede? ¿No has ganado energía aún? –

La torre humanoide tuvo que toser varias veces hasta recuperar la voz y contarle a la enfermera el dolor que sentía en el pecho. La muchacha le abrió la parte superior del traje y apretó cuidadosamente ciertas áreas del pecho, como hacía con los pacientes que tenían problemas cardíacos, aunque sabía que los humanoides carecían de corazón, a diferencia de los humanos.

–Mega-Drop, llamaré al doctor para que te examine…– le dijo la muchacha –quédate aquí mientras lo traigo.

–Por favor, güerita, que este dolor no es normal… no me deja ni respirar bien. –suplicó Mega-Drop, dejándose caer en la cama otra vez, jadeando para no obligarse a respirar demasiado.

A los minutos, la enfermera regresó acompañada del doctor; volvieron a descubrirle el pecho y lo auscultaron cuidadosamente.

–Te duele cuando intentas respirar ¿cierto? –

–Si…– respondió Mega-Drop –Es horrible y no cesa, siento como si me atravesasen el pecho con una enorme y punzante aguja…

El doctor notó a Mega-Drop alterado, por no decir demasiado: tenía la cara contraída, los ojos rojos de llorar, y la tez estaba tornándose un poco amarillenta. Inmediatamente le ordenó a la enfermera que le inyectara un calmante por vía intravenosa.

–Esto te calmará, Mega-Drop. Estás demasiado alterado y eso definitivamente empeora el dolor que sientes. Trata de serenarte y olvidar cualquier situación desagradable o problema que tengas. Mientras estés bajo de energía, golpeado y con este dolor, no puedes darte el lujo de someterte a estrés o fuertes choques emocionales, ya que eso empeoraría tu condición.

“Ojala fuese tan fácil… ojala fuese tan fácil… entre lo que siento y estos dolores, me volveré loco…”

*** There is only love and respect
To thine own self be true
When you point the finger
There are three fingers pointing back at you

–Esta bien, doctor… pero ¿aún no sabe qué puede originar este dolor?

El hombre resopló por unos instantes, pero era de pura perplejidad. Aún no conocía mucho el organismo de los humanoides, y desconocía si podían enfermarse igual que los seres humanos. Hasta el momento sólo conocía la fiebre del celo, que les daba cuando no podían saciarse de algún modo, pero más allá de eso, nada más.

–Honestamente no te sé decir, Mega-Drop… recuerda que sus organismos todavía siguen siendo un misterio para nosotros…– dijo finalmente –Tendremos que examinarte un poco más.

– ¿Es que ustedes pueden enfermarse? Por ejemplo resfriarse, tener sarampión, viruela o qué se yo…– preguntó la enfermera, tocándole la frente –Sólo ustedes pueden ayudarnos si nos despejan esas incógnitas, ya que ustedes son los que mejor se conocen.

Mega-Drop permaneció callado un momento, y finalmente respondió:

–Tenemos la fiebre del celo, que es cuando no podemos satisfacernos adecuadamente en ese período. Esa ustedes la conocen ya… ¿qué otra? –Mega-Drop estaba haciendo memoria –Podemos sufrir hemorragias por bajas de tensión, cuando mengua la electricidad que recubre nuestras venas y por ende, cuando sangramos lo hacemos el doble y las heridas tienden a cerrarse más lento…

Tanto el doctor como la enfermera escuchaban fascinados mientras tomaban nota.

–Muy interesante– dijo el doctor –He notado también que tienen una capacidad regenerativa sumamente potente que les permite cerrar cualquier herida, no importa en qué sitio… ¿o me equivoco?

–Así es doctor… incluso cuando nos amputan una extremidad, podemos regenerarla en cuestión de días. Claro, depende siempre del tamaño de la extremidad o de la profundidad, pero las podemos regenerar en poco tiempo y sin poner en peligro nuestra vida…– Mega-Drop tosió varias veces y continuó –Mientras la electricidad recubra nuestro sistema circulatorio y no suframos grandes impactos, podremos aspirar a tener una larga vida.

