¡Buenas, buenas, señoras y señores!
Cierto, he pasado un largo tiempo sin escribir fics, pero es que deseo descansar temporalmente y dedicarme a mis historias con personajes originales de mi creación exclusiva. Para mi, esto ha sido un descanso, y es bastante reconfortante… estoy segura que si vuelvo a escribir fics, lo haré con más bríos que antes.
¿Qué tengo para vosotros esta vez? Muy sencillo, es una historia basada en mi propia serie Yaoi “Ciudad Mágica”, que versa sobre unas criaturas de otra dimensión con la capacidad de transformarse en impresionantes aparatos mecánicos de feria que se denominan “aparatos humanoides”. Si desean saber más de estos personajes, pueden pasar por aquí donde conseguirán dibujos, historias y descripción detallada de los personajes, además de la historia de Ciudad Mágica e información adicional. Hay un detalle que quiero resaltar, y es que estas criaturas no son humanas, por ende, os recomiendo leer la historia con mente y criterios amplios.
Mención especial a Dana Zuster, mi tigrilla de los infiernos. Gracias a ella Mega-Drop pudo tener el “encanto ajúa” (XD) que yo, por mi naturaleza venezolana, no logré imprimirle, y especialmente moldear su personalidad que sirvió de base de fundamento para escribir esta historia. Sin su colaboración, apoyo y consejos, quizás este relato no hubiese sido posible… ¡Gracias de corazón, mi tigrilla hermosa!
Ahora vienen las advertencias… les agradezco ENCARECIDAMENTE que las lean y las tomen en cuenta antes de criticar:
1- TODOS los personajes y la trama de esta historia son de mi total y absoluta propiedad.
2- Esta historia contiene Yaoi. Si, Yaoi, llámese dos hombres guapos danzando horizontalmente en una cama. Si no les gusta ¡NO LEAN!
3- Limón requete-contra EXPLÍCITO, narrado con pelos y señales. Si no les gusta ¡NO LEAN!
4- Violencia, mutilación y sangre… si no les gusta ¡NO LEAN!
5- Masturbación, violación, sadomasoquismo, rutina de amo/esclavo, tortura y parafilias variadas: inserción de un bate -que cae en la categoría de fisting-, dilatación de la uretra, voyeurismo y humillación… si no les gusta ¡NO LEAN!
6- Lenguaje muy soez por parte de los personajes -no de la narradora, gracias-.
7- Críticas... Hechas de buena manera, y constructivas. Críticas hechas de mala manera (Llámese con groserías) así como con pequeños dejos de “superioridad”, serán desechadas, por muy certeras que hayan sido. No tengo paciencia con los sabelotodos que vienen a criticar a los demás con aires de superioridad y condescendencia, como si lo supieran todo. Es muy desagradable. Así mismo, rectifico además que cualquier crítica que implique un juicio directo o indirecto contra la mentalidad, orientación o lo que sea de la autora, en el mejor de los casos, será ignorada y en el peor de ellos, burlada con todo mi sarcasmo.
8- Versos citados de la canción “Vow” de Garbage.
Disfruten, pues... ¡Este es mi debut como escritora de historias originales! :)
Atentamente,
Selene18 Zuster & Darkside
De obsesión, amor y venganza pasional…
Capítulo I
<<Desearía no haber sido elegido para esto…>> pensaba Drop-Zone mientras recogía su maleta. Lo hacía con tal lentitud para demorar el momento de tener que acercarse a su gigante y nada amistoso compañero de viajes, Mega-Drop. Durante todo el trayecto del vuelo, Drop-Zone había sentido la mirada intimidante, maligna y libidinosa del gigante sobre su desgraciada fisonomía, mientras aguantaba la respiración so pena de provocar alguna situación desagradable. El resultado: un viaje desastroso.
<<Y eso que lo peor no comienza aún…>>
I can't use what I can't abuse
And I can't stop when it comes to you
– ¡Oye pinche baboso, será mejor que te apures que no tenemos todo el día! –gritó Mega-Drop, como despertándole de sus pensamientos. Drop-Zone suspiró resignado y se acercó arrastrando su correspondiente maleta de viaje.
Cuando los dos estaban saliendo de la recepción de equipaje, dos aduaneros los detuvieron en seco:
– ¡Alto ahí! ¡Muéstrennos sus pasaportes!
Por un momento los dos se miraron confundidos, pues ninguno tenía pasaporte. Vacilante, Drop-Zone sacó una identificación, seguida de una carta firmada y sellada por la gerente de Ciudad Mágica. Los oficiales leyeron los papeles con una mezcla de hastío y desconfianza.
–Tú, el grandote… ¡Tus papeles!
Un destello de rabia y fastidio se reflejó en los ojos de Mega-Drop. Sacó los mismos papeles y se los dio al guardia. Tras murmurarse uno al otro y comparar los documentos, acabaron dejándoles pasar de mala gana…
Mega-Drop llamó a un taxi para que los llevase a su destino. Cuando el hombre se bajó, se les quedó viendo como si fueran dos marcianos. Al ver el tipo de mirada, Drop-Zone decidió tomar la palabra, ya que su compañero tenía pinta de querer lanzar una trompada al taxista.
–Buenos días, señour ¿podría llevarnos al Six Flags Mexico?
Tras unos segundos de vacilación, el taxista acomodó el equipaje en la maleta del auto y accedió a llevarlos… pero durante todo el trayecto, permaneció callado, tan sólo mirándoles de soslayo por el espejo retrovisor, mientras los humanoides venían como sardinas en lata, sobretodo Mega-Drop debido a su descomunal estatura.
Ambos eran aparatos humanoides, traídos directamente de Ciudad Mágica, un enorme y reconocido parque venezolano. La fama de dicho lugar corrió como pólvora, especialmente por aquellas criaturas mágicas capaces de transformarse en aparatos extremos, y literalmente, estaban en boca de todo el mundo. Tanto así que el nuevo gerente de Six Flags Mexico hizo los trámites para poderlos alquilar, y más grande fue su interés luego de enterarse de que ambos habían trabajado en el Six Flags antes de ir a Venezuela.
Drop-Zone pertenecía a la familia de los topscans, que eran fácilmente reconocibles por las réplicas a lo largo de la cabeza y los llamativos colores de su armadura; tenía una larga cabellera que por su color y textura se asemejaba a una seda negra y ojos verdes y grandes. Su rostro era sumamente agraciado, de facciones muy finas, como la gran mayoría de los humanoides.
Mega-Drop en cambio era de aspecto temible e imponente. Debido a que pertenecía a la familia de las torres de caída libre, su estatura llegaba a los dos metros, cosa que siempre causaba una fuerte impresión entre los seres humanos e incluso los mismos humanoides, pues los de su especie eran los que mayor estatura alcanzaban. Tenía el cabello rojo oscuro y abundante, a veces con reflejos más claros. Los ojos de mirada fiera eran de un color ambarino, y que claramente parecían decir “no te metas conmigo”.
<<Ha pasado mucho tiempo…>> pensó Drop-Zone mientras entraban al Six Flags Mexico, que era la versión mexicana del famoso Six Flags America, donde solía trabajar antes de ser transferido a México. Durante su estadía en el Six Flags Mexico había aprendido español, y en poco tiempo ya podía sostener conversaciones con los nativos quiénes a veces se reían por su acento que solían comparar con el de Tiro Loco Mcgraw. Poco después era conocido como el “gringo humanoide”.
– ¡Oye culero! ¿A dónde diablos crees que vas? ¿A quién te dijeron que teníamos que dirigirnos? –interrogó Mega-Drop con tono cortante e impaciente. Nuevamente le estaba despertando de sus ensoñaciones. Drop-Zone hojeó los papeles buscando la carta especial que les identificaría a ambos:
–Señour Mario Rodríguez, gerente del parque, dice aquí…– balbuceó el topscan. Generalmente hablaba bien el español pero cuando se ponía nervioso su acento desmejoraba bastante – ¿Te recuerdas dónde quedaba la ouficina del gerente?
Evidentemente el “acento desmejorado” no pasó desapercibido para Mega-Drop:
– ¡Órale! ¿Desde cuando ese acento tan pedorro, wey? Se suponía que hablabas bien el español…– Soltó una risotada sarcástica y desprovista de humor –Oh bueno, no importa, tengo una razón más para reírme en tu pinche cara…–
Drop-Zone bajó la mirada ante los comentarios punzantes de Mega-Drop… evidentemente sí que tenía razones para estar nervioso, ya que a pesar de los buenos recuerdos que conservaba del Six Flags Mexico, no podía evitar recordar que también aquí fue donde no sólo había buscado problemas a su compañero en el pasado, sino que a largo plazo, se los había buscado a si mismo, especialmente teniendo en cuenta la típica actitud revanchista y rencorosa de las torres humanoides… y lo que fue peor, que no conforme con obtener la venganza que Drop-Zone le ofreció voluntariamente, la rencorosa torre humanoide aún quería más.
You burned me out but I'm back at your door
Like Joan of Arc coming back for more
– ¿Vas a venir o te vas a quedar ahí parado como pendejo? –inquirió Mega-Drop mientras se adelantaba a la oficina del gerente. El aludido meneó la cabeza y lo siguió, pero siempre manteniendo una distancia prudencial de su nada amistoso compañero.
El gerente Mario Rodríguez los recibió con una sonrisa amigable y le estrechó la mano a cada uno.
–Vaya, vaya… ustedes deben ser…– leyó las armaduras de cada humanoide –Mega-Drop y Drop-Zone, ¿no es así? ¡Bienvenidos de vuelta al Six Flags Mexico!
Les instó a tomar asiento y luego les tendió unas planillas especiales que le habían faxeado desde Venezuela a fin de documentar el alquiler de humanoides. Mientras ambas criaturas llenaban los formularios, Mario seguía hablándoles amistosamente.
– He sabido que ustedes solían ser atracciones de este parque… deben sentirse como visitando un viejo hogar ¿cierto? – estudió las expresiones de ambos humanoides mientras conversaba. Aunque ambos estaban sonrientes, notó cierta tensión intangible flotando en el aire.