–Yo pensaba que ustedes eran inmortales…– comentó la enfermera, sonriendo avergonzada –ya saben, porque si regeneran cualquier herida no pueden morir por hemorragias, como nos pasa a nosotros… ¿es que ustedes si pueden morir de veras?

La torre humanoide se les quedó mirando, estudiándolos con sus ojos atigrados y preguntándose si valdría la pena decirles como morían… después de todo, nunca se sabía cuando querrían mandarlos a matar. Los humanos eran sumamente impredecibles.

–Oye… no diremos nada a nadie, si es lo que te preocupa– le animó la enfermera con una sonrisa –Nosotros sólo nos dedicamos a la salud de ustedes, por ende necesitamos saberlo para así poder salvarles la vida. Cada uno de ustedes son parte esencial de este parque, y nosotros deseamos poderles ayudar en lo que necesiten.

–Clarissa tiene razón, Mega-Drop –le dijo muy serio el doctor –Es normal que desconfíes de los seres humanos, pero nosotros tenemos por labor curarlos a ustedes, no tenemos ninguna otra, así que puedes contarnos con toda confianza. Además, todo lo que nos cuentes permanecerá en estricto secreto y nadie que no trabaje en esta enfermería lo sabrá.

Mega-Drop los miró largamente por varios segundos más, y finalmente respondió:

–Si, nosotros somos mortales como ustedes… de hecho, como les dije, si no sufrimos un impacto fuerte que cause un daño global en nuestro sistema circulatorio, no hay otra forma de morir…

– ¿Y cuáles serían esos impactos? ¿Golpes? ¿Caídas?

–Caídas;– repuso Mega-Drop –a partir de cincuenta metros de altura, y dependiendo del tamaño del humanoide. Generalmente las torres y las montañas rusas somos los que resistimos más esos impactos debido a que podemos alcanzar estaturas elevadas…

–Vaya…– comentó Clarissa, asombrada –entonces entre más pequeño seas, más vulnerable ¿no?

–Si. Otro tipo de impacto mortal para nosotros son los objetos pesados, de más de una tonelada. Si nos caen encima, también podemos morir.

Tanto el doctor como la enfermera seguían tomando apuntes, visiblemente fascinados por lo que la torre humanoide les contaba. Clarissa se le quedó mirando con más fijeza de lo normal, estudiando sus rasgos, que difícilmente eran humanos: los ojos atigrados de mirada intimidante, los párpados azulados, las líneas oscuras a mitad de sus ojos, el cabello de diversas tonalidades rojizas, que parecía de fuego… y luego el cuerpo negro brillante, como azabache. En definitiva, eran seres muy extraños y misteriosos para el ser humano corriente.

–Ustedes son unas criaturas muy interesantes– comentó el doctor –Jamás creí que unos seres como ustedes podían existir…

– ¿De dónde vienen ustedes? –preguntó Clarissa – ¿Es una dimensión, un planeta o algún plano existencial diferente al nuestro?

Mega-Drop suspiró y forzó una sonrisa, sorprendido por la curiosidad de los dos, del mejor estilo de frisbee humanoide… pero la conversación le estaba haciendo bastante bien.

–Ustedes son bastante curiositos ¿eh? –les dijo con la honestidad brutal típica de su especie, aunque carecía de mala intención –Bueno, verán… nosotros venimos de un plano de existencia diferente, es decir, otra dimensión. Se llama “tierra de atracciones mágicas” y es un mundo donde coexistimos pacíficamente, a pesar de los problemas típicos entre especies de humanoides…

–Especies de humanoides… fascinante ¿cuántas especies hay? –preguntó el doctor – ¿Y a qué especie perteneces tú?

– ¿Yo? Soy una torre de caída libre, como ven. Siempre nos reconocerán por nuestra réplica…– comentó señalando la suya que estaba en una mesita junto a la cama –y la estatura: los más bajos medimos entre un metro noventa y dos metros, mientras que los más altos pueden llegar a tres y cuatro metros. Entre más altos seamos en nuestra forma de máquina, más altos seremos como humanoides: todo viene proporcional a nuestro tamaño como máquina.

El tan sólo imaginarse unos seres de semejante estatura hizo que el doctor soltase un silbido de asombro. Tendrían que considerar seriamente el poner camas extra-largas si alguno de ellos llegaba alguna vez al parque.

–Vaya, entonces son los gigantes humanoides –dijo Clarissa – ¿Y tu especie es la única que genera humanoides tan altos o hay alguna otra?

–Las montañas rusas humanoides son otra raza que genera ejemplares altos…– masculló e hizo un mohín de desagrado al acordarse de Desperado –aunque es mas variable, hay montañas rusas muy, muy bajas y las hay tan altas como nosotros; no tienen patrones fijos de estatura.

De repente sintió algo de somnolencia que se manifestó en sus ojos que se cerraban solos. Posiblemente era el tranquilizante y la conversación que hacían su trabajo correspondiente.

–Suficiente, Mega-Drop. Parece que el calmante te está haciendo efecto, por eso te dejaremos dormir tanto como necesites… ¿cómo sigues del dolor del pecho? ¿Se te ha quitado?

–Sólo un poco… pero ahora es más tolerable…– murmuró Mega-Drop –Gracias…

–De nada “cuate”…– bromeó el médico –cualquier cosa que necesites, Clarissa estará para ayudarte. Recuerda, no estás solo.

No estás solo…

Solo… solo…

Te quedarás solo para siempre

–Duerme bien ¿sale? –le dijo la enfermera con una sonrisa antes de salir junto al doctor y dejar a Mega-Drop de nuevo con su soledad… sólo que esta vez la torre estaba adormecida y en cuestión de segundos volvió a perder la consciencia, sumiéndose en un nuevo abismo oscuro donde no pudo recordar nada…

********************

Merengue cerró abruptamente la puerta de su habitación y le pasó llave. Tenía el rostro contraído por las lágrimas que estaba aguantando cuando tuvo que ir a hablar con Mega-Drop. No sabía exactamente si había hecho lo correcto, pero de lo que sí estaba seguro era que un engaño más no lo iba a soportar.

“Aún me niego a creer que anoche haya ocurrido lo que ocurrió… Desperado me manoseó para vulnerar a Mega-Drop, y a su vez, Mega-Drop me engañaba con Drop-Zone durante todo este tiempo…”

La atmósfera en el cuarto de Merengue era asfixiante pero ya familiar para su inquilino; era el ambiente que siempre reinaba antes de conocer a Mega-Drop, mientras vagaba como alma en pena, sin nadie a su lado para llorar ni por quien suspirar. Lo que era peor, su mente estaba atrapada por un viejo amor platónico que se negaba a abandonarlo del todo: Chaos.

Era otro de la familia de los discos giratorios, pero a los ojos de Merengue, era uno muy especial por esa personalidad tímida pero al mismo tiempo firme y madura que sus ojos multicolores translucían. Y lo mejor de todo, Chaos era tan pequeño como él, y ambos se miraban de igual a igual, cosa que siempre había tranquilizado a Merengue ya que vivía neurótico con su estatura, especialmente entre tanto humanoide alto.

Recordó el día en que había conocido a Mega-Drop:

Todo comenzó cuando había salido en un día cualquiera a dar un paseo; estaba harto de yacer solo y encerrado en su habitación, tan sólo esperando a que los días pasasen, sin nada qué hacer, sin ninguna meta, sin poder hallar un momento de diversión. En ese momento, se había enterado de la llegada de un humanoide nuevo, una torre de caída libre directamente de México.

**** Despair, regret, and tenderness
Is what I feel for you
I loved you from the very start
What else could I do

Cuando lo vió sentado en la barandilla de su área de trabajo, cruzando las largas y brillosas piernas azabache, Merengue sintió algo muy diferente a la sorna; tenía un porte majestuoso pero bastante altivo, de alguien a quien jamás la vida había derribado y que siempre hallaba la forma de mantener su frente en alto. En ese momento, Merengue pensó que sería maravilloso divertirse con alguien así, pero no sabía bien cómo acercarse, porque no sólo temía que por su tamaño lo ignorase, sino que además era torpe como oso de circo a la hora de establecer relaciones interpersonales con otros seres, ya fuesen humanos corrientes o humanoides de cualquier especie.