–Así es, señor.– comentó Mega-Drop –Nada como rememorar los viejos tiempos…
Drop-Zone frenó en seco sin levantar la mirada, temiendo encontrarse con los ojos fieros de Mega-Drop. Para disimular y desviar el tema un poco, preguntó:
–Señor… ¿Qué quiere decir con “nivel de fuerza”?
–Nos referimos al nivel de violencia que tienes como máquina… si eres suave o eres de esos extremos que hacen vomitar a los pasajeros…– repuso Mario con una sonrisa amable y algo conciliadora –Sus rutinas de trabajo serán igual a las que llevaban en Venezuela, razón por la cual hemos reservado con antelación sus respectivas áreas de trabajo, y mañana sus Control Masters se las enseñarán…
Mega-Drop miró a Drop-Zone de reojo, con una sonrisa algo torcida. Evidentemente se había percatado de su reacción cuando hizo alusión a aquello de los “viejos tiempos”… Oh sí, sí que los rememoraría y muy a gusto, especialmente a costilla de aquel asustado topscan. La torre humanoide estaba cazándolo, tan sólo esperando la menor señal que delatase que el otro estaba en celo… si ya el mismo Mega-Drop lo estaba y ardía de ganas de volverse a descargar con ese “gringo chaquetero”, como solía llamarle en plan de mofa.
– ¿Y dónde nos hospedaremos señor? –inquirió Mega-Drop con doble intención. El hombre, ajeno a las “sutilezas” de la torre humanoide respondió con la más contrita de sus miradas:
–Desgraciadamente sólo tenemos una habitación y tendrán que compartirla muchachos– paseó la mirada entre Mega-Drop y Drop-Zone –Lo siento mucho de veras, pero es lo más que pudimos hacer para hospedarles, ya que a diferencia de Ciudad Mágica, no contamos con las instalaciones necesarias para ustedes…
Drop-Zone sintió como se le estaba congelando la sangre en las venas y el color se le estaba yendo de la cara… ¿Un mes enterito encerrado con aquella bestia de dos metros? Le entregó la planilla a Mario y le preguntó con un leve dejo de súplica:
–Señor, no me importaría dormir afuera o en cualquier otro lado… déjele el cuarto a mi… “compañero”…
Dándose cuenta por dónde venía aquel condenado topscan, Mega-Drop reaccionó de inmediato; rodeó los hombros de Drop-Zone y respondió lo siguiente, forzando la boca en una amplia sonrisa hipócrita:
–No le haga caso señor, viene mareado del viaje y por eso dice tonterías… no habrá problema en que compartamos el cuarto, así que no se haga líos…– y como para hacerle llegar el mensajito, apretujó aún más a Drop-Zone. El gerente, inocente a la turbiedad de la actitud de Mega-Drop, sonrió complacido.
–Me alegro que no les cause problemas… y espero que de verdad me disculpen esa, estoy seguro que para la próxima tendremos más habitaciones para ustedes…–
–Órale, no se preocupe señor Mario, verá que nos portaremos muy bien…– repuso Mega-Drop sin soltar al acongojado topscan –Por favor muéstrenos la habitación, que nos sentimos tantito cansaditos…
<<No, por lo que más quieran… esto es una pesadilla…>> pensó Drop-Zone al borde de las lágrimas <<Por favor, no más…>>
I nearly died...
I nearly died...
I nearly died...
El gerente condujo a los dos humanoides a donde estaba la habitación asignada. Mega-Drop caminaba siempre pendiente de Drop-Zone, no sea que se le ocurriese escapar. Simplemente no le dejaría… y si tenía que amarrarlo a la cama, pues lo haría y no le ardería la consciencia luego.
La habitación estaba localizada en un pequeño edificio, bastante alejado de los aparatos mecánicos. Mega-Drop sonreía de placer al saberse alejado de todos, y en la quietud de cada noche atormentaría a su pequeña presa de muchísimas maneras… oh sí.
<<Mejor no pudo salir esta fregadera... me encargaré de saber si estás en celo, hijo de la ñonga, porque quiero torturarte como más te gusta>>
Cuando llegaron al cuarto, Mario entregó una copia de llave a cada humanoide.
–Los necesito en mi oficina mañana a las doce del día. Les presentaré a sus Control Masters y ellos les enseñarán sus áreas de trabajos. Sus rutinas comienzan desde la una de la tarde, que es la hora de apertura del parque hasta las diez de la noche que es el cierre. Contarán con una hora libre cada cuatro horas de trabajo seguidas y además les asignaré un día de completo descanso para ambos…– hizo un gesto de despedida para los dos humanoides –Qué pasen muy buenas noches y descansen bien.
Era exactamente la misma rutina que tenían en Venezuela. Drop-Zone rogó que su día de descanso no coincidiese con el de esta bestia de dos metros… al menos mientras el otro estaba afuera trabajando él podría descansar sin temor.
–Muy bien, señor, lo entendimos…– replicó Mega-Drop cogiendo sus llaves –Mañana a las doce en su oficina sin falta… buenas noches.
–Buenas nouches, señour…– balbuceó Drop-Zone con la voz casi quebrada por el miedo. Resignado, entró a la habitación, y tras tirar la maleta debajo de la cama, se colocó en la esquina más alejada de la habitación. Este gesto no pasó desapercibido para Mega-Drop, quien sonreía sardónicamente sin dejar de observar a Drop-Zone, que parecía estar deseando fundirse con la pared. Con tranquilidad, la torre humanoide dejó la maleta junto a su cama y se decidió a encarar al asustado topscan:
– “Señor, no me importaría dormir afuera o en cualquier otro lado, déjele el cuarto a mi… compañero”…– parodió Mega-Drop imitando el acento americano de Drop-Zone – ¡Bonita escena montaste frente a Mario, wey! ¿Acaso quieres que sospeche de nuestro “secretito”?
– ¿Y qué? ¡Tengo derecho a decidir donde dormir, joder! –contraatacó un alterado Drop-Zone – ¡Tú no eres mi dueño ni nada que se le parezca!
Mega-Drop sonrió con toda la cara mientras se subía en la cama de Drop-Zone y lo arrinconaba aún más.
– Pues vete mentalizando que para ti no hay salida ni descanso, pinche yanqui. Esto apenas comienza…
I came to cut you up
I came to knock you down
I came around to tear your little world apart
Descolocado por la insistencia de Mega-Drop, Drop-Zone saltó y le empujó haciendo uso de toda su fuerza. Estaba harto de que lo quisiera joder más allá de cobrárselas.
– ¿Pues sabes qué? ¡VETE AL CARAJOU! ¡No tengo por qué seguirte soportando!
– ¿Y qué pasa si a mi no se me pega la fregada gana de dejarte en paz? –retrucó Mega-Drop con tono de voz áspero y cortante. Se levantó y miró al topscan desde sus dos metros de altura –Además, hasta donde yo recuerdo, cuando me violaste yo te dije que NO siguieras pero ¿acaso tú me pelaste? NO… ¿Entonces por qué fregados piensas tú que yo si debo detenerme, eh?
– ¡TÚ YA TUVISTE TU FUCKING VENGANZA! – gritó Drop-Zone, irritado – ¡YO DEJÉ QUE HICIESES TU SANTA VOLUNTAD CONMIGO! ¿ACASO ESO NO TE BASTÓ?
Mega-Drop se volvió a acercar a Drop-Zone y lo cogió por el cuello para comenzar a golpearlo varias veces en el estómago. La torre humanoide comenzaba a perder la razón producto no sólo del mismo celo sino de la ira y sus insaciables ganas de vengarse… El topscan acabó jadeando y sin aire, aún sujeto por el cuello. En un intento desesperado de defenderse, asió las muñecas de su verdugo y las sostuvo con fuerza, de modo de le doliese y lo soltase… pero aquella eufórica torre parecía haberse vuelto de acero e inmune al dolor…
<<No, maldito seas… maldito seas… no…>> pensó Drop-Zone palideciendo. La piel perdió su color y adquirió un leve tono azuloso que indicaba la falta de aire… y finalmente, ya débil, soltó las muñecas de su mortificador.
–Espero que lo hayas entendido, Drop-Zone– masculló clavando sus ojos de tigre sobre su víctima –Me importa una pura y dos de sal que hayas venido a mi cuan mártir… eso fue consentido y para mí NO es suficiente… necesito humillarte tal como lo hiciste conmigo…
I came to shut you up
I came to drag you down
I came around to tear your little world apart
And break your soul apart
Soltó a Drop-Zone y lo dejó caer en la cama como si fuese un saco de papas. A los cinco minutos el topscan estaba tosiendo mientras intentaba recuperar el aire. Mega-Drop lo miraba impasible, ahora con los brazos cruzados sobre su amplio pecho; los dos humanoides se miraron por lo que parecieron segundos interminables… y cuando la torre volteó, Drop-Zone saltó de la cama en un desesperado intento de huir, pero su largo cabello fue su perdición ya que su verdugo logró sujetarlo y así retenerlo. Lo jaló y apretujó el cuerpo del topscan contra el suyo.
– ¿Acaso hablo chino, mi querido topscan? Dije bien claro que no saldrás de este cuarto, y cuando yo digo que no, es ¡NO! – gritó y luego le dio un puñetazo para volverle a arrojar en la cama. Mareado y aturdido por el dolor provocado por los golpes y además la falta de aire, Drop-Zone terminó rendido en el colchón, con el cabello negro cubriéndole el rostro completo y al menos la mitad de su fisonomía.
Mega-Drop cogió la copia de las llaves de Drop-Zone y la escondió en su equipaje, a fin de quedarse con una sola; procedió a pasarle llave a la puerta de modo que el otro no pudiese salir por más que quisiese y luego centró su atención sobre la figura que yacía desparramada en la cama y cubierta por el sedoso cabello negro… la sensación de poder sobre su víctima no hizo sino azuzar al ya irracional Mega-Drop.
–Despierta, puta– le ordenó abofeteándolo –aun es muy temprano para dormir.
Poco a poco Drop-Zone recobró el conocimiento, aunque estaba débil todavía. Mega-Drop lo soltó y luego procedió a desvestirse, sin dejar de vigilarlo, pues no se confiaba para nada del topscan. Al darse cuenta de sus intenciones, Drop-Zone volvió a retroceder.
–Por favor Mega-Drop por lo que más quieras, piensa en lo que estás haciendo… piensa en Merengue… ¿Qué va a decir si se entera de que le engañas así?
You burn and burn to get under my skin
You've gone too far now I won't give in
Merengue era la pareja de Mega-Drop, y la única razón por la que decidió renegar de su soltería: era un humanoide de estatura muy pequeña, perteneciente a la familia de los discos giratorios, quizás la más grande de todos los conjuntos de especies de humanoides; ataviado en atuendos de rumbero español, Merengue no soltaba su pandereta que solía tocar cuando se sentía muy alegre o la música lo hechizaba. Para Mega-Drop, este pequeño humanoide constituyó la verdadera felicidad y alegría para su corazón amargado y rencoroso, por lo que era sumamente celoso y protector, y amenazaba de muerte a todo aquel que osase dañar a su pequeño.
–No dirá nada porque comenzando él no va a enterarse ya que NADIE va a hablar…–repuso la altanera torre humanoide mirándole fijamente –Si piensas que vas a disuadirme atacándome por ahí pues te volviste a equivocar, wey, ya que yo amo a Merengue y tengo mi consciencia tranquila… yo sé por qué razones te estoy jodiendo y sé que no hago nada malo…
Aquello dejó frío a Drop-Zone… ¿Cómo era posible que tuviese la cara dura y el descaro de hablar de amor, cuando el engaño no tenía justificación alguna? Infidelidad era infidelidad, así la disfrazase de las mil y un razones. Drop-Zone sabía que él mismo no era exactamente un ejemplo de fidelidad ni humildad y mucho menos un santo, pero al menos no se andaba con chorradas de consciencia tranquila. Se le quedó mirando a Mega-Drop con profunda desaprobación.
–Tu descaro es tan grande como tu grotesca y desgraciada fisonomía ¿eh? –le dijo en tono cortante –Engañas a Merengue disfrazándolo con razones estúpidas y tienes la desvergüenza de decir que tienes tu consciencia en paz…
Al comienzo Mega-Drop no lo entendió bien pero las siguientes palabras de Drop-Zone le sacaron de dudas.
–Tú ya tuviste tu venganza y esto no tiene justificación alguna… ¡Lo sabes bien! Ya esto es por el solo placer de joderme más de lo que ya lo hiciste… vaya novio que se gasta Merengue, realmente siento pena por él, pues creo que se merece a alguien mejor que tú.
Mega-Drop soltó una franca carcajada que llenó la pequeña habitación.
–Como si el bonachón de Desperado tuviese tremendo novio… no hables demasiado, pinche topscan, que tú tampoco eres exactamente un modelo de “buena pareja”…
Desperado era la pareja de Drop-Zone, una descomunal montaña rusa humanoide. Con sus dos metros y treinta, era el más alto de todo el parque. Pertenecía al grupo de especies de montañas rusas, conocidas y queridas a nivel mundial: tenía el cabello de un color rosa chicle, y lo llevaba alborotado en largos rizos que caían hasta su cintura; los ojos eran grises, grandes, y de mirada cálida, llena de bondad y compasión para con el prójimo. Era visto frecuentemente como un gigante gentil y tranquilo, siempre dispuesto a ayudar a otros y embebido de cálida tolerancia para con todos.
Para Drop-Zone, conocerlo fue una verdadera bendición… Desperado era un alma comprensiva y pacífica, a pesar del horrible pasado que traía a cuestas, y que era la razón de su ocasional melancolía. De todos los humanoides que conoció, Desperado fue el único que le había abierto su corazón sin reserva ni desconfianza, y ni ahora ni nunca se podía perdonar el estarlo engañando con esta torre rencorosa.
– ¡NO LO SOY Y A MUCHA HONRA, PENDEJO! –contraatacó Drop-Zone –Pero por lo menos no tengo el descaro de andar diciendo que tengo mi consciencia en paz… lo sabes, tu consciencia debe estar mentándote la madre que seguro nunca tuviste, cabrón… y sí que hay razones para hacerlo ¿no?
–Hará año y medio que no la veo, wey –replicó Mega-Drop cogiendo una mordaza y colocándosela al otro para silenciarlo, ya que se había resuelto a no escucharle. Luego procedió a atarle las manos para que no intentase quitársela.
–Hablas demasiado, pendejo. – le susurró cortante –Hablas demasiadas tonterías que no tengo por qué escuchar, así que de ahora en adelante permanecerás así hasta que aprendas a callarte y que entiendas que el único sonido que quiero escuchar es el de tus gemidos de perra en celo…
You crucified me but I'm back in your bed
Like Jesus Christ coming from the dead
Drop-Zone meneó la cabeza… ¿es que acaso la pesadilla no se desvanecería jamás? Y aún más importante… ¿Realmente estaba aquí? La irracionalidad y poca vergüenza de Mega-Drop le daba a todo un insoportable aire de pesadilla.
–Ahora vamos a lo que realmente nos interesa…– susurró la torre, complacida con el forzoso silencio de su víctima; deslizó los pantalones hasta que estos quedaron entre sus tobillos. Contempló ansioso la brillante piel azabache y la entrepierna plana, que le daba a cada humanoide cierta condición asexual cuando no se encontraban en celo… pero ese no era el caso, en definitiva.
–Veamos si mi “tierno” topscan está en celo… me interesa más que lo disfrutes, así puedo dar cuenta de la perra que eres…– murmuró Mega-Drop deslizando los dedos entre las piernas del otro. El toque, que no era ni suave pero tampoco rudo era una maniobra que sólo los mismos humanoides conocían para estimular a sus parejas y saber si se hallaban en celo. Drop-Zone cerró los ojos y mordió frenéticamente la mordaza a medida que iba excitándose con la caricia de los largos dedos de Mega-Drop; sentía unos tentáculos de electricidad envolverle toda esa zona a medida que la piel latía y la erección iba apareciendo en todo su esplendor. Mega-Drop contempló aquello con ojos maliciosos.
–Al fin se dignó a asomarse ¿eh? Y está bastante grandecita… ¿acaso estamos disfrutando?
Drop-Zone negó frenéticamente con la cabeza, pero eso no disuadió a su verdugo, quien ahora acariciaba esa nueva dureza tan azabache como el resto del cuerpo del topscan. Deslizó un largo dedo en la punta, tanteándola y acariciándola como si fuese un animalito.
–Estás en celo, pinche yanqui…– comentó Mega-Drop, malicioso –Es perfecto, porque así podré disfrutarte hasta que me canse y me fastidie de ti…
Se levantó súbitamente y cogió su equipaje para sacar una bolsa con aditamentos varios, incluyendo el peor de todos, que marcó para siempre la mente de Drop-Zone: el bate. Al ver a Mega-Drop con aquel tremendo instrumento en las manos comenzó a forzar las ataduras, asustado ante lo que le venía… y la torre humanoide lo contemplaba divertido, confiado en que por mucho que se esforzase, no podría liberarse.
I nearly died...
I nearly died...
I nearly died...
–No te preocupes, todo a su tiempo.– le dijo con sencillez –Por ahora debo asegurarme de convertirte en una zorra ansiosa por ser follada día y noche…
Dejó la bolsa y el bate a un lado para sujetar el rostro de Drop-Zone y bajarle la mordaza temporalmente. Luego le sujetó el cuello y lo apretó un poco para que el otro abriese la boca buscando aire… en eso, Mega-Drop hundió sus labios mordaces en los de su víctima indefensa, en una suerte de beso esclavizante; no era exactamente violento, pero tenía la suficiente firmeza y suavidad para mantener a su presa en calma. Drop-Zone reaccionaba gimiendo apagadamente hasta que se tranquilizó y dejó que sus labios fuesen poseídos por los de su mortificador… y cuando se separaron, el topscan suspiró con placer. Había disfrutado el contacto después de todo.
–Órale ¿ves que no es tan difícil, wey? –susurró Mega-Drop a pocos centímetros de los labios de Drop-Zone y lo volvió a besar de improviso, esta vez mucho más profundo, explorando cada recoveco de la cavidad bucal de su presa. En cierto punto Mega-Drop se admitió a si mismo que lo estaba disfrutando por igual; no negaba que los labios de este topscan maldito eran deliciosos, tersos y suaves… y peor aún, era una pena que esos mismos labios se hayan burlado de su persona en el pasado con esos adjetivos de frígido y similares. Fue algo sumamente denigrante.
–Terminarás disfrutándolo y dejarás de decir tantas tonterías… a la final también sentirás vergüenza al disfrutar mientras engañas a Desperado. – masculló cuando volvió a separarse de la boca de Drop-Zone –Porque al fin de cuentas, eres una putita caliente, por más que lo niegues. Tus instintos son un arma de doble filo, cabrón: antes se te fueron contra mí, ahora se te irán para mi disfrute… ¿irónico, no? Ahora déjame encuerarte yo mismo…
Palpó la espalda de Drop-Zone, buscando entre el cabello sedoso el cierre de la parte de arriba de su traje; cuando lo localizó, lo bajó de un tirón y se lo quitó. Luego procedió a descartar los pantalones entre sus tobillos de la misma manera, rematando con la réplica que sobresalía entre los cabellos azabaches del topscan. Cuando se la sacó, las hebras suaves y brillantes cayeron pesadamente como un manto de seda negra que se confundía con la piel de ese mismo color. Mega-Drop contempló con placer morboso a su presa desnuda, maniatada y completamente indefensa.
El olor del temor comenzaba a flotar en el aire, y Mega-Drop, siendo una torre humanoide, percibía ese olor mucho más rápido que los demás, y lo disfrutaba como quien disfruta un delicioso perfume. De hecho, ese mismo olor impregnaba sus narices cada vez que dejaba caer a los humanos luego de tenerlos suspendidos a cuarenta metros de altura.