Al acercarse cautelosamente para observarle mejor -Merengue no tenía planes aun de entablar conversación-, los ojos atigrados de la torre humanoide bajaron y se percataron de su pequeña figura.

–Hola manito– saludó con un fuerte acento mexicano.

–H-hola– tartamudeó Merengue; subió los escalones del área de trabajo y se paró frente suyo, pero la estatura y los ojos atigrados de su interlocutor eran escalofriantes –Yo-yo soy M-Merengue… ¿y t-tú c-cómo te llamas?

–Me llamo Mega-Drop. Soy una torre de caída libre, por eso me ves un poco grandotote…– sonrió ante el miedo que vio retratado en los ojos del pequeño –No me mires así, manito, no voy a comerte.

Bastó que le sonriese así para que Merengue fuese superando poco a poco el temor que sentía ante su imponente fisonomía. El pequeño se sentó a su lado en la barandilla para seguir conversando.

–Eres de México ¿no? hablas burda de cantadito…– comentó Merengue con una sonrisa.

–Así es, manito, vengo del Six Flags México, una de las miles de sedes del Six Flags America– contestó Mega-Drop con la misma sonrisa –me dijeron que aquí hacía falta algo verdaderamente escalofriante y pues, decidieron traerme acá.

–Qué chévere, pana– repuso Merengue –es burda de bien… ¿y es México muy bonito como dicen? Yo nunca he salido de Venezuela… el cataclismo dimensional de la “tierra de atracciones mágicas” me arrojó directamente en este país.

– Órale, si, México es muy bonito, deberías venir alguna vez…– hizo una pausa y siguió –Pero a veces es tan extraño toparse los colegas humanoides en la tierra… digo, y aún más extraño es ese cataclismo, que hasta el sol de hoy, ni idea qué lo desencadenó.

–Si vale, tienes razón. Es una vaina demasiado rara– concedió Merengue –Mira pana ¿y cuando comienzas a trabajar?

–Mañana comienza la chamba, pero dicen que tengo que mostrar lo que sé hacer, de modo que ellos tomen nota y sepan “anunciarme” al público…– contestó Mega-Drop, ahora inclinándose un poco más, demostrándole interés –Ya verás como asustaré de muerte a estos humanos y me terminarán de contratar…

**** You read my mind, you made me cry
Time stood still
And now I know the reasons why
Time stood still

Desde ese día se hicieron amigos, cosa que mitigó en parte la desolación que sentía Merengue por dentro. Mega-Drop venía a buscarle todos los días, y se divertían como cualquier par de amigos humanoides, sin pensar en ataduras y compromisos; aunque era cierto que Merengue suspiraba por algo más que un amigo, se tenía que conformar momentáneamente con la compañía de su “imponente” compañero, que a pesar de su tamañote y su mirada intimidante, no estaba del todo mal…

La verdadera “declaración” -por así decirlo- vino tras enterarse de una manera harto desagradable sobre el famoso dilema que tenía con Drop-Zone.

En un día brillante de agosto, otro humanoide había llegado a Ciudad Mágica, y aunque era americano, venía del mismo parque que Mega-Drop. Su nombre era Drop-Zone, y pertenecía a la familia de los topscans, famosos por sus actitudes frívolas, inmaduras y además pedantes.

A pesar de que era tan presumido que rayaba en lo estúpido, a Merengue llegó a agradarle mucho. Drop-Zone presumía de cualquier cosa: desde su español, hasta haber estado en numerosos países de Europa, incluyendo Alemania y Francia. Merengue le escuchaba con bastante atención, pues siempre le agradaba oír las anécdotas de aquellos que habían tenido la suerte de viajar, y más tan lejos como Europa.

Sin embargo, no todo eran anécdotas y charlas amistosas; llegó el período de celo para ambos, y no faltó el momento en que se dejaron arrastrar una vez más por el célebre y ardoroso llamado de la Madre Naturaleza. La soledad de Merengue sólo debilitó su resistencia a las insistentes caricias de Drop-Zone, unidas a su singular belleza americana.