–Te ves muy bien, cabrón…– comentó con voz ronca mientras subía la mordaza para ajustarla nuevamente en la boca de Drop-Zone. Luego se repantigó al lado suyo y con una mano acariciaba la sedosa cabellera de su pequeño mártir y con la otra las tetillas grisáceas con engañosa suavidad. Pudo sentirlas endurecerse justo bajo sus dedos, y seguramente ya receptivas a cuanta tortura pasase por su cabeza. Drop-Zone gemía con los ojos cerrados a través de la mordaza, resoplando de vez en cuando, buscando desesperadamente como “desahogarse” con sonidos.
I came to knock you up
I came to cut you down
I came around to tear your little world apart
–No te reprimas… así estés amordazado puedes gemir si te gusta lo que te hago…– le instó Mega-Drop. Para excitarle aun más le tironeó los pezones con bastante fuerza, a veces hacia arriba y a veces hacia abajo a la par que le susurraba al oído con voz ronca y amortiguada:
–Mira como tus pezones ceden en mis dedos, Drop-Zone. Puedo estirarlos a mi antojo y hasta arrancártelos ¿no sería eso excitante? Luego se te regenerarán y te los torturaré una y otra vez, y de las mil y un maneras que se me ocurran… y créeme, wey, soy bien creativo…
Para asustarlo un poco más, Mega-Drop tironeó de uno de los pezones de su presa con más fuerza de la normal; maniobró varias veces ese pequeño trozo de piel como si realmente se lo fuese a arrancar del pecho, haciendo que Drop-Zone se retorciera y gritase a través de la mordaza, como suplicando que no hiciese tal cosa. Tras satisfacerse con su miedo, la torre humanoide lamió la mejilla del topscan y remató con un leve mordisco.
–Sé que te gustó, y estoy absolutamente convencido de que te gustará todo lo que tengo planeado para ti…– le dijo ahora con un tono de voz falsamente juguetón –esto que te hice no es nada comparado con lo que te tengo reservado desde hoy hasta el día que cojamos el avión de regreso a Venezuela…
A estas alturas, Drop-Zone comenzó a llorar sin poder impedirlo; tibias lágrimas corrían por su rostro en arrebol… era mala señal pues al no verse capaz de frenarlas, significaba que comenzaba a derrumbarse psicológicamente y a envenenarse progresivamente con el remordimiento y dolor juntos. Y no sólo eso… el topscan terminó de perder cualquier esperanza de recuperarse de todo esto; entre la culpa por haber herido a Mega-Drop y el dolor de saberse herido, iba a terminar muerto eventualmente.
– ¿Vas a empezar a lloriquear? – preguntó Mega-Drop sarcásticamente –Guárdate las lágrimas de cocodrilo que nadie te las cree…– acercó su boca a la amordazada de Drop-Zone y lamió los labios tensos, seguido de sus lágrimas, incluso chupándolas como si quisiese devorar la pena que el otro manifestaba en esa forma líquida…
<<Perdóname Desperado…>> pensaba Drop-Zone, con los ojos anegados de lágrimas <<A este paso perderé la capacidad de sentir otra cosa que no sean dolor y culpa… no podré amarte como lo mereces…>>
Una sensación de “bloqueo” le hizo abrir los ojos para percatarse que su verdugo sellaba su erección con una anilla de castigo; el dolor que sintió mientras forzaban el aro hasta la base del pene le hizo sollozar roncamente.
–Esto impedirá que te vengas, putita… y si te portas mal, te lo dejaré para que te dé la fiebre del celo y luego me ruegues que te la quite para curarte…
Como disfrutaba tanto asustando a Drop-Zone, Mega-Drop comenzó a relatarle los síntomas de la fiebre del celo con tal morbo que rayaba en lo amarillista:
– ¿Sabes que te ocurrirá si te enfermas? La piel se te calentará de tal manera que sentirás cada roce como si te quemasen con ácido y los ojos te escocerán tanto que tendrás que mantenerlos cerrados. Y por si fuera poco, la convulsión por las ganas de tener un orgasmo te volverá demente… La cura, aunque es simple también será dolorosa teniendo en cuenta que no te pueden ni tocar…
Pero para desilusión de Mega-Drop, Drop-Zone no se asustó ni mucho menos, pues tal era el dolor que lo comía por dentro que lo había desprovisto del miedo y cualquier otro sentimiento. Sólo permanecía cabizbajo y sollozando con la mordaza entre los dientes. Algo enfadado, Mega-Drop lo sostuvo del cuello para encararlo directo a los ojos: jades versus ojos de tigre.
–Mírame cuando te hablo, condenado topscan… ¿A poco no te enseñaron modales? De ser así entonces yo te los enseñaré…– susurró roncamente antes de mordisquearle salvajemente el cuello mientras le sostenía la cabeza hacia atrás mediante un templón seco en la cabellera negra. Los dientes de Mega-Drop se hundían sin piedad en la piel brillante, tironeando de los pliegues que se formaban y luego hundiendo aún más los dientes, especialmente los caninos. Mientras le “despedazaba” el cuello a dentelladas sus dedos estaban otra vez centrados en los pezones de Drop-Zone. Los apretaba y retorcía sin piedad, haciendo a su víctima sollozar y gemir estridentemente, a veces de dolor y miedo cuando tiraba con demasiada fuerza… Finalmente soltó el cuello de Drop-Zone dejándole una enorme marca de color lila clara, que era un hematoma evidente.
–Espero que lo hayas entendido, gringo baboso. Serás mi esclavo te guste o no… ¡es tu castigo por haberme chingado la vida de esta forma!
I came to rip you up
I came to shut you down
I came around to tear your little world apart
And break your soul apart
<<Lo siento tanto, Desperado… pero está acabando con lo poco que me queda… no me dejará siquiera guardar algo para ti…>> pensaba Drop-Zone sin dejar de jadear ni sollozar. La piel del cuello le latía dolorosamente por los crueles mordiscos de la enfurecida torre humanoide. Apretujó los ojos y más lágrimas corrieron por ellos, para deleite de su mortificador, quien las lamía a diestra y siniestra sin dejar de reír.
–Llora cuanto se te pegue la fregada gana, baboso, porque tus lágrimas jamás ejercerán efecto sobre mí…– susurró Mega-Drop al oído de Drop-Zone, quien respondía sollozando con ganas, como si se estuviese desgarrando –pero si llorar te ayuda a desahogarte y luego resignarte a tu castigo de por vida, entonces adelante… llora hasta que te marchites.
Sin abandonar su cruel sonrisa, Mega-Drop alcanzó la bolsa donde traía los “aditamentos” y la hurgó largo rato hasta que sacó varios clips de carpetas. Jugueteó con ellos abriéndolos y cerrándolos emulando a un animalito hambriento, y todo frente a los ojos llorosos de Drop-Zone, quien miraba con resignado horror aquellos crueles artilugios y ya con una leve idea de dónde se los irían a poner. Luego su verdugo comenzó a tantearle el pecho, pellizcando pliegues de piel azabache, a cual más tentador para colocar el clip.
–Ya me conoces, Drop-Zone… ¿dónde crees tú que pondría este clip? –interrogó en tono lascivo – ¿Dónde crees tú?
Obviamente el topscan no pudo hablar sino emitir un pequeño gemido quedo, en tanto que las lágrimas comenzaban a secarse dejando tras ellas unos ojos vacíos, áridos y secos. Mega-Drop le sostuvo la quijada con una mano para volverlo a mirar directo a los ojos y de ese modo el otro no se percataría hacia dónde dirigía el clip… que ya lo posicionaba abierto sobre una de las tetillas.
– ¿Ya se te acabaron las lágrimas, putita? – preguntó manteniendo la mirada de su víctima derecha mientras soltaba el clip para que se cerrase dolorosamente sobre el pezón ya erecto, provocando que el topscan se sacudiese por un corrientazo de dolor –Lástima… eran tan deliciosas. Sabían a puro sufrimiento y culpa…
Drop-Zone tironeó salvajemente de las ataduras debido a la gran molestia que se irradiaba desde donde le habían puesto el clip. El topscan gimoteaba de dolor por la presión espantosa que el clip ejercía sobre esa parte tan delicada y encima nunca antes la había sentido… todo ante los atigrados ojos de Mega-Drop, que parecían estarlo acariciando con una malicia casi tangible.
–Es como todo, al comienzo duele… pero luego de unos minutos, la presión se torna placentera. – le dijo ahora en tono conciliador mientras jugueteaba con el clip – ¿Puedes sentir el metal mordiéndote estas partecitas tan suavecitas?
I came to cut you up
I came to knock you down
I came around to tear your little world apart
La lujuria y la malicia estaban mezclándose en el aire que llenaba la pequeña habitación donde se encontraban ambos humanoides; Mega-Drop susurraba obscenidades al oído de Drop-Zone, alternando entre lamidas, mordiscos y succiones suaves en tanto que su dedo índice tiraba del asa del clip, a veces dejando que el peso de la mano completa cayera para hacer la maniobra aun más dolorosa y enloqueciendo aún más al topscan que se debatía entre el dolor, la culpa, y el placer que se veía forzado a sentir… un placer que parecía estar ganando lugar, a juzgar por el tono lascivo que adquirían aquellos sonidos.
<<Esto es sólo el comienzo de mi fin…<< pensó Drop-Zone <<Todo ha terminado para mí…>>
Al cabo de un rato, su dedo abandonó el clip y pasó a acariciarle el otro pezón, que aún no había prensado.
– ¿Te sientes mejor? – murmuró Mega-Drop con suavidad y lamiendo la mejilla ahora sonrojada –Dime, Drop-Zone… ¿quieres que te ponga otro clip aquí? Tengo muchos que pueden enloquecerte de placer… sólo mueve tu cabecita y dime sí o no.
Más que de inmediato, Drop-Zone negó frenéticamente con la cabeza. El dolor en uno ya era demasiado y no sabía si sería capaz de soportarlo en los dos… pero aquello no pareció importarle a su verdugo, que ahora le acercaba otro clip.
–Te lo preguntaré una vez más, Drop-Zone… ¿quieres otro clip aquí? – con una mueca diabólica hizo que el topscan fijase sus jades en el clip que estaba abierto sobre el otro pezón –Piénsalo… sentirás como si te catapultasen directo al infinito… Mmmm…
Mega-Drop gimió roncamente cuando soltó el clip y este prensó la otra tetilla. Drop-Zone volvió a gemir estridentemente y a jalonear las ataduras, descontrolado con el dolor que sentía en ambos pezones. El cuerpo le temblequeaba descontroladamente, rayano en lo convulsivo, hasta que su verdugo lo sostuvo por los hombros para que se tranquilizara. Tras unos minutos de temblor, el topscan volvió a quedarse quieto, entre sollozos y gemidos quedos.
–Sólo relájate y disfruta. La presión pronto dejará de molestarte… aunque es una pena que yo sea una presión que no te deja de joder ¿cierto?
I came to shut you up
I came to suck you down
I came around to tear your little world apart
Colocó un par de pelotitas pesadas en las asas de cada clip, lo que provocó tracción hacia abajo seguida de la dosis de dolor correspondiente… un dolor que Drop-Zone estaba empezando a asimilar y a transformar en deliciosas sensaciones de placer que recorrían toda su vapuleada fisonomía como olas de mar. Tras resoplar varias veces, cerró los ojos y se recostó contra la cabecera de la cama, disfrutando de la sensación de presión y peso en los pezones.
– ¡Óoorale, Drop-Zone! –exclamó Mega-Drop complacido con el gesto de relajación y los gemidos de su presa. Se acercó un poco más y jugó con las pelotitas, agarrándolas para luego dejarlas caer y disfrutando de los sonidos de goce de su víctima –Sabía que lo disfrutarías… como recompensa, te quitaré la mordaza un rato…
Acercó su largo dedo índice al rostro de Drop-Zone y le bajó la tela que sellaba su boca, pero lo hizo con sensualidad, como si el mismo acto de liberar su boca fuese un acto erótico en sí. El topscan jadeó cuando se vió libre de aquel trapo y no hizo el menor gesto de gritar ni nada similar, sino que procedió a desahogar el placer que sentía por las torturas que tenía en su cuerpo.
–Si te portas bien y no abres la bocota para decir tonterías, no te la volveré a poner…–le prometió Mega-Drop acariciándole el contorno de los labios con un dedo. Drop-Zone lo lamía ansiosamente, y su verdugo le dio el placer hundiéndoselo en la boca. Luego le introdujo el dedo medio, que movía de una manera libidinosa en la ya húmeda y ansiosa boca de Drop-Zone.
–Así, putita… chupa los dedos de tu amo como si se tratase de mi erección…– ronroneó Mega-Drop, agregando el dedo anular a los dos que tenía en los labios de su esclavo. Cuando estuvo satisfecho los sacó empapados y le esparramó la saliva que tenían por todo el rostro, haciendo énfasis en la nariz, mentón y labios de Drop-Zone. Al final, ambos suspiraron de placer al unísono.
Mega-Drop sintió la palpitación conocida bajo el vientre, seguida de la aparición de una gruesa y nada despreciable erección que además hacía juego con sus dos metros de estatura. Miró a Drop-Zone con una mueca torcida mientras se tocaba:
–Mira no más, wey… como me pusiste así de calentón…–
Drop-Zone se quedó mirando con avidez aquel grueso y brillante pene que apuntaba deseosamente hacia él… pero cuando Mega-Drop se dio cuenta, negó meneándole un dedo frente a sus ojos.
–Lo tendrás como postre, mi queridísimo topscan, especialmente cuando me prometas que te rendirás y dejarás de poner pretextos mamones para que no te meta la reata como te lo mereces…–tomó las pelotitas que colgaban de los clips en sus tetillas y las jaloneó varias veces, desatando una ansiosa y sonora respuesta sexual por parte de Drop-Zone –Confío en que me lo dirás cuando llegue su momento, así que no tengo prisa en lo absoluto.
Se apartó momentáneamente para poder sujetar las rodillas de Drop-Zone y mantenerlas separadas, pero se dio cuenta que la posición y el ángulo no ayudaban. Desató cuidadosamente las maltratadas muñecas de su esclavo tras hacerle prometer que no haría tonterías… sorprendentemente, Drop-Zone asintió con docilidad, con su mirada ahora árida, vacua pero también lasciva por efecto del celo. Mega-Drop volvió a revolver la bolsa y extrajo tres objetos: una jeringa, una tenaza y una sonda. Como ninguno le daba pista sobre la próxima tortura, Drop-Zone los miró extrañado, como si nunca en su vida hubiese visto tales artilugios.
–Puedo atarte para hacerte esto, pero creo que sería divertido si cooperas y lo disfrutas…–propuso Mega-Drop con una mueca –Ahora abre las piernas y muéstrame ese orificio por donde dejas salir tu esencia durante cada orgasmo que tienes…
La respuesta de Drop-Zone dejó a Mega-Drop cerca del éxtasis: el topscan se había recostado con las piernas abiertas, sujetándose el miembro con una mano y con la otra estirando la piel que rodeaba la punta, ofreciéndole el sitio que era blanco de la próxima tortura. Gruñendo de placer, la torre humanoide introdujo el catéter lentamente por esa minúscula abertura, siempre escuchando los gemidos de goce del topscan.
–Apuesto a que nunca te han estimulado por aquí ¿no? –
–No…– dijo Drop-Zone en un gemido de placer –No sabía que podía… disfrutar… por aquí…
–Pues ahora lo sabes, pequeña coscolina…– repuso Mega-Drop mientras inyectaba un poco de agua en la cánula y hábilmente maniobró con la tenaza para bloquear una parte de la sonda… a los pocos minutos el topscan gemía de dolor y placer entremezclados.
–Llegamos a la parte divertida, Drop-Zone: yo tiraré de la sonda hasta que salga, y tú te mantendrás abierto ese pequeño agujero ¿sale? –Mega-Drop comenzó a extraer la sonda del interior de Drop-Zone; todo iba bien hasta que ¡bingo! El catéter pareció atorarse. La torre humanoide sonrió macabramente al darse cuenta de esto, ya que era señal de que el truquito le había salido bien: al introducir el líquido y bloquearlo con la tenaza, en algún punto de la cánula se formaría una pequeña pelotita llena de ese mismo líquido que inyectó. Encebado por su sadismo exacerbado, Mega-Drop tironeó la sonda sin despegar sus ojos de la pelotita que se asomaba con cada jalada.
– ¿Sabes como se llama esta triquiñuela? Dilatación de la uretra, querido. Yo creo que podría ser un equivalente del fisting anal ¿no? – los gemidos de Drop-Zone aumentaron de tono, y más audibles eran entre más tirase del catéter –Vamos, zorrita… sé que te mueres por sentir esta pelotita saliendo por tu pequeño agujero ¿eh? ¡Confiesa!
Los ojos verdes y opacos de Drop-Zone estaban fijos también en donde sobresalía la cánula, pero a pesar del dolor y la humillación de sentir el placer por esa vía, no dejaba de estirar la piel de la punta para ver mejor por donde saldría aquella bolita.
–No despegues tus ojos, Drop-Zone… mírala…– susurró Mega-Drop empleando otra vez aquel tono ronco e incitador sin dejar de tirar salvajemente de la sonda –Se muere por salir, putita, pero te dolerá horriblemente cuando finalmente salga… ¿aún quieres que tire de la cánula, eh? ¿Quieres que la jale para que salga la jodida pelota? ¡HABLA PERRA!
– ¡¡SÍ!! –gritó Drop-Zone entre gemidos ansiosos – ¡Tira de ella hasta que salga!
Aquella voz ansiosa y suplicante acabó con cualquier remanente de delicadeza que pudiese haber albergado Mega-Drop. Sin dejar de ver a su víctima humillada y ofrecida al tormento, jaló brutalmente la sonda y la mencionada “bolita” salió rebotando por los aires en medio de hilos de sangre color lila. Drop-Zone gemía entre dolor y placer, ahora con los ojos cerrados. Su verdugo le acercó la sonda aún con la pelota a pocos centímetros de su rostro:
–Mira, putita… esto era lo que tenías adentro ¿grandecita, no? debe haberte dejado un buen cráter… muéstrale a tu amo como quedaste.
Drop-Zone se quedó mirando la susodicha pelota con una mezcla de excitación, humillación y algo de sorpresa. Luego bajó la vista y le mostró a Mega-Drop lo abierto que había quedado el orificio luego de aquella extracción brutal. La torre pelirroja acarició la pequeña abertura, jugueteando con las orillas resentidas y teñidas de hilitos de sangre lila, alternando con observar como el topscan se retorcía y temblaba cuando toqueteaba esa zona lastimada, pero eso no hizo sino azuzar su crueldad; a veces la recorría con el dedo y luego trataba de introducirle el dedo meñique, como si le estuviera violando por ahí.
–Ahora puedo violarte por aquí si me da la gana, putita… la tienes lo bastante grande como para que te quepa mi dedo…–lo movió suavemente ante los ojos libidinosos de Drop-Zone – ¿Qué dices, perra? ¿Te violo por aquí también? Sé que te gusta, y estás tan cachondo que hasta por aquí te excitas ¿eh? –mientras le hablaba, iba moviendo el dedo meñique, cada vez adentrándolo un poco más hasta la falange. Drop-Zone se convulsionaba y se deshacía en gemidos de placer.