Al día siguiente, cuando Merengue le estaba enseñando las instalaciones del parque, se topó con Mega-Drop. Inocente aún de la querella entre Drop-Zone y la imponente torre humanoide, Merengue los presentó, pero su sorpresa fue grande cuando le dijeron que ya se conocían.

–Qué pequeño es el mundo, ¿no, Drop-Zone? –inquirió Mega-Drop, frunciendo la cara.

– ¡Ni que lo digas! –Concordó Drop-Zone, haciendo gestos de pedantería –Así que el “frígido” del Six Flags Mexico llegó a Venezuela también.

Merengue presintió que la situación estaba poniéndose demasiado tensa… demasiado. Intentó aliviar la tensión tratando de desviar el tema.

– ¡Con que ya se conocen! –exclamó con cierta ingenuidad.

–Oh yeah– replicó Drop-Zone, alzando la nariz –Incluso nos conocemos en la cama ¿no, Mega-Drop? Es una pena que haya sido tremendo fiasco porque ni se te paró ¡WAHAHAHAHAHAHAHA!

Merengue no daba crédito a lo que escuchaba… ¿Y Drop-Zone era así de burlista y bocón? Se enfadó mucho con él y consigo mismo por haber cedido a sus impulsos de celo justamente con este pequeño canalla.

– ¡Okey, rolitranco’e coño de madre! –exclamó Merengue, ya bastante molesto con su actitud – ¡Me terminas esta mariquera ya! ¡Mira que te pasas de rata!

–Ay así, ya nos pusimos sensibles, Merenguito –le dijo Drop-Zone con cierta burla –No hay necesidad de ponerse tan susceptible.

– ¿Qué no? –insistió Merengue – ¿Y me puedes decir acaso qué hay de malo en ser frígido? ¡Yo también lo soy!

–Oye, oye, dear, si lo quieres defender no tengo problema, pero no hay necesidad de mentir– le atajó Drop-Zone.

– ¿Qué quieres decir?

– ¡Of course! Anoche me demostraste una actitud MUY diferente a la que estás predicando ahora, Merenguito.

Aquello fue el detonante para que Mega-Drop se terminase de enfurecer; alternativamente miró a Merengue y a Drop-Zone, taladrándolos a cada uno con sus inmensos ojos atigrados.

–Ah si… con que ya tuvieron su noche de pasión y todo…– dijo con cierto dejo de ironía en la voz –muy bien, tengan las que les dé la real gana… ¡váyanse a la chingada los dos!

Al comienzo esas palabras le sentaron a Merengue como derechazo directo al estómago; de la noche a la mañana, su único amigo le estaba diciendo cruelmente que se fuese al diablo. Comenzó a temblar y a derramar lágrimas tibias de pura impotencia.

– ¡Bye and good riddance, dick head! –se burló Drop-Zone, pintándole una paloma. Se viró a Merengue, con su habitual sonrisa arrogante –Vámonos Merenguito, no le hagas caso a esa torre reglúa. Seguro hará falta que se la cojan para que se relaje y deje de formar problemas a otros.

En ese momento a Merengue se le fueron los tiempos; se giró a Drop-Zone y le asestó un golpe de pandereta tan, pero tan fuerte que casi le hizo perder el equilibrio. Lo miró resollando por unos minutos, con la vista borrosa por el llanto y rechinando los dientes.

– ¡Vete de cabeza al mismísimo coño de tu madre, Drop-Zone, porque hasta aquí te llegó la guachafita! –espetó con voz ronca y quebrada –Espero que estés feliz, maldita rata imperialista… ¡Vete a presumir tus pendejadas a otros!

**** A flame becomes a fading light
That burns inside my heart
And like a castle in the sand
It had to fall apart

Se marchó de allí, dolido no sólo con la actitud de Drop-Zone sino que el único amigo que tenía, que era Mega-Drop, lo había despreciado de esa forma tan cruel. Después de todo, parecía que estaba destinado a estar solo, ya sea por una causa u otra.

Merengue permaneció encerrado durante los días posteriores a ese incidente, alternando entre un sopor intranquilo y alguno que otro llanto ocasional, cuando no estaba en un rincón mirando la nada. En su mente, la voz burlona de Drop-Zone resonaba con la iracunda y resentida de Mega-Drop.