–Aah, si… más… quiero más… lastímame…–
–Así me gusta, puta…–contestó Mega-Drop con una sonrisa –que disfrutes y supliques como la perra en celo que eres…
Mega-Drop sacó brutalmente el dedo y se lo metió a Drop-Zone en la boca hasta que se lo dejó limpio. Luego se volvió a enfocar en los clips que el otro tenía en los pezones; tocó las pesas con engañosa suavidad, para hacerle bajar las defensas… cuando lo notó descuidado, jaló brutalmente las cadenas que sujetaban las pesas, trayéndose consigo los clips que torturaban las tetillas de su esclavo. El dolor por el tirón y el tener esa tortura tanto tiempo provocaron que Drop-Zone gritase con todas sus fuerzas y temblase por un buen rato.
–Vamos, no es tan malo, putita… déjame ayudarte…– susurró Mega-Drop y le masajeó los pezones adoloridos… pero eso sólo hizo gritar aún más a Drop-Zone pues tenía esa zona resentida por la presión de los clips. Evidentemente Mega-Drop lo sabía, pero poco le importó, amén de que lo había hecho con toda su mala intención; sus gruesos dedos presionaban, pellizcaban, apretaban y tironeaba de los delicados pezones hasta que su esclavo dejó de sentir dolor.
–Ya estás, wey, deja de lloriquear… sabemos que te gustó mientras los tenías puestos ¿no? y sé que te gustarán las otras torturas que tengo preparadas…– le susurró provocativamente al compás de suaves lametones en el cuello que mantenían a su víctima tranquila y distendida –Sólo espera y verás…
Rápidamente se levantó para posicionarse ahora a horcajadas sobre Drop-Zone, acercando su generosa erección a los labios del topscan, cuyos ojos verdes parecían brillar tenuemente por el placer que sentía.
–Complace a tu amo…–ordenó Mega-Drop.
Ni corto ni perezoso, Drop-Zone engulló aquel miembro azabache ante sus ojos en medio de un gemido quedo; sentía el grosor y el calor emanando de esa parte que ocupaba toda su boca y parte de la garganta, cosas que actuaban como incentivos para provocarle placer al chupar y tragarlo por completo. Mega-Drop movía la cadera como si le estuviese penetrando, sin importarle empujarlo hasta el fondo de la garganta de su esclavo, ya que era consciente que había roto sus “defensas” y estaba rendido al placer y la humillación sexuales… y naturalmente el celo ayudó bastante.
–Si… cómetela todita, disfrútala como buena putita que eres… una putita chupavergas ¿no?
–Si, soy una zorra chupavergas… adoro tener una verga en mi boca…– gimió Drop-Zone cuando Mega-Drop le sacó el miembro –Dámela otra vez… te lo suplico…–
La torre humanoide soltó una risita burlona ante la actitud suplicante y humillada de su esclavo. Tal parecía que definitivamente lo tenía en su poder, no sólo pisoteado sino suplicando por volver a ser humillado. Cogió varios mechones azabaches entre sus dedos tensos y re-introdujo el pene en aquellos labios húmedos, abiertos y hambrientos; veía con morbo como su miembro encajaba perfectamente en aquella boca grande, esa boca que hablaba tantas tonterías y que profirió insultos.
–Si, eres toda una huilota, Drop-Zone… esos instintos tuyos son los que te chingarán la vida y eventualmente te llevarán a la tumba… – le dijo Mega-Drop con mucha crueldad sin dejar de hundir su miembro en aquella boca cálida y deseosa –Sigue mamando y disfrútalo, que luego pasaremos a torturar ese bonito culo tuyo.
Cuando estuvo satisfecho, Mega-Drop se bajó de encima de Drop-Zone y lo volteó para colocarlo sobre su estómago a la orilla de la cama, con las caderas muy elevadas, en la más humillante postura. La torre humanoide contempló el panorama que ofrecían las entreabiertas nalgas azabaches y el miembro colgándole entre las piernas separadas y estiradas… hasta que sus ojos atigrados captaron algo que lo excitó en demasía: aquella diminuta abertura trasera palpitaba en contracciones de placer, y que casi parecían estarlo llamando seductoramente.
–Vaya, vaya… ¿quiere que te coja, putita? Apuesto a que quieres volver a sentir mi suculenta tranca en tu interior ¿no? porque eres una arrastrada caliente…– comentó cizañosamente sin dejar de acariciar las nalgas brillantes – ¡Canta que te quiero escuchar!
Los gemidos ansiosos de Drop-Zone no se hicieron esperar; el tono lascivo era tal que por unos segundos, Mega-Drop no dio crédito a sus oídos… y mucho menos al ver como meneaba y le ofrecía el trasero.
–Te lo ruego, dame una cogidita por el culo…– decía Drop-Zone entre gemidos –Cógeme como la huilota que soy…
La torre humanoide gruñó excitada no sólo con el tono de las súplicas y los movimientos sino la actitud de lujurioso ofrecimiento… pero no podía darse el lujo de tomarlo aún. En vez de eso, cogió el famoso bate y rozó las nalgas del otro con la punta.
–Desafortunadamente aun no pienso cogerte, zorra, así que aprende a esperar…– echó varios salivazos en la punta del bate y unos cuantos entre las nalgas de Drop-Zone; sin perder ni un segundo, empujó el bate en el ano del otro –pero por el momento puedes disfrutar esto… ¿lo recuerdas? Aquella vez te pusiste como puta cuando lo sentiste… ¿vas a suplicarme, eh, eh?
Centenares de recuerdos venían a la mente de Drop-Zone, y eran más nítidos entre más moviese el bate en su entrañas; el topscan escondió la cara entre sus largos mechones negros, ahora debatiéndose con el temor y el placer culpable. Desde esa vez que había sentido el bate adentro, Drop-Zone simplemente no había sido capaz de olvidar tamaña sensación y la había repetido cientos de veces en su alcoba a hurtadillas del mismísimo Desperado haciendo uso de un bate robado.
–Te entró con sospechosa facilidad…– comentó Mega-Drop sin dejar de mover el bate –Dime que no es que has cogido ahora a masturbarte con un bate… o peor aún…
Se inclinó al oído de Drop-Zone y susurró provocativo:
–… ¿el querido Desperado te ha estado complaciendo con un bate?
Desperado…
Ese nombre hizo que Drop-Zone sollozase un poco, ya que regresaría de México y su amado se conseguiría con que regresó tan vacío como una lata de Shookin’ Kola luego de un día de arduo trabajo. Las esmeraldas del topscan brillaron momentáneamente pero de dolor.
–Quien calla otorga, baboso– le dijo Mega-Drop al darse cuenta que el otro permanecía silencioso –Entonces tu amado también jodía tu bonito culo con un bate…
La torre humanoide sintió un placer perverso al nombrarle a su amado, pues estaba consciente de que aquella montaña rusa de cabellos rosa-chicle era otro punto flaco de Drop-Zone; promiscuo o no, infiel o no, eso no cambiaba el hecho básico de que le quería.
–Descuida, sé lo mucho que le quieres pese a todo, puta… la única cosa que lamentaré es ver su cara de tristeza al verte llegar hecho trizas. No niego que el cuate es demasiada buena onda y además devoto hasta lo estúpido…– Mega-Drop soltó una risita macabra –Ya quiero verte inventando alguna excusa ingeniosa cuando él te vea esos vacíos ojos de puta que tienes ahora…
Cogió varios mechones del cabello de su esclavo para mantenerle la cabeza alzada y con la otra mano empujó el bate con verdadera furia. Drop-Zone volvía a deshacerse en quejidos y gemidos de placer, pues no podía negar que le gustaba sentir la dureza del bate en su interior, y aún más cuando le daban espasmos anales y estos le traían un placentero dolor al chocar con la rigidez de dicho instrumento…
–Me masturbaba con un bate que logré robar… no podía evitarlo…–confesó finalmente el topscan –me siento tan sucio de sólo pensar que tal cosa me cupiera dentro…
Mega-Drop gruñó excitado con aquella confesión proferida entre gemidos, y más aún imaginando a Drop-Zone acostado y con el bate sobresaliéndole entre las piernas. De repente se le prendió el bombillo con una nueva idea.
–Ya lo tengo…– murmuró la torre humanoide; obligó a Drop-Zone a tenderse en el piso, abierto de piernas –Mastúrbate con el… quiero ver cómo lo haces.
Drop-Zone una vez más volvió a rendirse al placer y la humillación de masturbarse a los pies de Mega-Drop, quien le observaba desde su altura portando una mueca sádica y libidinosa; los ojos ambarinos eran brillantes y parecidos a los de un tigre hambriento que miraba a su indefensa y apetitosa presa. Sabiéndose observado de esa manera, la excitación de Drop-Zone se redobló traduciéndose en el frenético vaivén que imprimía al bate.
–Métete el dedo en la uretra… como te lo hice antes– ordenó Mega-Drop con voz hosca, sin disimular la lujuria en su cara –Quiero ver como te llenas por los dos lados…
Haciendo un poco de esfuerzo, Drop-Zone obedeció y se metió el dedo meñique en el lugar indicado por la torre humanoide; un escalofrío de placer recorrió su cuerpo al penetrarse tanto el ano como la uretra simultáneamente haciéndole olvidar el levísimo malestar que sintió cuando Mega-Drop le nombró a Desperado.
–Así, así… órale, que eres una huilota profesional ya ¿eh? –comentó la torre humanoide; para ver mejor a su esclavo se había agachado a su lado, pero sin intervenir en lo absoluto, tan sólo observando el vaivén de su dedo y el del bate –Te gusta estar lleno por todos lados ¿no es así, pinche gringo chaquetero?
Decidió que era suficiente del bate, así que se lo sacó y contempló ahora el dilatado esfínter, entre risas burlonas.
–Mírate el cráter que tienes ahora, wey… ¿no te da vergüenza? Tendido en el suelo como una puta barata suplicando que la cojan y de paso mostrando tremendo hueco…– todo aquello siempre lo decía para humillar más y más a Drop-Zone, buscando herir su autoestima –Eres un calentón asqueroso…
–No me importa…– replicó Drop-Zone mecánicamente –me gusta que me humillen, me maltraten y me insulten…
–Así es, y es porque eres una puta y nada más… una basura de humanoide, una escoria…– la furia se translució en el tono de voz de Mega-Drop –Una piltrafa que sólo merece lo peor de lo peor… ¿cierto, Drop-Zone…?
Tear your little world apart
Tear your little world apart
And break your soul apart
El aludido cerró los ojos y cuando los abrió, las lágrimas volvieron a surcarlos; su autoestima, su corazón, integridad y salud mental estaban completamente destrozadas e inservibles. Ya no tenía oportunidad, ni ahora ni nunca, de recobrarse luego de esto. En cierto modo fue como entrar al infierno y leer el conocido mensaje “abandonen toda esperanza los que entren aquí…” Y Drop-Zone había perdido todo esta noche, no le quedaba nada más a qué aferrarse. Estaba tan destruido que ni siquiera vería consuelo en los brazos de Desperado. Ya no habría ni paz, ni alegría ni luz en su vida, nunca más.
–Cierto. Soy una escoria de humanoide, merezco lo peor y ya me lo diste… estoy destruido y no tengo nada por dentro… todo lo que tengo es este cuerpo maltratado que te estoy ofreciendo para que hagas lo que quieras…– los ojos esmeraldas terminaron de opacarse definitivamente, señalando así que el vacío del corazón ya había tomado su lugar correspondiente en el alma de Drop-Zone –Aquí está la escoria de la familia topscan, hecha trizas a tus pies y deseando ser pisoteada una y otra vez… ¿esto era lo que querías?
–Si… tu destrucción será lo único que apacigüe mi ira…– contestó Mega-Drop mientras se posicionaba entre las piernas de Drop-Zone –Te he arrebatado todo lo que tenías hasta que no quedara nada sino tu cuerpo hambriento… aah…
Antes de penetrarlo, tomó la punta de su miembro y la rozó contra aquel dilatado orificio, despertando la ansiedad de su víctima en forma de gemidos y leves contorsiones. Mega-Drop sonreía de puro placer sádico al observarlo en tal estado de excitación.
–Vamos, suplícame, putita… ¿quieres que tu amo Mega-Drop te la meta por ese cráter que tienes entre las nalgas? –introdujo solamente el glande, lo suficiente para hacérselo sentir y lo sacó, con perverso deleite –si quieres sentirlo tendrás que entregarme las nalguitas como una buena zorra…
Drop-Zone no contenía ni disimulaba las ganas de sentir a Mega-Drop penetrarle hasta el fondo de su desgraciado cuerpo; gemía y se levantaba las piernas para que el otro viese lo ansioso que estaba por recibirle.
– ¡Te lo ruego! ¡Me muero por sentirte dentro! ¡Méteme tu enorme miembro y hazme convulsionar de placer! –suplicó Drop-Zone entre gemidos y jadeos –La quiero dentro… si, si, si… ¡Por favor!
Mega-Drop se sintió satisfecho con las súplicas y al fin lo complació dándole una profunda y brutal estocada inicial que hizo que ambos gimiesen de placer. El interior de Drop-Zone era cálido y bastante acogedor, además que encajaba perfectamente, ni más ni menos.
–No todos los días puedes tragar una tranca de este tamaño, baboso– rió Mega-Drop al verle la cara de extasiado deleite que tenía Drop-Zone –Apuesto que mientras me violabas no pensabas en que este miembro te perforaría ese bonito culo tuyo ¿eh? Y que además es mucho más grande que tu juguetito…
Y ciertamente lo era, como ya Drop-Zone pudo constatar cuando lo tuvo en su boca; quizás era el pene más grande que había sentido jamás, y era de esperar lógicamente que alguien con una estatura de dos metros tuviese semejante miembro.
–Yo no sentí nada, salvo suciedad y humillación, cabrón…– jadeó Mega-Drop –y de paso ese juguetito que tienes no me llenaría ni aunque fuese una torre de las pasivas…
La torre humanoide sintió que estaba culminando la primera etapa de su venganza, y mejor no le había podido salir; había hecho añicos a Drop-Zone, y de tal manera que el único placer que podía sentir era el de ser pisoteado y humillado de las mil y un maneras habidas y por haber.
–Pero ahora todo ha cambiado, y soy yo quien te hace convulsionar de placer a la par que te destrozo hasta que no te quede nada… de hecho, a juzgar por tus ojos opacos creo que ya no tienes nada a qué aferrarte…
–Si… ya no soy nada, sólo una cualquiera…– murmuró Drop-Zone mirando fijamente a la torre pelirroja –Hiéreme, pégame, lastímame… te lo suplico…
– ¡Y eso es lo que haré, chingados! – gritó Mega-Drop y le dio a Drop-Zone un tremendo derechazo en todo el rostro, sin dejar de penetrar con fiereza su ya lastimada fisonomía – ¿Dónde está el maldito soberbio que osó violarme sin yo estar en celo ¿eh?
–Esta aquí… a tus pies, deseando ser castigado…– contestó con cierto dejo enfermizo en su voz –Lo merezco por violarte, por ser como soy…
–Si, así es…– gruñó Mega-Drop recostando su peso sobre el otro para maltratarlo aún más –ahora, estás en mi poder y sin nada para defenderte…
–Si… si… estoy a tu merced…
El poco raciocinio y premeditación que Mega-Drop pudo albergar durante las torturas lo abandonó definitivamente, dejando el paso libre a la ira y el rencor más puro. Las poderosas embestidas de su cuerpo venían impregnadas de rabia y lujuria a la vez, rabia hacia el mismo Drop-Zone y lujuria por verlo tumbado y destruido completamente, y además rogándole por más humillación. Y no solo eso… estaba descargándose sistemáticamente con cada empujón, devolviéndole cada palabra, cada gesto, cada sonrisa burlona, así como todo el ultraje y degradación en el pasado; sabía que el topscan no podría negarse pues se aseguró de destruirlo estando en pleno celo y en igualdad de condiciones. Para Mega-Drop, esto sólo era el comienzo de la venganza perfecta.
–No habrá nada en este mundo que me haga perdonarte, Drop-Zone… mi único consuelo será el saberte muerto en vida, sufriendo por tus gachadas. No importa cuanto tiempo pase, no volverás a ver la luz ni saldrás de ese abismo al que te he lanzado de cabeza…
Drop-Zone no respondió, pues ¿qué otra cosa iría a decirle? Desgraciadamente no era mucho más. Sólo se limitó a entregarse y gemir de placer con cada embestida de su recio cuerpo… era lo único bueno que se le permitía sentir.
–Veo que al fin lo entiendes, cabrón…– susurró Mega-Drop con suavidad a su oído mientras bajaba la fuerza y el ritmo era más suave, para humillarlo y que sintiera placer. Bajó a los pezones de Drop-Zone y los mordisqueó con fuerza, tirando de ellos con los dientes… y otra idea cruzó su mente, una idea realmente macabra y dolorosa.
Sin decirle nada a su víctima, Mega-Drop apretó más los dientes y tiró con tal fuerza hasta que le arrancó el pezón; la sangre lila corría por el mentón pálido y sudoroso de la torre humanoide y su presa gritaba y gemía de intenso dolor, con los ojos mirando hacia el techo y cálidos hilos de sangre corriéndole por el pecho. Mega-Drop escupió el pezón que le había arrancado y se relamió la sangre de los labios y mentón, cuan fiera depredadora dándose un festín con la carne viva de su presa; un brillo rayano en lo animal y salvaje se reflejó en sus ojos ambarinos.
– ¿Te gustó? Si quieres te arranco el otro…– cogió el otro pezón que quedaba y lo estiró con fuerza ante los ojos opacos de Drop-Zone, que gemía adolorido –Me di cuenta que tu carne y sangre son deliciosas…–
–Si… arráncamelo a mordiscos… me gustó la sensación de la carne desgarrándose…– contestó Drop-Zone, hundiendo el dedo índice en la pequeña herida que le quedó y sacándolo completamente cubierto de sangre que luego probó lascivamente sin dejar de mirar a Mega-Drop.
–Te los cortaré cuando se te regeneren…– dijo la torre humanoide con voz ronca –luego te los quemaré con hierros calientes…
–Aaaa-aaahh… me caliento de sólo pensarlo…– gimió Drop-Zone y se acarició provocativamente el otro pezón que le quedaba para dejarlo erecto y tentador –estoy esperando a que me lo arranques con los dientes… te lo ruego… hazlo…
Mega-Drop lo levantó tirando de sus cabellos azabaches y lo sentó sobre su erección, a fin de hacer pleno contacto visual: por primera vez se daba cuenta de lo deliciosa que era su víctima, y de lo bien que le sentaba el tormento físico y mental que sufría; la sangre de color lila le corría por el pecho y abdomen en provocativos hilos que resaltaban sobre la negrura de su piel. La torre humanoide acomodó sus piernas convenientemente y le dejó mover las nalgas provocativamente, observando además el gesto de entrega, como le ofrecía el pecho, en donde aún le esperaba la otra tetilla para que se la desgarrase de un mordisco.
La lengua de Mega-Drop fue hacia donde estuvo la tetilla izquierda y saboreó a placer la herida, paladeando esa zona y trayendo escozor con cada lento y profundo lengüetazo que le propinaba. Cuando estuvo satisfecho, dirigió su boca hacia el otro pezón y lo succionó con fuerza, estimulándolo fuertemente para sensibilizarlo todo lo que pudiese. Drop-Zone gemía con el pecho ofrecido, sin dejar de moverse sobre su pene; sin duda estaba disfrutando el tormento a plenitud, y sin reservas.
De improviso, Mega-Drop asestó una dentellada brutal que arrancó el pezón restante de un solo tirón, con el correspondiente salpique de sangre en su boca y barbilla. Lo escupió y miró a Drop-Zone sonriendo burlonamente.
– ¿Feliz? Ya no tienes pezones, querido… pero esa “dicha” no te durará por mucho…– emulando a un vampiro, Mega-Drop chupó ahora ambas heridas, saboreando y embarrándose de la sangre del topscan –Mírate, pareces una cosa rara…
–Eso no es nuevo…– gimió Drop-Zone mirándose el pecho desprovisto de pezones –según tú, siempre he sido una cosa rara.