Oye, oye, dear, si lo quieres defender no tengo problema, pero no hay necesidad de mentir… me demostraste una actitud MUY diferente a la que estás predicando ahora, Merenguito.

Tengan las que les dé la real gana… ¡váyanse a la chingada los dos!

Sin embargo, días después, Mega-Drop había venido a su habitación para pedirle disculpas por lo ocurrido:

–Órale… disculpa mi comportamiento del otro día… sé que no debí pagarla contigo, pero ese yanqui chaquetero me repatea el culo, si te soy honesto…– le había dicho Mega-Drop, con la mirada baja –Y pues, no me gustó que estuvieses con él.

Merengue no supo si fue el tono o la mirada, pero se derritió y se fajó a llorar ahí mismo, sin importarle un rábano que el otro estaba allí. Al principio Mega-Drop lo miró confundido, como si hubiese dicho algo malo.

–Órale, chaparro, ya cierra las compuertas, no quise herirte…– tomó ambas manos de Merengue entre las suyas, que eran grandes, y fijó su mirada atigrada que ya no era intimidante –sí, soy una torre bruta y cabeza hueca, pero igual quiero disculparme… ¿Me perdonas?

Desde ese día, Merengue había conseguido olvidar temporalmente a Chaos y hacerle lugar en su corazón a la enorme torre humanoide. Los días pasaban en un soplo, y Merengue estaba feliz a pesar de estar con un humanoide cuyo tamaño doblaba el suyo y que normalmente eso le asustaba demasiado; la sensación de acogedora protección cuando lo tomaba en brazos y lo llevaba a la cama, o cuando pasaban durmiendo juntos, abrazados y soñando con un hermoso porvenir…

–Pero todo fue una farsa, una mentira vil y mordaz…– murmuró Merengue con la voz quebrada –todo esto se vino abajo…

Quizás también era culpa suya de que Mega-Drop le engañase con otro, especialmente al no tomar cartas en el problema que éste tenía con Drop-Zone y además su tendencia revanchista. La certeza de que Mega-Drop le era infiel no debía siquiera tomarle por sorpresa, pues era de esperarse cuando se tenían en cuenta los rasgos malignos intrínsecos en las torres humanoides -venganza, brutalidad verbal, tendencia al mal genio-

–Tal vez no debí creer que Mega-Drop dejaría las cosas así. –murmuró a la pared –Podría haberlo creído de cualquier otro humanoide, pero no de una torre de caída libre. Ellas viven para la venganza, pareciera que su tamaño les impulsase a ser así...

**** You made me laugh, you gave me hope
It's over now
Our happiness went up in smoke
It's over now

Definitivamente todo se había ido al caño. Se dio cuenta que la soledad nuevamente fue la venda que cegó sus ojos y le impidió ver los terribles riesgos de entablar una relación amorosa con una torre de caída libre.

Cerró los ojos y se derrumbó en la cama, deseando desprenderse de la realidad; le era demasiado asfixiante.

“Todo terminó… es hora de seguir con mi soledad habitual…” pensó Merengue cuando apagaba la luz de su habitación “tengo la levísima impresión de que el destino así lo ha decidido…”

**** Maybe you're the next best thing to happen
All the things we might have been

 

Continuará…


** Nota: Para los que no entienden mucho inglés, he aquí las expresiones usadas y sus significados:

1- I don’t fucking care: ¡Me importa una mierda!
2- Fair is fair: Lo justo es justo
3- An eye for an eye, they say: Ojo por ojo, diente por diente, dicen por ahí.
4- My beloved one/ my lovely one: mi amado o mi adorado
5- Don’t worry about me: No te preocupes por mi
6- I feel sorry for you, little one: Lo siento mucho por tí, pequeño.
7- Shut the fuck up: Cállate la maldita boca
8- Bullshit: Patrañas o tonterías
9- Sit and spin, shitty frijolero: Siéntate y da vueltas, frijolero mierdoso
10- Bye and good riddance to you, dick head: ¡Adiós y vete a por viento fresco, zopenco!

 

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