–Cierto– concedió Mega-Drop mientras arrojaba a Drop-Zone al piso y lo ponía en cuatro –ahora alza la colita putita, que voy a seguirte cogiendo…
Una vez en el piso y en la posición deseada, el topscan se abrió las nalgas provocativamente, ofreciéndoselas a la hambrienta torre humanoide.
–Por favor… sígueme cogiendo… se siente tan bien…
Sin pensarlo Mega-Drop se le abalanzó encima como una fiera sobre una hembra en celo y reanudó la penetración, esta vez marcando un ritmo mucho más impetuoso que antes e intencionalmente recostando su peso sobre la frágil espalda de Drop-Zone… aunque el topscan parecía demasiado absorto en el placer que no reparó mucho en eso.
–Aquí entre nos…– gruñó Mega-Drop en su oído – ¿Te parezco frígido ahora? ¿Eh?
– ¡No! ¡No! ¡Para nada, no eres frígido…! De hecho tu verga se siente deliciosa dentro de mi abusada entradita trasera…– le contestó entre gemidos – ¡Más, cógeme duro…!
Mega-Drop decidió sacar provecho de su estatura y apoyó sus manos a ambos lados de la cabeza de Drop-Zone y le inmovilizó repantigando su fornido pecho contra su espalda. De esa manera podía cogerlo y el otro no podría escaparse por más que lo intentase. Acercó la boca de nuevo al oído del topscan y le susurró provocativamente:
–Quítate la anilla que te puse y mastúrbate mientras me suplicas que te coja…–
Drop-Zone llevó su mano hasta su miembro y extrajo el aro que tenía en la base del miembro con algo de esfuerzo y dolor, ya que debido a la hinchazón de la alocada excitación, estaba casi incrustado; de hecho al tocarse sintió la marca que le dejó el anillo en esa zona. Para olvidarse del dolor se masturbó, recorriendo la sinuosa e hinchada medida con sus dedos alargados y enguantados.
Mega-Drop jadeaba en la nuca de Drop-Zone como si fuese una enorme bestia disfrutando de una hembra en celo. En un arrebato de placer, le propinó un buen mordisco en el cuello, a la par que lo penetraba como si desease abrirlo en dos.
–Aquí viene mi esencia… semen de torre humanoide para un topscan sucio que creyó poder pasar por encima de mí y de paso irse impune…– lamió sugestivamente el oído de su presa –Estoy seguro que quieres sentir como lleno tus asquerosas entrañas de topscan ¿eh? Pero no es gratis… te costará… argh… suplicar… una vez más.
Al fin llegaba la dicha del orgasmo… no sólo era algo que Drop-Zone había estado deseando con desesperación obsesiva sino también era como la última etapa precedente al descanso, así fuese temporal… recibió la noticia restregando las nalgas contra la pelvis de Mega-Drop de un modo lascivo.
–Yo también me vengo… ¿puedo hacerlo, amo? ¿Puedo? – pidió el ansioso Drop-Zone entre gemidos. Mega-Drop le dio un empujón fuerte que casi le hizo perder el equilibrio.
–Te vendrás sólo después que te haya llenado, puta… de modo que más te valdrá aguantarte y suplicar o sufrirás un castigo espantoso durante lo que resta de esta jodida noche… ¡Así que ándale zorra calentona, suplica que te llene hasta que reboses!
Desesperado por acabar, los ruegos de Drop-Zone no se hicieron esperar:
– ¡Lléname el culito, por favor! ¡Déjame sentir tu esperma recorriendo mis entrañas e impregnándolas de tu esencia…! –gemía Drop-Zone mordiéndose el labio inferior y luego relamiéndose –Te lo imploro… ¡¡LLÉNAME TODITO!!
– ¡¡Y SÍ QUE LO PIENSO HACER, CON UN DEMONIO!! –gritó Mega-Drop alcanzando el orgasmo. Entre gruñidos y bufidos, disparó un torrente de semen ardiente en el interior de Drop-Zone que luego rebosó y chorreó en gruesos, largos y espesos hilos por sus nalgas y piernas temblorosas; el topscan tuvo la impresión de que le habían metido al menos medio litro de esperma caliente.
–Mmmm aah… aah estoy tan lleno…– gemía Drop-Zone sin dejar de tocar su ansiosa erección y disfrutando del calor y humedad que le embargaban. Tales sensaciones eran tan embriagantes que bastaron para que eyaculase abundantemente… pero al hacerlo experimentó un ardor insoportable debido a que el pene le quedó resentido por la anilla y la dilatación de la uretra. Aún así, Drop-Zone disfrutó muchísimo, y el charco que quedó bajo sus genitales era una prueba inequívoca de ello.
Mega-Drop sintió a su presa estremecerse por las contracciones post-orgásmicas, así que aprovechó para susurrarle con voz ronca:
–Y esto es sólo el comienzo, puta. Todas las noches vendré a pagar mi rabia contigo y tú sólo te limitarás a entregarte, gemir y disfrutarlo…tu maldito trasero será mío hasta que me aburra y decida mandarte a la chingada sin boleto de retorno ¿entendido?
I can't stop when it comes to you
I can't stop when it comes to you
When it comes to you
When it comes to you
Drop-Zone asintió, pues no le quedaba más remedio que aceptar todo este desatino. A estas alturas del partido, ya no tenía moral para quejarse o protestar. Además, estaba demasiado cansado como para siquiera poder hablar.
–Muy bien… ahora limpia este desmadre que hiciste– ordenó Mega-Drop mientras se ponía en pie y dejaba a Drop-Zone tendido en el suelo. A los pocos minutos, el topscan se levantó, y mecánicamente reunió algunos trozos de papel secante para limpiar cualquier rastro de semen y sangre que hubiese. Todo lo hacía frente a la mirada atenta de Mega-Drop, que no le perdía de vista.
–Muy bien– dijo la torre humanoide cuando este acabó de limpiarlo todo –Ahora ve a lavarte, ratita inmunda. Estás asqueroso, lleno de semen y sangre.
Drop-Zone obedeció y salió desnudo a buscar un surtidor de agua, donde lavó su cuerpo con mecánica minuciosidad. Miró hacia el cielo, y vio la luna llena, que era el único testigo de aquella triste escena. Se quedó unos segundos mirando las estrellas, pero incapaz de pedir deseo alguno.
Cuando regresó a la habitación, se consiguió con que le habían cerrado la puerta con llave, y además tirado su maleta y ropaje fuera. Tocó la puerta para que el otro le abriese, aunque algo le decía que tal cosa no sucedería:
–Amo ¿puedo entrar? Está muy frío aquí fuera…
Pasaron minutos interminables sin respuesta, y muy pronto Drop-Zone concluyó que no le dejaría entrar. Cuando se agachaba para recoger sus cosas e irse, sintió la puerta abrirse.
– ¿Qué? –inquirió Mega-Drop, cortante.
–Te ruego que me dejes estar en la habitación… hace mucho frío aquí fuera… –contestó Drop-Zone arrodillándose con la mirada en el suelo. Aquel gesto de humilde servidumbre volvió a alborotar las hormonas de Mega-Drop.
–De acuerdo, puta, puedes entrar.
Drop-Zone entró cabizbajo y dejó la maleta en un rincón, junto con su ropaje. Luego se arrodilló nuevamente a los pies de Mega-Drop, todavía sin alzar la mirada. Viendo que tenía su atención, la torre humanoide se cruzó de piernas y explicó con tono cortante y venenoso:
–Pensé que querías pasar la noche fuera. Ya sabes, luego de lo que le dijiste al manager esta tarde… sólo te di lo que querías, nada más y nada menos.
Para sorpresa -y deleite- de Mega-Drop, su esclavo se había colocado a gatas para lamer y besar sus botines. La torre tuvo que contar hasta cien para no volverlo a penetrar con rudeza, pues ese gesto de humillación le pareció de lo más excitante.
–Tienes razón, amo, yo dije eso– concedió Drop-Zone –Me merezco que hayas querido echarme del cuarto. Ahora te beso los pies para que me perdones y me dejes quedarme contigo…
Mega-Drop lo cogió del pelo y le obligó a alzar la vista para estudiar su expresión… pero no veía otra cosa que un servil vacío, no había señales de dobles intenciones ni de emoción alguna. Lo soltó con brusquedad y respondió hoscamente:
–Disculpa aceptada, pero que no vuelva a pasar… otra tontería más y yo mismo me encargaré de lanzarte desde lo más alto de la rueda de la fortuna para que te mueras ¿está claro?
–Si, amo, lo entendí.
Mega-Drop se levantó y empujó a Drop-Zone a la cama, pero esta vez no fue para tener sexo sino para que durmiese con él. Lo rodeó con un brazo y lo mantuvo sujeto junto a su cuerpo, disfrutando del olor a frescura que emanaba… justo antes de dormirse, se percató de que los pezones del topscan se habían regenerado y que los tenía justo como antes de arrancárselos a mordiscos. Acarició uno de ellos sugestivamente y murmuró con una risita:
–Ya se te regeneraron, putita… están como nuevos.
Somnoliento, Drop-Zone asintió, pero no pudo decir nada más. Estaba tumbado junto a Mega-Drop como una muñeca rota, completamente rendido. El cuerpo le pesaba demasiado y lo sentía completamente abatido; los ojos se le fueron cerrando hasta que al fin perdió noción no sólo de sí mismo, sino del tiempo e incluso lo que le rodeaba.
Nada volvería a ser igual, de eso estaba seguro Drop-Zone; no sabía cómo podría seguir viviendo sin tener nada a qué aferrarse, sin poder hallar refugio en las lágrimas ni anhelar el tibio contacto del cuerpo de Desperado y su devota protección. Su mente y corazón estaban tan áridos como un desierto por la noche, donde no había otra cosa que arena, arena que el mismo viento levantaba.
Drop-Zone como tal ya no existía, todo lo que quedaba era la materia y nada más. Su alma había perecido o le había abandonado, y quizás para siempre…
Continuará…
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